Las empresas petroleras y de gas contemplan una bonanza derivada de la guerra de Ucrania
Precios de la gasolina en una gasolinera de Shell en Londres el 8 de marzo de 2022. Los precios de la gasolina alcanzaron un nuevo máximo en Reino Unido, llegando a 159.9 centavos el litro. Foto: Andy Rain/EPA

Las empresas petroleras y de gas se encuentran ante una potencial bonanza derivada de la guerra de Ucrania, aunque pocas en el sector quieran admitirlo, y muchas están aprovechando el aumento de los precios y el temor a la escasez de combustible para cimentar su posición ante los gobiernos de una manera que podría tener efectos desastrosos en la crisis climática.

“Existe una enorme oportunidad para las empresas petroleras y de gas, aunque estoy seguro de que no se trata de una que hubieran elegido”, dijo Robert Buckley, jefe de desarrollo de relaciones de Cornwall Insight, una empresa de análisis energético. “Tienen la oportunidad de reposicionarse (como cruciales para los políticos). El precio del petróleo será muy alto durante mucho tiempo, así como la perspectiva de escasez física“.

Los precios del petróleo aumentaron drásticamente, hasta superar los 130 dólares por barril, lo cual elevó los precios de la gasolina en Reino Unido a más de 155 centavos por litro, mientras que también se dispararon los precios del gas.

Luke Sussams, del banco de inversión Jefferies, señaló: “Es probable que el entorno de los precios altos dure mucho tiempo. Boris Johnson dijo que, junto con el despliegue acelerado de las energías renovables, habrá una mayor producción en el Mar del Norte. Existe la posibilidad de que haya perspectivas de crecimiento y alzas (para los productores de combustibles fósiles)”.

Tanto la Unión Europea como Reino Unido y Estados Unidos anunciaron drásticas restricciones sobre las importaciones de petróleo y gas procedentes de Rusia, que afectarán sobre todo a la Unión Europea, ya que cerca del 40% del gas de la Unión procede de Rusia, sin embargo, perjudicarán a todos los países, ya que los precios se fijan a nivel internacional. Dichos gobiernos están buscando con urgencia formas de proteger su seguridad energética, mediante el aumento de las energías renovables y la búsqueda de fuentes alternativas de suministro de petróleo y gas.

La OPEP y Arabia Saudita en particular son los puertos evidentes a los cuales recurrir, no obstante, hasta ahora se han mostrado renuentes a comprometerse a aumentar la producción. Esto podría cambiar, ya que el periódico Financial Times informó que el embajador de los Emiratos Árabes Unidos en Estados Unidos estaba a favor de un aumento, noticia que hizo que los precios del petróleo bajaran cerca de un 11% desde su valor máximo.

Sin embargo, la crisis proporciona a las empresas petroleras y de gas occidentales, como BP, Shell, Exxon y Total, una ventaja entre los gobiernos. El miércoles, en Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson defendió a las empresas petroleras frente a las peticiones de los laboristas de aplicar un impuesto extraordinario. Dijo: “El resultado final de eso simplemente sería ver a las empresas petroleras aumentar aún más sus precios y dificultarles hacer lo que necesitamos que hagan… desprenderse de la dependencia del petróleo y el gas rusos”.

Robin Baillie, socio del grupo especializado en energía del despacho de abogados internacional Crowell and Moring, señaló: “Los gobiernos de todo el mundo están buscando soluciones a corto plazo para encontrar una alternativa a la energía rusa, y el Mar del Norte es una opción obvia para Reino Unido, hasta que entren en funcionamiento más energías renovables”.

Los nuevos yacimientos de petróleo y gas tardan años e incluso décadas en entrar en producción, por lo que aunque las empresas comiencen a ampliar sus exploraciones de forma inmediata no reducirán los precios actuales. Actualmente, las grandes empresas petroleras y de gas están repletas de dinero, que podrían utilizar para invertir en extraer más de los yacimientos existentes y explorar otros nuevos.

Los activistas ecologistas advirtieron que las empresas petroleras y de gas estaban utilizando la emergencia de Ucrania para promover sus propios intereses, al alentar a los gobiernos a dar prioridad a la producción de petróleo y gas y a tomar decisiones inmediatas sobre inversiones que tendrían poco impacto en la crisis actual, pero que aumentarían ampliamente el uso de combustibles fósiles en los años venideros.

Marc van Baal, de Follow This, un grupo de 8 mil accionistas ecológicos en empresas petroleras y de gas, señaló: “Los dirigentes de las empresas petroleras y de gas realmente han demostrado en los últimos años que quieren aferrarse a su antiguo modelo de negocio. Esto es lo que ellos saben, convertir los hidrocarburos en petrodólares. Por eso me temo que esto es lo que les están diciendo a los gobiernos que deben hacer”.

Tessa Khan, directora de Uplift, que lucha por el fin de los combustibles fósiles en el Mar del Norte, dijo: “Es vergonzoso que las empresas petroleras y de gas, de las que algunas se han beneficiado de sus asociaciones con Rusia durante años, ahora intenten utilizar esta crisis humanitaria para favorecer sus intereses. El hecho de que los gobiernos, incluido el de Reino Unido, todavía las escuchen, es algo increíble”.

La Agencia Internacional de la Energía recordó con crudeza las posibles consecuencias de una mayor dependencia del petróleo y el gas, al informar el martes que en 2021 las emisiones de gases de efecto invernadero registraron el mayor aumento anual de la historia. El organismo de control de la energía mundial descubrió que las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía, que constituyen la mayor proporción de los gases de efecto invernadero, aumentaron un 6% en 2021, hasta alcanzar los 36 mil 300 millones de toneladas, el nivel más alto de la historia, a medida que la economía mundial se recuperaba de la pandemia de Covid-19, dependiendo en gran medida del carbón para impulsar el crecimiento. El aumento de las emisiones mundiales de CO2 fue de más de 2 mil millones de toneladas, el más elevado de la historia en términos absolutos, superando la disminución de las emisiones registrada durante los confinamientos de 2020.

Las energías renovables y la eficiencia energética ofrecen alternativas para el petróleo y el gas, que el Reino Unido, la Unión Europea y Estados Unidos también están buscando. No obstante, si las empresas de combustibles fósiles deciden en este momento ampliar sus actividades de exploración y producción, eso seguirá generando elevadas emisiones durante los próximos años y décadas.

Lori Lodes, directora ejecutiva de Climate Power, un grupo activista de Estados Unidos, comentó: “Realizar más perforaciones en más lugares no es una solución a corto plazo, es un problema a largo plazo que solo enriquece a los CEOs del petróleo y el gas y nos encierra en una mayor dependencia de los combustibles fósiles sucios, poco confiables, costosos y volátiles”.