‘Una cuestión de vida o muerte’: la tasa de mortalidad materna aumentará sin el caso Roe, advierten expertos
Nadine Seiler asiste a una manifestación frente a la Corte Suprema en Washington DC, el sábado. Foto: Roberto Schmidt/AFP/Getty Images

Tras la revocación del derecho constitucional al aborto en Estados Unidos, es casi indudable que aumentará el número de muertes relacionadas con el embarazo, sobre todo entre las personas de color, indican expertos que pidieron una intervención urgente para proteger los derechos relativos a la reproducción y la salud de las pacientes en todo el país.

Habrá más personas que se verán obligadas a llevar un embarazo a término, lo que significa que habrá un mayor número de personas en riesgo“, explicó Rachel Hardeman, profesora de equidad en salud reproductiva e investigadora de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Minnesota. “Un mayor número de embarazos significa una mayor probabilidad de muertes“.

Las prohibiciones estatales existentes podrían dar lugar a 75 mil nacimientos más al año entre las personas que no pueden acceder al aborto, según indica un cálculo. Las prohibiciones afectarán de forma desproporcionada a las personas más jóvenes y más pobres de color y a aquellas que ya tienen hijos.

Sin embargo, Estados Unidos es un lugar en el que es increíblemente difícil estar embarazada, ya que tiene la tasa de mortalidad materna más alta, con diferencia, de todos los países desarrollados, y está aumentando de manera considerable. Por cada 100 mil nacimientos, 23.8 personas murieron por causas relacionadas con el embarazo o el parto en 2020 –un total de 861 mujeres–, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Cuando quedó anulado el caso Roe, los estados inmediatamente actuaron para prohibir el aborto, y se espera que más de la mitad de los estados de Estados Unidos lo hagan en última instancia. No obstante, algunos, como el exvicepresidente Mike Pence, desean que los legisladores lleguen aún más lejos y pidan la prohibición del aborto a nivel nacional.

“Un mayor número de embarazos supone una mayor probabilidad de muertes”. Rachel Hardeman

La prohibición a nivel nacional supondría un aumento del 21% de la mortalidad relacionada con el embarazo en todo el país, sin embargo, sería incluso peor para las personas de color, con un aumento del 33% del número de muertes, según indicó un estudio realizado por Amanda Jean Stevenson, profesora auxiliar de sociología de la University of Colorado Boulder.
“El embarazo en realidad es muy peligroso”, señaló Stevenson.

Y es de manera desproporcionada más peligroso para las personas de color, incluidas las personas afroamericanas, indígenas y latinas.

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“La verdad del asunto es que ya afecta a las personas (de color) con más fuerza que a las demás, esa ha sido la realidad”, comentó Monica McLemore, profesora asociada de enfermería de atención médica familiar en la Universidad de California en San Francisco.

“Debido a que las comunidades afroamericanas, indígenas y latinas se verán desproporcionadamente afectadas por la falta de acceso a los servicios de aborto, esto agravará la brecha racial de mortalidad materna que ya hemos observado en Estados Unidos”, comentó Hardeman.

Las personas afroamericanas en Estados Unidos ya tenían 3.5 veces más probabilidades de morir a causa del embarazo y el parto en comparación con sus pares blancos, según los datos de un estudio realizado entre 2016 y 2017, y 2.9 veces más probabilidades según un análisis realizado por los CDC en 2020. Asimismo, es más probable que requieran servicios de aborto.

Las personas de color embarazadas han sido marginadas y desatendidas durante mucho tiempo en el sistema médico, experimentando con frecuencia el racismo y la discriminación en todos los niveles de atención.

“Se está traduciendo en el hecho de no recibir la atención que necesitan, lo cual puede ser una cuestión de vida o muerte”, señaló Hardeman. Además, el racismo también tiene un enorme costo físico, por lo que “para cuando esa persona queda embarazada, se encuentra en un estado de salud menos óptimo en comparación con sus contrapartes blancas que no han experimentado el racismo durante toda su vida”.

Los efectos acumulativos y crónicos de vivir en Estados Unidos como una persona de color aumentan el estrés, lo cual también puede afectar la salud reproductiva. “Sabemos que el camino del estrés es el que conduce a la mortalidad infantil, los partos prematuros y otras consecuencias”, indicó Hardeman.

“Tenemos que pensar en la decisión de la Corte Suprema y en la prohibición del aborto en general como una política racista”. Hardeman

Incluso el hecho de vivir en una comunidad o un barrio con niveles desproporcionados de vigilancia policial y contacto con la policía, por ejemplo, está asociado a un mayor riesgo de parto prematuro, una situación que puede ser peligrosa tanto para la persona que da a luz como para el bebé.

“Tenemos que pensar en la decisión de la Corte Suprema y en la prohibición del aborto en general como una política racista, porque la carga recaerá especialmente en las personas afroamericanas embarazadas, en las indígenas y en otras personas de color, así como en las personas que viven en zonas rurales y en las personas que tienen un menor nivel socioeconómico”, explicó Hardeman.

La decisión de la Corte Suprema dictada el viernes y las prohibiciones del aborto establecidas a nivel estatal “perjudican de manera desproporcionada a las personas de color y refuerzan un sistema de inequidad y, francamente, de supremacía blanca”, señaló Hardeman.

Los estados que actualmente han prohibido o restringido el aborto también registran algunas de las tasas de mortalidad más altas en relación con el embarazo y el parto, así como las tasas de mortalidad infantil más elevadas. Mississippi, por ejemplo, estado donde se originó el caso supremo que anuló la sentencia Roe, presenta una de las mayores tasas de mortalidad materna –casi el doble con respecto al resto del país– y la mayor tasa de mortalidad infantil del país.

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Algunas personas recurren al aborto debido a que corren un alto riesgo de perder la vida a causa de un embarazo, ya sea por su estado de salud, por un entorno familiar inseguro, por el hostigamiento a causa de su identidad o por otro motivo.

“Si pensamos en las razones por las que la gente aborta, con frecuencia es porque no es seguro que sigan estando embarazadas”, señaló Stevenson. “Es muy probable que las personas que abortan en la actualidad tengan en realidad tasas más altas de muertes relacionadas con el embarazo y de mortalidad materna en comparación con las personas que dan a luz en la actualidad“.

Abortar es “mucho, mucho, mucho más seguro que seguir embarazada”, indicó Stevenson. Los investigadores calculan que el parto es 14 veces más mortal que abortar.

No obstante, el parto no es más que uno de los riesgos del embarazo. “Es mucho, mucho más que 14 veces más mortal quedar embarazada, eso es una subestimación masiva”, señaló Stevenson.

Mientras aproximadamente la mitad del país se prepara para prohibir el aborto, otros estados y ciudades se han esforzado por ampliar el acceso, incluso para las pacientes de otros estados. No obstante, siguen existiendo importantes limitaciones para llegar dichos lugares santuarios.

“La pregunta es: ¿quién podrá acceder a él?” preguntó Hardeman. Es posible que muchas personas de color que se enfrentan a obstáculos sistémicos para acceder a la atención médica no tengan las herramientas, los recursos, el dinero, el tiempo libre en el trabajo y los servicios de guardería para viajar a un estado o ciudad santuario para recibir atención, explicó.

“Tenemos que pensar en el hecho de que, dado que vivimos en una sociedad en la que el acceso a los recursos está basado en el racismo y la raza, hay personas que no podrán acceder a los servicios disponibles”.

Para muchos investigadores en materia de derechos reproductivos, la decisión de la Corte no constituyó una sorpresa. “Esto se veía venir desde hace mucho tiempo”, comentó McLemore. “Me pongo de muy mal humor cuando las personas solo quieren que repita las estadísticas sobre cómo van a morir las personas afroamericanas, lo sabemos. ¿Qué estamos haciendo?”

En primer lugar, señaló, “el Congreso podría actuar ya mismo y hacer que la decisión de la Corte Suprema sea irrelevante” al consagrar los derechos reproductivos en la legislación nacional. Si este Congreso no lo hace, indicó, los seis de cada diez estadounidenses que apoyan el derecho al aborto deberían votar por un nuevo Congreso que sí lo haga.

Los miembros del grupo Black Maternal Health Caucus dentro del Congreso han abogado por leyes que protegerían el bienestar de las personas que dan a luz, como el proyecto Momnibus Act de 2021.

Los legisladores también podrían ampliar la red de seguridad social, incluyendo la licencia familiar remunerada y el seguro de salud para pacientes de bajos ingresos y posparto, para el creciente número de personas que dan a luz.

Todas estas estrategias no solo garantizarían que se siga ofreciendo salud reproductiva a quienes la necesitan, sino que también evitarán que los pacientes mueran, señaló McLemore.

“Necesitamos un enfoque de colaboración en este caso: con brillantez, no con miedo”.