La muerte de Shinzo Abe exhibe la influencia de la iglesia en la política de Japón
Banderas en el exterior de una sede de la Iglesia de la Unificación en Seúl. La iglesia fue fundada en Corea del Sur en 1954. Foto: Jung Yeon-Je/AFP/Getty Images

Japón aún se esforzaba por entender la violenta muerte de Shinzo Abe cuando el hombre sospechoso de haberlo matado le dio a la policía información que ha causado conmoción en la clase política del país.

Tetsuya Yamagami dijo que le disparó a Shinzo Abe por los vínculos del exprimer ministro con la Iglesia de la Unificación, también conocida como los Moonies, a la que culpaba de haber llevado a su familia a la bancarrota. La madre de Yamagami, miembro de la iglesia desde hace muchos años, supuestamente le dio 100 millones de yenes en donaciones hace dos décadas, lo cual sumió a su familia en la pobreza.

Tres semanas después de la muerte de Abe, han surgido detalles que muestran que los lazos de la iglesia con los políticos abarcan mucho más que el primer ministro más longevo de Japón, provocando el enojo de los electores y planteando preguntas sobre su influencia en las políticas del Partido Liberal Democrático (PLD) gobernante en materia de igualdad de género y diversidad sexual.

Las revelaciones diarias de que los parlamentarios del partido gobernante y de la oposición han cortejado a la iglesia –desde su asistencia a actos hasta el reclutamiento de sus miembros en las campañas– a cambio de la movilización de los electores han sacudido al actual primer ministro, Fumio Kishida, y a su partido solo unas semanas después de su cómoda victoria en las elecciones para la cámara alta.

Una encuesta publicada el domingo por la agencia de noticias Kyodo reveló que el índice de aprobación del gabinete de Kishida había caído más de 12 puntos porcentuales hasta situarse en el 51% en cuestión de semanas. Además, más del 53% de los encuestados indicaron que se oponían a los planes de llevar a cabo un funeral de estado para Abe el próximo mes.

En una carta dirigida a un bloguero opositor a la iglesia, enviada el día anterior al atentado, Yamagami explicaba que su adolescencia se había visto arruinada por los “gastos excesivos, las alteraciones familiares y la bancarrota” de su madre, añadiendo que la lealtad de su madre a la iglesia de la Unificación había “distorsionado toda mi vida”.

La carta, reportada por los medios de comunicación japoneses, acusaba a Abe de ser uno de los simpatizantes más influyentes de la iglesia. Durante el interrogatorio, al parecer también culpó al abuelo de Abe y primer ministro de la posguerra, Nobusuke Kishi, de promocionar la iglesia en Japón en la década de 1960 como una contramedida contra el comunismo y los sindicatos.

La iglesia, conocida por llevar a cabo bodas masivas en estadios deportivos, fue fundada en Corea del Sur en 1954 por el reverendo Sun Myung Moon, un mesías autoproclamado que predicaba nuevas interpretaciones de la Biblia y valores conservadores, incluyendo un fuerte carácter anticomunista.

En un mensaje de video enviado el año pasado a la Federación para la Paz Universal, un grupo afiliado, Abe elogió al grupo por su enfoque en los valores familiares. “Debemos ser cautelosos con los llamados movimientos sociales revolucionarios que tienen valores de mentalidad estrecha”, comentó.

Sin embargo, no existen pruebas de que Shinzo Abe fuera miembro de la iglesia, la cual también tenía vínculos con otros conservadores influyentes, como Richard Nixon, Ronald Reagan, George HW Bush y Donald Trump.

La iglesia encontró un aliado inmediato en Kishi, un presunto criminal de guerra que nunca fue acusado, y cuyo conservadurismo social y política derechista reflejaban los de Sun Myung Moon, con quien se reunió cerca del monte Fuji en 1967 para hablar de su misión anticomunista.

Esos mismos valores comunes sostienen la relación actual entre la iglesia, cuyos miembros suelen ser conocidos como Moonies, y el PLD, según explicó el profesor Mark Mullins, director del Centro de Estudios sobre Japón de la Universidad de Auckland.

“Los políticos conservadores del PLD sí comparten algunos valores con la Iglesia de la Unificación, su anticomunismo y, en fechas más recientes, los valores familiares, incluida la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo”, explicó Mullins.

Aunque los legisladores del PLD han hecho públicos en muchas ocasiones sus vínculos con organizaciones conservadoras sintoístas y de otra índole, “parece que no querían que se conociera ampliamente su asociación con la Iglesia de la Unificación”, añadió Mullins.

“Esto probablemente esté relacionado con la imagen negativa de la iglesia debido a las denuncias y demandas presentadas por exmiembros en relación con actividades de recaudación de fondos y reclutamiento engañosas y de alta presión”.

A pesar de sus orígenes coreanos, la iglesia ha encontrado un terreno fértil en Japón, donde se dice que tiene cientos de miles de miembros.

La Red Nacional de Abogados contra las Ventas Espirituales, un grupo de 300 abogados que representan a personas que afirman haber sufrido daños financieros a causa de la iglesia, la acusan de lavar el cerebro de los creyentes a fin de que entreguen enormes cantidades de dinero.

La red ha recibido 34 mil quejas relacionadas con dinero “perdido” que ascienden a más de 120 mil millones de yenes desde 1987, una afirmación que la iglesia ha negado rotundamente.

Los abogados pidieron en repetidas ocasiones a Abe y a otros legisladores del PLD que dejaran de enviar mensajes de felicitación o que dejaran de asistir a los actos organizados por la iglesia, que ahora se denomina Federación para la Paz y la Unificación Mundial, y sus afiliados. Protestaron cuando Abe envió un telegrama a una boda masiva de la Iglesia de la Unificación en 2006.

“Los miembros son presionados todos los días para que hagan donaciones”, explicó Hiroshi Yamaguchi, uno de los abogados. “Te dicen que el karma está ligado al dinero y que las donaciones son la única manera de salvarte. Así que piensas que tienes que hacerlo”.

Y añadió: “No se trata de una simple organización religiosa… ha insistido repetidamente en la importancia de sus actividades políticas y mediáticas, así como en su perfil religioso”.

El secretario general del PLD, Toshimitsu Motegi, negó que el partido tuviera algún vínculo institucional con la iglesia, aunque señaló que los políticos individuales deberían ser “más cuidadosos” en lo que respecta a sus vínculos con la organización.

Entre ellos se encuentra el ministro de Defensa –y hermano menor de Shinzo Abe– Nobuo Kishi, quien comentó que miembros de la iglesia hicieron campaña a su favor en las elecciones. Satoshi Ninoyu, presidente de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, admitió que ayudó a organizar un evento para un grupo vinculado a la iglesia en 2018, mientras que el ministro de Educación, Shinsuke Suematsu, reconoció que los miembros de la iglesia pagaron para asistir a una recaudación de fondos que él organizó. Los políticos de la oposición también han admitido tener conexiones con la iglesia.

“El asesinato de Shinzo Abe está desvelando a la iglesia de la Unificación”, dijo Koichi Nakano, profesor de política en la Universidad de Sofía en Tokio. “La relación de la iglesia con las facciones de derecha del PLD y sus políticas de extrema derecha podrían llegar a ser objeto de un minucioso escrutinio”.