Taiwán ‘preparándose para la guerra’ mientras China comienza sus ejercicios militares
Un helicóptero militar chino sobrevuela la isla Pingtan, uno de los puntos más cercanos al territorio continental de Taiwán, antes de los ejercicios con fuego real. Foto: Héctor Retamal/AFP/Getty Images

El ejército de Taiwán indicó que se está “preparando para la guerra sin buscarla” después de que el ejército chino diera inicio a cuatro días sin precedentes de ejercicios militares con fuego real cerca de las costas de Taiwán, en respuesta a la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a la isla.

A mediodía del jueves, hora local, la cadena estatal china CCTV anunció el inicio de un “importante ejercicio de entrenamiento militar y fuego real organizado”, que se prevé incluya pruebas de misiles. China considera a Taiwán como una parte de su propio territorio.

El comando del Teatro de Operaciones Oriental del Ejército Popular de Liberación anunció que había llevado a cabo “entrenamientos de tiro con fuego real de largo alcance” en el estrecho de Taiwán, incluyendo “ataques de precisión en zonas específicas de la parte oriental”. Señaló que “se habían logrado los resultados esperados”, aunque no aclaró qué significaba dicha afirmación.

Aproximadamente a la misma hora, un reportero de la agencia de noticias AFP con base en Pingtan, en la costa china, fue testigo de cómo el ejército chino lanzó varios proyectiles pequeños al agua, “desde la proximidad de las instalaciones militares cercanas, volando hacia el cielo, seguidos de columnas de humo blanco y fuertes sonidos estruendosos alrededor”.

El Ministerio de Defensa de Taiwán informó posteriormente que el Ejército Popular de Liberación (EPL) lanzó varios misiles balísticos de la serie Dongfeng en aguas del noreste y suroeste de la isla principal de Taiwán.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán indicó que “condena enérgicamente” a Beijing por “seguir el ejemplo de Corea del Norte al deliberadamente realizar pruebas de lanzamiento de misiles en aguas cercanas a otros países”. Taipei también pidió a la comunidad internacional que “condene la coerción militar de China”.

Los avisos relativos a los ejercicios identificaron seis zonas que rodean a Taiwán, con advertencias para que todos los barcos y aviones “no entren en las zonas marítimas y el espacio aéreo correspondientes”. El jueves, los medios de comunicación locales informaron sobre el anuncio de última hora sobre una séptima zona. Algunas de las zonas se superponen a las aguas territoriales de Taiwán y se encuentran cerca de puertos marítimos clave.

El Ministerio de Defensa de Taiwán acusó a China de estar organizando un bloqueo con estas acciones. Los vuelos y los barcos pudieron seguir llegando a Taiwán, no obstante, al parecer se les aconsejó que buscaran rutas alternativas.

Diez minutos antes de que comenzaran los ejercicios, el Ministerio de Defensa de Taiwán emitió un comunicado en el que acusaba al gobierno chino de un “comportamiento irracional” por sus ejercicios con fuego real, señalando que tenían “la intención de cambiar el statu quo y perturbar la paz y la estabilidad regionales”.

“El ministerio de defensa nacional recalca que mantendrá el principio de preparación para la guerra sin buscarla, y con una actitud de no intensificar el conflicto ni provocar disputas”, señaló. “El ejército nacional seguirá reforzando su estado de alerta, y las tropas de todos los niveles realizarán entrenamientos diarios”.

La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos llegó a Taipei en la noche del martes bajo el intenso escrutinio mundial. Se reunió con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, así como con otros líderes políticos y empresariales, y con disidentes. Pelosi señaló que la solidaridad de Estados Unidos con Taiwán era “crucial” para hacer frente a una China cada vez más autoritaria.

“Nuestra delegación vino a Taiwán para que quede inequívocamente claro que no abandonaremos a Taiwán, y que estamos orgullosos de nuestra duradera amistad”.

El gobierno chino reaccionó con ira a la visita desde que se filtró el plan de la misma hace algunas semanas. Advirtió que tomaría contramedidas, una amenaza habitual como respuesta a los actos extranjeros de apoyo a Taiwán, pero que suscitó un grado de preocupación mayor de lo habitual por parte de los observadores de China. Los analistas sugirieron que Beijing se había acorralado a sí mismo con su intensa retórica, y que tendría que exhibir una demostración de fuerza mucho mayor de lo habitual si no quería perder credibilidad.

El miércoles, los medios de comunicación estatales de China informaron sobre la detención de un hombre de Taiwán, acusado de “participar en actividades separatistas relacionadas con la independencia de Taiwán” y “de ser sospechoso de poner en peligro la seguridad nacional”.

Los ejercicios del jueves se realizaron a una proximidad sin precedentes de Taiwán, e incluyeron incursiones de aviones de guerra y buques de la armada del Ejército Popular de Liberación por encima de la línea media del estrecho de Taiwán, que constituye una frontera no oficial entre China y Taiwán.

En la noche del miércoles, horas después de que Pelosi partiera hacia Corea del Sur, aviones no identificados, probablemente drones, sobrevolaron la zona de las islas periféricas taiwanesas de Kinmen, cerca de la costa continental, indicó el Ministerio de Defensa de Taiwán. “Inmediatamente lanzamos bengalas para emitir advertencias y alejarlos”, comentó el mayor general Chang Zone-sung, del comando de defensa del ejército en Kinmen, a la agencia de noticias Reuters.

Varios ciberataques también afectaron a Taiwán, dirigidos contra las páginas web del Ministerio de Defensa, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la oficina presidencial.

El miércoles, agentes no identificados también atacaron supuestamente las tiendas 7-Eleven, logrando que todas las televisiones de las tiendas de la isla mostraran un mensaje en el que se acusaba a Pelosi de “belicista”. El texto estaba escrito en chino simplificado, usado en la China continental.

El jueves continuaron las amenazas y la retórica de los funcionarios chinos. El embajador de China en Francia señaló que el pueblo taiwanés sería “reeducado” después de cualquier anexión exitosa por parte de China, en una dura entrevista en la televisión francesa.

El embajador, Lu Shaye, acusó al gobernante Partido Progresista Democrático de Taiwán de conducir una propaganda “extremista” y de poner al pueblo taiwanés en contra de la “reunificación” con China.
Cuando se le preguntó por los comentarios anteriores relativos a la “reeducación” de la población de Taiwán, Lu respondió: “Vamos a reeducar. Estoy seguro de que… la población taiwanesa volverá a ser partidaria de la reunificación y se convertirá nuevamente en patriota”.

En internet, muchos observadores señalaron que el término “reeducación” también fue utilizado para describir el trato que las autoridades chinas dan a los uigures y a otros grupos minoritarios musulmanes en Xinjiang.

Beijing afirma que Taiwán es una provincia china y que se reserva el derecho de tomarla por la fuerza. Su oficina de asuntos de Taiwán indicó que la disputa era un asunto interno. “Nuestro castigo contra los tradicionalistas independentistas protaiwaneses y las fuerzas externas es razonable y legal”, señaló.

Los ministros de Relaciones Exteriores de los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), reunidos en Camboya esta semana, pidieron que se actuara con la “máxima moderación”, sin mencionar a Estados Unidos ni a China personalmente. En un comunicado, advirtió que la situación podría conducir a “graves enfrentamientos, conflictos abiertos y consecuencias impredecibles entre las principales potencias”.

En la reunión de la ASEAN, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, afirmó que Beijing había llevado a cabo los “mayores esfuerzos diplomáticos”, pero que “nunca permitirá que se perjudiquen sus principales intereses”.

‘Una absoluta farsa’: El ministro de Relaciones Exteriores chino habla sobre la visita de Pelosi a Taiwán, video

Los países del G7 también instaron a la calma, acusando a China de “aumentar las tensiones y desestabilizar la región”.

“No existe ninguna justificación para utilizar una visita como pretexto para una actividad militar agresiva en el estrecho de Taiwán”, señaló. “Pedimos a la RPC (República Popular China) que no cambie de forma unilateral el statu quo por la fuerza en la región, y que solucione las diferencias entre ambos lados del estrecho por medios pacíficos”.

En respuesta, la embajada de China en el Reino Unido acusó al G7 de dejarse “llevar por el mal camino por Estados Unidos” y pidió a sus miembros que “dejen de hacer comentarios erróneos en relación con Taiwán, dejen de interferir en los asuntos internos de China y dejen de enviar señales erróneas de cualquier tipo a las fuerzas separatistas que buscan la ‘independencia de Taiwán'”.

Información adicional de Chi Hui Lin, Rebecca Ratcliffe y Reuters.