Investigadores descifran fórmulas para fabricar metales en un antiguo texto chino
El estudio revela una complejidad inesperada en la producción de metales en los inicios de China. Foto: China News Service/Getty Images

Los investigadores descifraron enigmáticas fórmulas para la fabricación de metales incluidas en un antiguo texto chino, revelando una complejidad inesperada en el oficio de aquella época.

Un texto chino del año 300 a.C., conocido como Kao Gong ji, contiene seis fórmulas químicas. El manuscrito, conocido como la enciclopedia de tecnologías más antigua del mundo, forma parte de un detallado archivo de los primeros tiempos del gobierno imperial, que los arqueólogos han intentado descifrar desde la década de 1920.

“El Kao Gong Ji pudo haber sido escrito por un administrador para asegurarle al emperador que todo estaba bajo control. Forma parte de un manual de cómo dirigir el imperio”, explicó el profesor Mark Pollard, de la Universidad de Oxford.

Durante 100 años, los académicos han debatido el significado de dos componentes clave de las fórmulas: Jin y Xi. Ahora, los investigadores creen haber identificado los componentes que faltaban.

Se creía que los dos componentes misteriosos Jin y Xi eran cobre y estaño, sin embargo, un estudio publicado en la revista Antiquity sugiere que podrían hacer referencia a aleaciones previamente preparadas utilizadas en la producción de los primeros bronces chinos.

Las aleaciones se fabrican mezclando distintos metales. Aunque no han determinado la combinación exacta, los investigadores están seguros de que Jin y Xi se refieren a mezclas de varios metales.

“Si se considera la posibilidad de que los antiguos artesanos utilizaban aleaciones previamente preparadas, se obtiene una composición que se parece al auténtico bronce de los inicios de China”, señaló Pollard.

El descubrimiento se realizó observando monedas chinas de la época en que se escribió el Kao Gong Ji. Las monedas parecían contener dos aleaciones previamente preparadas, una de cobre-estaño-plomo y otra de cobre-plomo, algo que alertó a los investigadores.

“De repente caí en la cuenta de que, si se reinterpreta lo que Jin y Xi quieren decir, probablemente describen aleaciones previamente preparadas”, señaló Pollard.

El estudio revela una complejidad inesperada en la fabricación temprana de metales en China. “Implica toda una nueva etapa de preparación y suministro de metales que no conocíamos realmente”, indicó Pollard.

Además de aportar información sobre la antigua fabricación china de bronce, contar con una mejor definición de Jin y Xi podría ayudar a los investigadores a descifrar los textos históricos chinos.

“Esta investigación genera una hipótesis interesante sobre las fórmulas, que introduce la idea de las aleaciones previamente preparadas. Nos ofrece potencialmente una idea de cómo estas personas percibían el mundo natural”, comentó Pollard.

El profesor Lothar von Falkenhausen, de la Universidad de California en Los Ángeles, coincidió con esta afirmacióny agregó: “La idea de que Jin y Xi se referían a las aleaciones en lugar de a los metales parece merecer ser considerada como una hipótesis y podría ser comprobable en futuras investigaciones”.

Es posible que el Kao Gong Ji sirviera para controlar la producción de bronce en los inicios de China. “La existencia de este texto sugiere que había cierto control imperial sobre la producción de bronce”, señaló Pollard. “El bronce era el material estratégico en los inicios de China, como el petróleo lo es en la actualidad. Su control era clave para el poder imperial”.

“La fabricación de bronce se realizaba a gran escala. Se necesita un tipo de regulación y estandarización para garantizar que todos trabajan en estrecha colaboración”, explicó el doctor Ruiliang Liu, del Museo Británico.

“El Kao Gong Ji es un documento realmente importante porque describe lo que las personas querían, o lo que pensaban que debía ser la realidad. Básicamente, nos habla del comportamiento humano”, señaló Pollard.

Pero es posible que no represente la realidad de la producción de bronce de los inicios de China. “Es una especie de ficción administrativa. La magnitud de lo que ocurría significa que creemos que nadie tenía realmente el control”, comentó Pollard.