David LaChapelle: ‘Nunca he considerado lo que hago como una cosificación’
Tupac Shakur, Britney Spears y Eminem. 'Realmente intento conmover a las personas con las fotos adecuadas en las combinaciones adecuadas'. Foto: David LaChapelle

El fotógrafo David LaChapelle –mejor conocido por sus retratos hiperrealistas y surrealistas de estrellas del pop– cierra el ciclo. Huyendo del acoso que recibía por ser un adolescente homosexual en su Connecticut natal, LaChapelle encontró un camino artístico en el Nueva York de los años 80, convirtiéndose en discípulo de Andy Warhol. Siguiendo los pasos de su mentor, comenzó a construir una carrera artística obsesionada con la misteriosa coyuntura del consumismo y la fama. De este modo, ha trabajado con aparentemente todo el mundo, desde Tupac Shakur y Madonna hasta Kim y Kanye, Lizzo y Travis Scott.

Justo cuando LaChapelle llegó al corazón palpitante de nuestra frenética cultura de la celebridad, sumando una portada para Rolling Stone, recibiendo halagos de Jay-Z en el tema All the Way Up, e incluso fotografiando la tarjeta de Navidad de Kim Kardashian, experimentó una especie de renacimiento espiritual: se retiró de los focos para establecerse en Hawái, donde comenzó de nuevo y creó una vida alejada del complejo industrial de los medios de comunicación que había definido su carrera. Sin embargo, ahora regresa a lo grande a la ciudad que inició todo, con una monumental exposición individual en la sede de seis pisos de la sucursal Fotografiska New York, la primera vez que un solo artista ocupa este lugar.

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David LaChapelle: ‘Era un sueño que yo no me permitía soñar’. Foto: Linda Stulic

“Realmente no puedo describirlo. Era un sueño que yo no me permitía soñar”, comentó LaChapelle, en referencia a cómo su mentor Warhol murió antes de llegar a ver la retrospectiva que definió su carrera, organizada por el Museo de Arte Moderno. “Me siento como si estuviera exponiendo en mi ciudad natal… incluso aunque ahora tenga sueños aquí en Maui, siempre regreso a Nueva York, siempre regreso a mi departamento okupa”.

Abarcando toda la carrera de LaChapelle, desde 1984 hasta 2022, la exposición David LaChapelle: Make Believe está compuesta por más de 150 obras y estará abierta desde el 9 de septiembre hasta el 8 de enero. Entre las obras figuran los últimos retratos de Warhol, la portada de Rolling Stone de 2006 de Kanye West como Jesucristo, y la documentación del fotógrafo sobre la crisis del SIDA de los años 80, en la que retrató a miembros de su comunidad homosexual como santos, mártires y ángeles. Desde David Bowie hasta Doja Cat, Make Believe demuestra que LaChapelle ha contribuido de manera constante a la creación de imágenes de figuras que definen el glamour y la moda del mundo del pop. “Siempre me interesan las personas que forman nuestro mundo, las figuras célebres de la época en la que vivimos”, explica LaChapelle. “Dicen mucho sobre la naturaleza de la época en la que nos encontramos”.

El estilo característico de LaChapelle utiliza explosiones de color, una precisión de detalles que, paradójicamente, resulta demasiado exacta para ser real, un jugueteo extravagante y, sobre todo, una fuerte sensación de intimidad. Su foto de 2001 de Angelia Jolie, por ejemplo, aparentemente capta a la estrella completamente desnuda y perdida en un poderoso orgasmo mientras está de pie en un radiante campo de flores. Sus fotos de 1996 de Tupac captan al rapero en momentos inusualmente vulnerables, de pie en la esquina de una regadera, con los ojos viendo a la cámara con una paz consciente, su cuerpo vestido únicamente con burbujas de jabón. Su foto de 2001 de Eminem lo muestra en una postura de júbilo infantil –que no concuerda con la imagen de renegado y marginado que utilizó para alcanzar el estrellato– mientras juega con una pieza de utilería que parece ser una barra de dinamita encendida. “Me gusta mucho la sensualidad”, explica LaChapelle. “Me encanta el cuerpo humano. Nunca he considerado lo que hago como una cosificación”.

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Naomi Campbell: Have You Seen Me (1999, Nueva York). Foto: David LaChapelle, cortesía de Fotografiska New York

Quizás se deba a que los modelos de LaChapelle siempre parecen participar en el juego, teniendo todo el control incluso cuando se entregan a la cámara, lo que hace que se muestren tan vulnerables y personales en estas fotografías. LaChapelle explicó que la creación de una sensación de seguridad fue la clave para conseguir que sus famosos modelos se abrieran a su lente. ‘Siempre me puse en la situación de: ‘¿Cómo me gustaría que me fotografiaran?’ Siempre fue muy colaborativo, y era un estudio muy sano. Los artistas entraban y sentían ese ambiente, era muy luminoso, creativo, con buena música. Ellos eran la estrella, ellos eran los que se veían increíbles. Hacíamos que las personas se sintieran como estrellas”.

Otro aspecto llamativo de las fotos de LaChapelle es la manera en que suelen dar la impresión de que encierran toda una narrativa, los pequeños detalles se acumulan en una historia llena de sugerencias. Su retrato de Lizzo de 2019 muestra a la cantante sosteniendo una flauta justo debajo de su boca mientras sus ojos ven detrás de la cámara, dando la impresión de que la acaban de interrumpir, mientras casi perdida en el fondo hay una pantalla que muestra un rostro con expresión lastimera. Su foto de Michael Jackson, protagonizada por un imitador, muestra a la leyenda del pop aplastando con un pie a un diablo derrotado, con gigantescas alas blancas saliendo de su espalda, mientras todo se desarrolla en un deprimente afloramiento rocoso que sobresale de una cascada oceánica, dando la impresión de tratarse de una epopeya.

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Gas: Shell (2012, Hawái). Foto: David LaChapelle, cortesía de Fotografiska New York

Aunque los retratos de famosos de LaChapelle acaparan el protagonismo en esta muestra, el conjunto de la exposición abarca temas de religión, medio ambiente, identidad de género, imagen corporal y celebridad. Make Believe presenta las fotos surrealistas del fotógrafo de gasolinerías en la selva hawaiana: las luces verdes, amarillas y moradas de las gasolinerías brillan de forma espeluznante y fantasmal, yuxtapuestas a las extensiones de la selva que se expanden y parecen amenazar con engullir las construcciones humanas. En una de las fotos, los rayos de luz llegan hasta las bombas de gasolina, inyectando un sentido de espiritualidad al enfrentamiento entre la humanidad y el mundo natural. “Cambié un tipo de selva por otro cuando me mudé (de Nueva York) a Hawái”, comentó LaChapelle. “Siempre he encontrado paz en la selva, siempre he encontrado dirección ahí. He encontrado a Dios en la naturaleza”.

La exposición también muestra los lujosos paisajes de ensueño de LaChapelle con cuerpos amontonados y mezclados en formaciones que parecen proceder de la cuna del arte renacentista europeo. Fotos como la de 2018, Staircase to Paradise, evocan las primeras fotos que tomó LaChapelle, jugando con temas como los halos y lo angelical, ofreciendo una impresión de esfuerzo hacia lo espiritual. Resulta muy apropiado que Make Believe cierre el círculo de este tema, porque incluso al fotografiar algo tan claramente consumista como la portada de un álbum, la cámara de LaChapelle siempre apunta a un sentimiento de divinidad.

“Realmente intento conmover a las personas con las imágenes adecuadas en las combinaciones correctas y crear un viaje en el que se adentren”.

David LaChapelle: Make Believe estará expuesta en el Fotografiska en Nueva York del 9 de septiembre al 8 de enero de 2023.

Este artículo fue modificado el 6 de septiembre de 2022 para aclarar que la fotografía de David LaChapelle en la que Michael Jackson aplasta con un pie a un diablo derrotado fue escenificada por un imitador después de la muerte del cantante en 2009.