El ‘bestseller’ de Virginie Despentes obliga a Francia a tomar conciencia del movimiento #MeToo
Virginie Despentes ha dicho que su escritura feminista punk siempre consiste en tratar de 'entender la violencia'. Foto: Ed Alcock/The Guardian

Una novela que describe el movimiento #MeToo de la escritora feminista punk francesa Virginie Despentes, cuyo irreverente título es Cher Connard –que se traduce aproximadamente como “Querido idiota”– se ha convertido en un éxito de ventas, generando un debate sobre el acoso sexual y la igualdad en la era de las redes sociales.

La historia comienza cuando Oscar, un novelista de más de 40 años, insulta a una actriz en Instagram por la forma en que ha envejecido. La estrella de cine, Rebecca, envía una airada respuesta justo en el momento en que una joven agente de prensa acusa a Oscar en internet de acoso sexual ocurrido años antes.

El enfoque despectivo de Oscar hacia lo que él denomina “esta cosa del #MeToo” y su incomprensión inicial de ser “acusado por el #MeToo” desencadena un análisis de la sociedad francesa moderna a través de los puntos de vista alternativos del hombre acusado, la actriz y la joven acusadora, mientras se escriben o publican en internet. La obra tiene como contexto los confinamientos por Covid-19, las reuniones por Zoom y las adicciones.

La novela fue aclamada como una exploración de la, en ocasiones difícil, relación de Francia con el movimiento #MeToo. Las acusaciones de conducta sexual inapropiada presentadas contra el productor de cine estadounidense Harvey Weinstein en 2017 impulsaron a las mujeres de todo el mundo a denunciar.

Francia lanzó su propia réplica #Balancetonporc (#Denunciaatucerdo), sin embargo, también se vio envuelta en una polémica cuando algunas figuras públicas, entre ellas la actriz Catherine Deneuve, firmaron una carta abierta criticando el “nuevo puritanismo”.

Desde entonces, hombres de alto perfil se han enfrentado a acusaciones de acoso y abuso sexual, entre ellos el presentador de televisión Patrick Poivre d’Arvor, quien negó haber actuado de manera incorrecta y emprendió acciones legales por difamación contra 16 mujeres.

La visión de Despentes sobre el tema era muy esperada. Tras irrumpir en la escena literaria en 1994 con su primera novela, Baise-Moi –una historia de venganza por una violación que empezó a escribir a los 23 años–, redefinió el feminismo francés con su manifiesto de 2006, Teoría King Kong, en el que contó que fue violada a los 17 años durante un viaje pidiendo aventones con un amigo.

Hija de trabajadores de correos de clase trabajadora de la ciudad de Nancy, ubicada en el noreste de Francia, Despentes se convirtió en la “voz de los marginados” de la literatura francesa. Su obra más reciente, la mordaz trilogía parisina Vernon Subutex, le mereció el calificativo de “rock’n’roll Zola”, en honor al novelista francés Émile Zola.

La crítica literaria Elisabeth Philippe comentó sobre Despentes en el programa de radio francés Le masque et la Plume: “Ella es la escritora francesa que mejor entiende nuestra época”.

A los críticos les sorprendió que Despentes diera voz a un personaje masculino de ficción acusado por el movimiento #MeToo, sin embargo, Philippe señaló que su habilidad consistía en “adentrarse en los personajes más desagradables” y explorar los “matices” y las contradicciones. El periódico francés Le Monde describió el libro como “brillante”, aunque también cargado de ideas.

La semana pasada se produjo una sorpresa cuando la novela más vendida de Despentes no fue incluida en la lista de candidatos al premio más importante, Goncourt. Los organizadores rápidamente indicaron que la habían descartado debido a que fue miembro del jurado por mucho tiempo. En su lugar, debería ganar el premio Nobel, señaló el jefe del jurado del Goncourt.

En su única entrevista televisada, Despentes dijo que su escritura siempre consiste en tratar de “comprender la violencia”.