Estampida en Seúl: el primer ministro y la policía admiten errores mientras se realizan los servicios conmemorativos
Los dolientes asisten a una ofrenda floral el martes cerca del lugar donde se produjo la estampida en Itaewon, Seúl, que mató a más de 150 personas en Corea del Sur en Halloween. Foto: Kim Hong-Ji/Reuters

El primer ministro de Corea del Sur, Han Duck-soo, calificó la mortal estampida de Halloween del sábado en Seúl como un “accidente desastroso que no debería haber ocurrido“, mientras se llevaban a cabo los primeros servicios conmemorativos en medio del creciente enojo público.

Expresando su pesar a las familias afligidas, admitió que los errores institucionales en la gestión de la multitud influyeron en la catástrofe, e indicó que el gobierno trabajaría con todos los ministerios, organismos e instituciones médicas para garantizar que nunca más vuelvan a ocurrir este tipo de problemas durante eventos espontáneos.

Anteriormente, el jefe de la policía del país se disculpó por la “inadecuada” respuesta de emergencia a la mortal estampida. El jefe de la policía, Yoon Hee-keun, indicó el martes: “Hemos juzgado que la respuesta a las llamadas de emergencia fue inadecuada”, destacando el gran número de llamadas realizadas antes de que se produjera la catástrofe.

Al anunciar que se realizaría una investigación independiente, Yoon comentó: “Revisaremos exhaustivamente los hechos para saber si tomamos las medidas adecuadas después de recibir los reportes de emergencia que nos informaron sobre el peligro con antelación”.

El ministro del Interior y Seguridad, Lee Sang-min, dijo posteriormente en una sesión parlamentaria: “Pido profundas disculpas a las personas que sufrieron el reciente accidente, a pesar de que el Estado es infinitamente responsable de la seguridad de la gente”.

El alcalde de Seúl, Oh Se-hoon, también se disculpó entre lágrimas durante una sesión informativa para los medios de comunicación e indicó que el gobierno de la ciudad emplearía todos los recursos administrativos disponibles “hasta que todos los ciudadanos puedan volver a su vida normal”.

El alcalde de Seúl se disculpa entre lágrimas por la estampida de Halloween

El número de muertos por la estampida del sábado durante las celebraciones de Halloween en el distrito nocturno de Itaewon aumentó a 156 el martes, en medio del enojo público por lo que algunos han llamado un “desastre provocado por el hombre”.

El martes se llevó a cabo una ceremonia budista en una sala funeraria en Suwon para un oficinista que murió en lo que constituye uno de los peores desastres de la posguerra en Corea del Sur. La madre y la hermana de la víctima se tomaron de las manos y se consolaron mientras escuchaban los cantos y el sonido de una campana de madera.

El día anterior, los estudiantes vestidos con uniformes escolares acudieron al lugar para rezar por su compañero fallecido. Entre las víctimas mortales se encontraba una estudiante de preparatoria, que había asistido a los festejos de Halloween con su madre y su tía. Quedaron atrapadas en la avalancha de gente. Ninguna de ellas sobrevivió. Después de presentar sus respetos, algunos estudiantes se sentaron en el piso del corredor y sollozaron.

En un altar improvisado frente al ayuntamiento de Seúl, varios ciudadanos increparon a las autoridades gubernamentales y a los políticos que acudieron a presentar sus respetos.

Muchos jóvenes acudieron al lugar conmemorativo. Choi Ji-yoon, de 22 años, comentó a The Guardian que la mayoría de las víctimas eran de su edad o más jóvenes, por lo que no se sentían como personas desconocidas. “Quería conmemorarlas”, explicó.

La mayoría de las personas fallecidas eran mujeres jóvenes.

Se atribuyen varios factores a la catástrofe, como la falta de medidas preventivas y de control de multitudes debido a la ausencia de una entidad organizadora para la celebración de Halloween. Esa noche, se calcula que 100 mil personas acudieron a Itaewon, ubicado en el distrito de Yongsan, en Seúl. Solo había 137 agentes de policía en el lugar, la mayoría para la prevención del tráfico y la delincuencia.

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La gente se lamenta en un monumento colectivo instalado en la Plaza del Ayuntamiento de Seúl. Foto: Heo Ran/Reuters

El periódico Hankyoreh indicó en un editorial el martes que el desastre de Itaewon era “predecible”, derivado de “la falta de un manual de gestión de la seguridad en caso de una estampida y la respuesta complaciente de las autoridades”.

Aunque Corea del Sur cuenta con un manual de seguridad para los festivales a los que acuden más de mil personas, el manual supone que hay una entidad organizadora encargada de la planificación de la seguridad, algo que no ocurrió el sábado.

En una reunión del distrito de Yongsan realizada días antes de la catástrofe, el periódico conservador Chosun Ilbo señaló que “no se preparó prácticamente ninguna medida de seguridad”.

“Se podrían haber minimizado los daños y dispersado la multitud si la policía y el gobierno local hubieran establecido planes de seguridad para bloquear el tráfico hacia Itaewon-ro (la calle principal), que conecta con el callejón donde ocurrió el accidente. También se podrían haber tomado medidas para que el metro no se detuviera (en la estación de Itaewon)”.

El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, ordenó al gobierno que ideara un sistema de control de multitudes para eventos espontáneos que no tienen organizadores. También pidió a su gabinete que asumiera la “gran responsabilidad”.

El ministro del Interior lamentó el martes haber declarado anteriormente que la presencia de un mayor número de agentes de policía no habría evitado la tragedia.

El trauma colectivo comienza a manifestarse a medida que los surcoreanos van asimilando lo sucedido. El martes, el primer ministro Han prometió que el gobierno proporcionaría apoyo psicológico a todos los ciudadanos afectados por la tragedia, independientemente de si se encontraban en Itaewon en ese momento.

Una profesora de preparatoria de la provincia de Gyeonggi, que no quiso ser identificada, comentó a The Guardian que recientemente había impartido una clase sobre diversas festividades, como Halloween, para que los alumnos pudieran aprender sobre la diversidad cultural.

En la mañana del lunes, los estudiantes retiraron todos los adornos de Halloween que habían colocado el viernes pasado, a pesar de que nadie se los pidió. “Todos, tanto los alumnos como los profesores, están extremadamente tristes”, dijo la profesora, señalando que esta situación le recordaba el desastre del ferry Sewol de 2014, en el que murieron 304 personas, la mayoría de ellas estudiantes de preparatoria.

“Lo lamento y me siento culpable de que no se haya cumplido nuestra promesa de crear un país seguro”.