‘Seremos implacables’: el principal cazador de nazis de EU se dedica a los crímenes de guerra cometidos en Ucrania
Eli Rosenbaum: 'Significa que si un criminal de guerra viene aquí, tenemos jurisdicción. No se trataría únicamente de víctimas y perpetradores estadounidenses, sino de cualquier criminal de guerra que ponga un pie en Estados Unidos'. Foto: The Washington Post/Getty Images

Cuando Eli Rosenbaum perseguía a los nazis que se escondían en Estados Unidos, lo máximo que podía hacer era deportarlos, pero dice que Estados Unidos ahora está dispuesto a cambiar sus leyes para poder procesar a los rusos responsables de los crímenes de guerra en Ucrania.

Rosenbaum, que pasó gran parte de los últimos 40 años dirigiendo la persecución de nazis por parte del gobierno estadounidense, fue nombrado director del Equipo de Responsabilidad por Crímenes de Guerra del Departamento de Justicia, creado en junio para ayudar a llevar a los criminales de guerra ante la justicia a causa de las atrocidades cometidas en el conflicto ucraniano.

La indignación generalizada por los asesinatos masivos y las deportaciones rusas, así como por los ataques contra infraestructuras civiles, ha creado un apoyo bipartidista para el proyecto de ley relativo a la justicia para las víctimas de los crímenes de guerra. La legislación transformará la ley estadounidense para que los presuntos criminales de guerra detenidos en Estados Unidos, o extraditados desde otros lugares, puedan ser procesados incluso si ni ellos ni sus víctimas son estadounidenses. El cambio permitiría por fin adecuar la ley estadounidense a los Convenios de Ginebra de 1949.

“Significa que si un criminal de guerra viene aquí, tenemos jurisdicción. No se trataría únicamente de víctimas y perpetradores estadounidenses, sino de cualquier criminal de guerra que ponga un pie en Estados Unidos”, comentó Rosenbaum a The Guardian.

“Conozco de primera mano la frustración de tener criminales de guerra aquí y que lo único que se pueda hacer sea revocarles la ciudadanía y deportarlos, a menos que algún país quiera extraditarlos, algo que en el caso de los nazis casi nunca ocurrió”.

Se está redactando otro proyecto de ley que reconocería los crímenes cometidos contra la humanidad y permitiría su enjuiciamiento en los tribunales estadounidenses, un estatuto que todos los demás países de la OTAN han adoptado, excepto Italia.

Y se están llevando a cabo debates bipartidistas sobre una ley que permitiría que Estados Unidos aportara pruebas a la Corte Penal Internacional (CPI).

“El Congreso debe reforzar nuestras leyes para que los perpetradores de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad nunca encuentren refugio en Estados Unidos”, explicó a The Guardian Dick Durbin, jefe de grupo de la mayoría del Senado y presidente del comité judicial del Senado, en un comunicado enviado por correo electrónico. “Estoy decidido a garantizar que aquellos que cometen estos crímenes atroces rindan cuentas. Nuestra nación lideró los primeros juicios por este tipo de crímenes en los juicios de Núremberg. Es tiempo de que Estados Unidos tome el liderazgo una vez más”.

El proyecto de ley de justicia para las víctimas de crímenes de guerra está copatrocinado por el republicano de mayor rango del comité judicial, el senador Chuck Grassley. Su oficina no respondió la solicitud enviada para obtener sus comentarios, no obstante, un asesor demócrata del comité judicial señaló que el apoyo bipartidista era tan sólido, que existían firmes esperanzas de lograr la aprobación del proyecto de ley antes de fin de año, independientemente de los resultados de las elecciones del Congreso del próximo mes.

Rosenbaum llega al puesto de consejero para la rendición de cuentas por crímenes de guerra con la reputación de ser el cazador de nazis más eficaz del mundo. La Oficina de Investigaciones Especiales (OSI) del Departamento de Justicia, para la que trabajó y que posteriormente dirigió, localizó a más de un centenar de exnazis que intentaron integrarse en la sociedad estadounidense.

Sus dos padres eran refugiados judíos procedentes de Alemania, y su padre, Irving, se alistó en el ejército estadounidense y regresó como parte de una unidad de guerra psicológica, terminando la guerra interrogando a destacados nazis.

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Fotografías que muestran a las víctimas de la guerra de Rusia contra Ucrania aparecen en el fondo mientras Eli Rosenbaum responde las preguntas durante una audiencia del comité judicial del Senado sobre los crímenes de guerra de Ucrania en septiembre. Foto: Rex/Shutterstock

Rosenbaum se incorporó a la OSI como becario poco después de la fundación de la unidad en 1979, y después regresó como abogado en 1980, convirtiéndose en director en 1994. Uno de sus primeros casos comenzó con un libro que encontró en una tienda cuando aún era becario, sobre el campo de concentración de Mittelbau-Dora, que proporcionaba mano de obra esclava para el programa de cohetes V2 de los nazis en Mittelwerk. Se calcula que hasta 20 mil prisioneros murieron durante la construcción de los cohetes V2, un número mucho mayor de los que murieron a causa de las armas cuando estas irrumpieron en Gran Bretaña.

El libro lo llevó a plantear preguntas sobre la culpabilidad de Wernher von Braun y otros científicos nazis especializados en cohetes que Estados Unidos sacó de Alemania después de la guerra en el marco de la Operación Paperclip, cuyo objetivo era asegurar sus conocimientos para Estados Unidos y negárselos a la Unión Soviética.

Von Braun murió en 1977, sin embargo, Rosenbaum comenzó a investigar a otro ingeniero, Arthur Rudolph, que se encargó de dirigir el programa Saturno V que propulsó a los estadounidenses a la Luna. Según las declaraciones pasadas de Rudolph, era evidente que estaba al tanto de la existencia de Mittelbau-Dora, y en un momento determinado se quejó de haber tenido que marcharse de una fiesta de Año Nuevo a finales de 1943 para supervisar el traslado de algunos equipos.

“Para ese entonces sabía que los hombres que él estaba reuniendo para trasladar las piezas del cohete en pleno invierno no serían voluntarios civiles. Serían esclavos”. comentó Rosenbaum. Cuando fue interrogado por la OSI en 1983, Rudolph aceptó renunciar a su ciudadanía estadounidense y regresar a Alemania.

Otro de los primeros casos de Rosenbaum fue el de Valerian Trifa, exmiembro de la Guardia de Hierro fascista de Rumania, que se había convertido en arzobispo de la iglesia ortodoxa rumana en Estados Unidos y Canadá. Como parte de la investigación para el caso, Rosenbaum tuvo que acudir a la sede del Partido Nazi Estadounidense situada en Arlington, Virginia, en 1981, ya que el único lugar donde podía encontrar un determinado libro sobre la Guardia de Hierro era en su librería.

“Tenían una esvástica en una placa de esmalte arriba de la puerta, y durante el día, enarbolaban tanto una bandera nazi como una bandera estadounidense”, recordó. “El interior era bastante espeluznante, y el hombre que dirigía su librería también era bastante espeluznante. Tenían esos gigantescos retratos fotográficos halagadores de Hitler y George Lincoln Rockwell, el fundador del Partido Nazi Estadounidense”.

La sede nazi ya no existe. El partido quebró ya que no podía pagar la renta y los costos de impresión.

“En la actualidad, no se necesita un edificio, no se necesita una imprenta. Basta con tener una cuenta de acceso a internet, o una credencial de biblioteca y una biblioteca que tenga terminales de internet, y así se puede llegar a mucha más gente de la que pudo llegar el partido nazi”, explicó Rosenbaum.

La tecnología también ha mejorado para las personas que persiguen a los criminales de guerra. Estados Unidos ayudó a Ucrania a crear una base de datos de vanguardia para registrar los crímenes de guerra, y un área en la que se espera que el equipo de Rosenbaum preste ayuda decisiva para la construcción de los casos es el suministro de interceptaciones electrónicas y de radio. No obstante, se mostró cauteloso en cuanto al papel de las agencias de inteligencia estadounidenses en el suministro de dicha evidencia.

“Obviamente, Estados Unidos ha tenido los ojos puestos en el ejército soviético y ahora en el de Rusia desde hace muchas décadas y tenemos muchos recursos que otros gobiernos no podrían duplicar”, señaló Rosenbaum. “Así que solo puedo decir: estén atentos. Trabajamos estrechamente con todas las partes del gobierno estadounidense que potencialmente pueden ayudar”.

Reconoció que podrían pasar muchos años antes de que se haga justicia respecto a los crímenes que se están cometiendo en Ucrania, pero comentó que la OSI demostró que él y sus colegas no se dejaron intimidar por la larga persecución de los criminales de guerra.

“La palabra que nos guía es: seremos implacables”, dijo Rosenbaum. “Así que el mensaje para los perpetradores o posibles perpetradores es: si actúan por órdenes criminales o emiten órdenes criminales, es muy probable que tengan que pasar el resto de su vida cuidándose. No piensen en ser turistas después de la guerra en la mayor parte de Europa, porque si nosotros sabemos de ustedes, si los ucranianos saben de ustedes, si la CPI sabe de ustedes, es posible que los detengan y los extraditen. Así que es un mundo diferente”.