Joe Biden se reúne con Xi Jinping en Bali en un intento para calmar las tensiones respecto a Taiwán
El presidente chino Xi Jinping (izquierda) con su homólogo estadounidense Joe Biden en la cumbre del G20 en Bali el martes. La cumbre es el primer encuentro en persona de los líderes desde que Biden asumió la presidencia en enero de 2021. Foto: Kevin Lamarque/Reuters

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el presidente de China, Xi Jinping, iniciaron su primer encuentro personal como líderes, en un intento para reducir las tensiones en torno a Taiwán y el comercio, que han provocado que los lazos entre Estados Unidos y China alcancen su nivel más bajo en décadas.

Biden y Xi se saludaron el lunes con un apretón de manos delante de una hilera de banderas chinas y estadounidenses en un hotel de lujo ubicado en Bali, Indonesia, ciudad en la que asisten a la cumbre del G20.

En su discurso de apertura, Biden comentó que él y Xi tenían la responsabilidad de demostrar que sus naciones podían “gestionar nuestras diferencias” e identificar áreas de cooperación mutua.

En respuesta, el líder chino expresó que esperaba que él y Biden “elevaran” su relación, y añadió que estaba dispuesto a mantener un “intercambio de opiniones sincero y profundo”.

Biden señaló antes de las esperadas conversaciones que Estados Unidos no estaba buscando un conflicto con Beijing, pero que insistiría en el compromiso de Washington de mantener la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, según indicaron altos funcionarios de la Casa Blanca.

La cumbre constituye la primera reunión en persona de los líderes desde que Biden asumió la presidencia en enero de 2021, y se produce en medio de las crecientes tensiones relacionadas con Taiwán, una democracia autónoma que China reclama como su territorio y que ha prometido “reunificar”, por la fuerza si es necesario.

Biden expondrá las prioridades de Estados Unidos en relación con las acciones militares “provocadoras” de China cerca de Taiwán, explicó uno de los funcionarios, y añadió que el principal objetivo de la cumbre era “reducir los malentendidos y las percepciones erróneas e implementar medidas que creemos que establecerán las reglas del juego”.

El aumento de la cooperación no conducirá necesariamente a un progreso sustancial en “cuestiones más espinosas” como Taiwán, señaló el funcionario. El objetivo es “encontrar formas de comunicación” en aquellas áreas más difíciles, “porque lo único peor que… tener conversaciones polémicas es no tenerlas en absoluto”.

Anteriormente, el lunes, Biden anunció una serie de inversiones en Indonesia tras una cumbre con el presidente del país, Joko Widodo. Describiendo a Indonesia como un “socio crítico”, Biden también indicó que los dos países colaborarían para “proteger a nuestra gente” del Covid-19.

Las inversiones abarcan ámbitos como la emergencia climática y la seguridad alimentaria, e incluyen un acuerdo de captura de carbono de 2 mil 500 millones de dólares entre ExxonMobil y la empresa energética estatal de Indonesia, Pertamina.

La asociación “permitirá la descarbonización de sectores industriales clave”, según un comunicado de la Casa Blanca, añadiendo que reduciría las emisiones de carbono, garantizaría oportunidades económicas para los trabajadores indonesios y ayudaría a Indonesia a alcanzar su objetivo de cero neto de emisiones para el año 2060 o antes.

No se esperaba que Biden y Xi, cuya última conversación fue por teléfono en septiembre, lograran un avance diplomático, sino que intentaran “reiniciar” la relación entre Washington y Beijing.

“Estamos en competencia. El presidente Biden lo acepta, pero desea garantizar que esa competencia esté delimitada, que construyamos vallas de contención, que tengamos reglas de juego claras y que hagamos todo eso para garantizar que la competencia no se desvíe hacia el conflicto”, señaló un alto funcionario de la Casa Blanca.

El funcionario, uno de los dos que brindaron información a los periodistas en la mañana del lunes, comentó que el enfoque de Biden contaba con el respaldo de “aliados y socios” en la región, incluidos los aliados clave Japón y Corea del Sur. “Existe un amplio apoyo a nuestra determinación de construir la base de la relación para aumentar las comunicaciones de forma responsable”.

Otro alto funcionario señaló: “Nuestra opinión es que las líneas de comunicación deberían estar abiertas. Confío en que eso es algo que el presidente Biden dejará muy claro hoy al presidente Xi: no únicamente abrir los canales, sino facultar a los funcionarios clave de ambas partes para que realmente realicen un seguimiento de parte de los temas de los que los presidentes van a hablar”.

China suscitó numerosas críticas en agosto después de realizar ejercicios militares frente a la costa de Taiwán, en una airada respuesta a la muy controvertida visita a la isla de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

En septiembre, Biden indicó que las fuerzas estadounidenses defenderían a Taiwán en caso de producirse una invasión china –su declaración más explícita sobre la cuestión–, lo cual provocó otra airada respuesta por parte de Beijing.

Las relaciones entre las superpotencias se han visto afectadas por crecientes tensiones en temas que abarcan desde Hong Kong y Taiwán hasta el Mar de la China Meridional, las prácticas comerciales coercitivas y las restricciones estadounidenses impuestas a la tecnología china.

Biden, animado por el avance militar en Ucrania y por la permanencia de los demócratas en el Senado estadounidense, dijo antes de la cumbre que él y Xi establecerían “líneas rojas” en su relación.

No obstante, los funcionarios de la Casa Blanca señalaron que no tenían previsto hablar de detalles concretos y que no está previsto que se publique un comunicado conjunto. Se espera que Biden hable con los periodistas después de la reunión, la cual podría durar más de dos horas, pero se desconoce si dará una conferencia de prensa completa.

La reunión del lunes fue la culminación de decenas de horas de conversaciones entre funcionarios estadounidenses y chinos en los últimos dos meses. Biden mantuvo cinco llamadas y videollamadas con Xi desde principios de 2021, sin embargo, las conversaciones del lunes fueron las primeras en persona desde 2017, cuando Biden fue vicepresidente de Barack Obama. El último presidente estadounidense con el que Xi se reunió en persona fue Donald Trump, en 2019.

“Conozco a Xi Jinping, él me conoce a mí”, dijo Biden el fin de semana, y agregó que siempre mantuvieron “discusiones directas”.

Las agencias contribuyeron con información.