La paramédica canadiense que intentó salvar a la víctima de un accidente se entera de que era su hija
Jayme Erickson, a la izquierda, es consolada por su esposo, Sean Erickson, en el centro, y sus amigos mientras habla con los medios de comunicación en Airdrie, Alberta. Foto: Canadian Press/Rex/Shutterstock

Una paramédica canadiense que acudió a un accidente vial la semana pasada y trabajó en el auxilio de una víctima adolescente atendió, sin saberlo, a su propia hija.

Cuando Jayme Erickson llegó al lugar del accidente en un tramo congelado de la autopista de Alberta el 15 de noviembre, encontró a una adolescente con graves lesiones que Erickson sabía que probablemente eran mortales. Debido a la gravedad de las lesiones de la joven, Erickson no pudo reconocerla.

Erickson trabajó durante casi media hora para sacar a la joven del vehículo y se quedó con ella hasta que la adolescente pudo ser trasladada por aire a un hospital cercano en Calgary.

Cuando Erickson llegó a su casa al final de su turno, fue recibida por agentes de policía que le dijeron que su hija de 17 años, Montana, era la víctima del accidente. Le informaron que las lesiones eran “incompatibles con la vida” y desconectaron a Montana del soporte vital.

“La paciente en estado crítico a la que acababa de atender era de mi propia carne y sangre. Mi única hija. Mi mini yo. Mi hija, Montana”, escribió a sus familiares y amigos. “Aunque estoy agradecida por los 17 años que pasé con ella, me siento destrozada y me pregunto. ¿En qué te habrías convertido, mi niña? ¿Quién habrías sido?”

“Estoy destrozada. Estoy rota. Me falta una parte de mí. Me queda recoger los pedazos y esperan que siga adelante”.

Al hablar con los periodistas el martes en la comunidad de Airdrie, Erickson, flanqueada por familiares y colegas, elogió a su hija “dinamita”. “Era una luchadora y peleó hasta el día en que murió y era hermosa”, dijo. “Era muy hermosa”.

Richard Reed, amigo y colega paramédico, se quebró varias veces al relatar a los periodistas la escena del accidente, en la que un auto con dos chicas adolescentes que regresaban de pasear a un perro perdió el control y fue embestido por un camión que circulaba en sentido contrario.

El conductor pudo salir del vehículo, pero la pasajera, Montana, quedó atrapada. Erickson fue la primera en llegar al lugar de los hechos y posteriormente le expresó a su esposo su tristeza y frustración por la posibilidad de que una familia perdiera a su hija.

“Como padre y como rescatista, puedo decir que esto supera una pesadilla que cualquiera de nosotros podría haber concebido”, comentó Reed.

Erickson señaló que quería que el mundo supiera sobre la hija que había perdido. “Ella te querría fervientemente si fueras su amigo. Te querría hasta el fin del mundo y de vuelta y haría cualquier cosa por ti. Era una luchadora. Y luchó”, comentó.

Montana, que era una nadadora profesional que tenía la ambición de estudiar derecho, pudo dar “un último regalo” a los necesitados. “Pudo donar sus órganos, y de sus órganos, dos de ellos que fueron donados salvaron vidas”, explicó Erickson. “Nos alegra mucho que nuestra niña siga viviendo a través de otros y que haya salvado a otras personas a raíz de esta tragedia. Sabemos que es lo que ella hubiera querido y estamos muy orgullosos de ella y la vamos a extrañar muchísimo”.