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‘No nos des las malas noticias todas juntas’: cómo hablar con los niños de cosas de mayores
Ilustración: Lisa Sheehan/The Guardian

Relaciones tóxicas

Si son lo suficientemente afortunados como para evitarlas en casa, los niños están expuestos no obstante a relaciones tóxicas en la televisión y las redes sociales, ya que Ofcom (agencia reguladora del Reino Unido) recibió más de 3 mil quejas sobre comportamientos misóginos en un solo episodio de Love Island en 2022, y TikTok albergó videos de chicos adolescentes rompiendo la ropa de las chicas.

Para la psicoterapeuta Cathy Press, especializada en maltrato en las relaciones, los padres tienen que ser conscientes de lo que consumen sus hijos y fomentar la empatía en caso de que vean algo perjudicial. “Al no hablar sobre los rasgos tóxicos de las relaciones, contribuimos a normalizarlos”, explica. “En lugar de gritar ‘¿Cómo pudiste ver eso?’, lo cual avergüenza al niño, pregúntale: ‘¿Qué se sentiría si alguien rompiera tu ropa?”.

Comienza a hablar pronto: un estudio británico financiado por el Economic and Social Research Council descubrió que, entre los 13 y los 14 años, el 49% de los chicos y el 33% de las chicas pensaban que estaría “bien” pegarle a su pareja. ¿De dónde les llega ese mensaje?

“Los niños crecen expuestos a representaciones en pantalla en las que los hombres son habitualmente superhéroes capaces de persuadir a una mujer para que haga cualquier cosa”, señala Press. “Las mujeres ofrecen una resistencia simbólica, no obstante, siempre ceden si se les insiste lo suficiente. Sin supervisión, los niños desarrollan ideas estereotipadas y rígidas sobre lo que es aceptable en las relaciones, y creen que uno de los miembros de la pareja debería ser más dominante”. Es algo generalizado, por lo que Press insta a los padres a “nunca perder la oportunidad de comentarlo cuando lo vean”.

Tomemos como ejemplo a Andrew Tate, excampeón de kickboxing que acumuló un gran número de seguidores en internet y fue detenido recientemente en Rumania acusado de tráfico de personas. Además de contenidos “motivadores” sobre fitness, promueve la dominación masculina y celebra la violencia contra las mujeres. Regañar a tu hijo por verlo podría “agudizar el sentimiento de victimismo”, advierte el Dr. Stephen Burrell, director adjunto del Centro de Investigación sobre la Violencia y el Maltrato. “No es culpa de los niños que existan personas como Tate y que se les den plataformas masivas y lucrativas para expresar sus ideas”. En su lugar, “ayuda a los niños a pensar de forma crítica sobre sus ideas, y sobre la forma en que pueden ser perjudiciales, y enséñales que existen muchas formas diferentes de ser hombre, que implican tratar a las mujeres con igualdad y respeto, y a uno mismo y a los demás con cuidado y amabilidad”.

Mike Nicholson, exprofesor y creador del Progressive Masculinity Program, sugiere utilizar comparaciones: “Compara a Tate con el jugador de rugby Kevin Sinfield, que posee muchas de las características físicas que los chicos admiran en Tate, pero que dedica su tiempo a participar en ultramaratones para concientizar sobre la enfermedad de la neurona motora. Él es fuerte, pero también desinteresado. A su lado, Tate parece pequeño, patético y egoísta”.

Conoce tu terminología. Explica el control coercitivo, que consiste en que “alguien te presiona para que hagas algo que no quieres hacer y no te sientes seguro para decir que no”, explica Press. El gaslighting es “ser minimizado o menospreciado cada vez que compartes una idea o un sentimiento”. Suele producirse después del bombardeo amoroso: “Poner a alguien en un pedestal, decir muchas cosas bonitas, hacer promesas, solo para desmantelar ese pedestal mediante el gaslighting”.

Justo cuando la víctima se da cuenta de que es infeliz, se repite el bombardeo amoroso. Todo esto se muestra de forma rutinaria en programas como Love Island y el drama Euphoria de HBO. Independientemente de lo que pienses de ellos, “los niños los están viendo, así que véanlos juntos y analícenlos con ellos”, comenta Press.

La extinción humana

“Nunca empieces hablando sobre la extinción humana”, indica Caroline Hickman, psicoterapeuta e investigadora de lo que sienten los jóvenes respecto a la crisis climática. En lugar de eso, contextualiza el tema para los niños. “Háblales sobre cómo podría afectar el cambio climático a su animal favorito, por ejemplo”. Después, investiguen juntos, y el niño verá de forma natural cómo afecta también a los humanos. “Explícale que las probabilidades de extinción masiva del ser humano son realmente bajas”, comenta Hickman.

En su investigación, Hickman pregunta a los niños: ¿cómo puedo hablarte del cambio climático sin aterrorizarte? “Sophia tenía ocho años cuando dijo: ‘Dinos la verdad, porque si no lo haces, no podemos confiar en ti. Pero no nos des las malas noticias todas juntas: dinos algunas malas y después algunas buenas'”.

No les digas que no se preocupen. “La ansiedad climática está provocada por la preocupación por el clima, pero la angustia llega cuando los niños se dan cuenta de que los gobernantes les están fallando”. Ignóralo y podrías terminar en la misma categoría. “Diles que tú también estás preocupado, y pregúntales qué se puede hacer como familia, como escuela y como comunidad, a nivel global”. Situar su ansiedad en un contexto más amplio es tranquilizador”, explica Hickman.

Habla sobre activistas y soluciones innovadoras. “Les cuento a los niños el caso de los seis jóvenes que están demandando a 33 gobiernos europeos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por no actuar contra el cambio climático, y les digo:

Mira: esto es lo que pueden hacer los niños'”.

“Si te preguntan por qué tienes auto, responde: ‘Brillante pregunta; hablemos de ello'”, comenta Hickman. Si te preguntan por qué viajas en avión, “explica por qué no todos los vuelos son lo peor: lo son los jets privados, los aviones vacíos. No te quedes absorto hablando sobre la huella de carbono personal, que fue desarrollada por las compañías petroleras para que los individuos se sintieran responsables”.

El colorismo y los privilegios de los blancos

Puede que sientas que dominas el racismo, pero que no te sientas tan seguro al tratar cuestiones más matizadas, como el colorismo. “Si no lo entiendes completamente, di: ‘Averigüémoslo juntos’. No hace falta ser el experto”, explica Uju Asika, autora de Bringing Up Race: How to Raise a Kind Child in a Prejudiced World. “Es la idea de que cuanto más cerca estés de ser de piel clara, mejor eres”.

Asika recomienda un libro ilustrado –Sulwe, de Lupita Nyong’o– para los niños más pequeños, así como utilizar las noticias como tema de conversación. Por ejemplo, un artículo de un periódico sobre Kwasi Kwarteng estaba acompañado erróneamente de una fotografía de Bernard Mensah, directivo del Bank of America, la identificación errónea suele ser una microagresión habitual.

“Ocurre normalmente con famosos de piel oscura con rostros muy reconocibles, que siguen siendo menospreciados”, señala Asika.

En lo que respecta a los privilegios de los blancos, sugiere que los padres les expliquen que existen barreras que los blancos no afrontan y que los demás sí. “No se trata de que el niño se sienta responsable, sino de que perciba la injusticia y piense qué puede hacer”. ¿Te preocupa que este mensaje resulte desolador para un niño no blanco? Asika recomienda hablar también de “la resistencia y los innumerables ejemplos de personas que han superado las barreras”.

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Ilustración: Lisa Sheehan/The Guardian

Contextualiza la historia: no todas las personas de un mismo color de piel fueron “buenas” o “malas”, “poderosas” u “oprimidas” (este tema se analiza en El peligro de la historia única, de Chimamanda Ngozi Adichie). Enséñales que el racismo no consiste únicamente en la violencia o los insultos, sino también, por ejemplo, en caracterizar siempre a las personas no blancas de una determinada forma en la televisión. Dales la capacidad para formar parte del cambio a través del cuestionamiento.

Los niños pequeños en ocasiones dirán cosas que te harán reflexionar, pero mantén la calma. No te asustes si dicen que un amigo tiene “el cabello raro” o que su casa huele raro, comenta Asika. “Pregúntales si han pensado cómo se sentiría esa persona si tú dijeras eso”. Reconoce también que puede ser necesario que amplíes sus horizontes si viven en un lugar donde no hay mucha diversidad. “Si puedes viajar a un entorno donde las personas viven, comen y rezan de forma diferente, hazlo”, aconseja Asika. “Si no, pueden acceder al mundo a través de un libro, yo nací en Nigeria y de niña leía libros de Los Cinco.

Exploren la cultura global, el arte, la música, o aprendan un idioma que no se enseñe en el plan de estudios. Sean deliberados y creativos”.

Pornografía

Desde el principio, hay que evitar utilizar nombres “bonitos” para los genitales, ya que inducen a la vergüenza, señala Yoan Reed, cofundadora de la página web de educación sexual Outspoken Sex Ed. “Cuando un niño entiende lo básico sobre el cuerpo, la reproducción, los derechos y el desarrollo de la sexualidad, es mucho más fácil hablar de sexo, consentimiento y pornografía”, explica.

Convertir todo lo sexual en un tabú también disuade al niño de confiar en ti cuando ve un contenido que le resulta angustioso. “Tanto si buscaron intencionalmente información sobre sexo como si se vieron expuestos a ello, pueden sentir vergüenza o temer las repercusiones”, comenta Reed. No te enojes; dales consuelo y apoyo, y explícales que lo que acaban de ver no es sexo real.

Los niños pueden estar expuestos a la pornografía desde los siete años. Si eso ocurre, explica, dile a tu hijo: “Si ves videos de personas tocándose sin ropa, puede hacerte sentir extraño. Cierra los ojos –y apaga el aparato– y ven a hablar conmigo. No te meterás en ningún problema”.

Cuando los niños lleguen a la pubertad y sientan curiosidad sobre el sexo y el cuerpo, no esperes que la escuela se encargue de toda la enseñanza: explícales que la pornografía “crea expectativas poco realistas sobre el sexo, el cuerpo y los roles de género, y que con frecuencia muestra actividades misóginas, homofóbicas y transfóbicas que pueden llegar a ser aterradoras”, explica Reed.

Descríbelo como “entretenimiento pensado para adultos; fantasía, no realidad”, y destaca las diferencias entre la pornografía y el sexo real. “La pornografía no muestra la comunicación, el consentimiento, la anticoncepción, el placer mutuo y las emociones”, explica Reed, que sugiere compararla con las películas de acción. “Los autos corren, la gente salta de ellos y salen disparados a todo gas; nada que ver con los autos que circulan por la autopista”.

¿Te preocupa estar a la defensiva con un hijo adolescente? “Pregúntale qué es lo que sabe sobre contenidos inapropiados, consentimiento, desigualdad de género, misoginia y violencia de género, y deja que sus respuestas den pie a conversaciones posteriores”, explica Reed. Sugiere hablar mientras uno conduce, ya que no hay contacto visual directo, y hacer hincapié en las noticias de los medios de comunicación que hacen referencia a la pornografía.

Transfobia

La transfobia es un tema importante, sobre todo en las redes sociales, por lo que los niños tienen preguntas. “Explícales que la transfobia hace referencia a cualquier sentimiento, opinión y acción negativos contra las personas que no se identifican como cisgénero”, explica Chris Grant, psicoterapeuta y fundador de The Queer Therapist. “Esto brinda la oportunidad de hablar sobre lo que saben o suponen acerca del género, y de iniciar una conversación más amplia y amable sobre el racismo, la homofobia y la discriminación por discapacidad, y sobre cómo fomentar la tolerancia y respetar la diferencia”.

“Pregúntales por qué creen que la persona trans es ‘rara’, lo cual puede ayudarlos a identificar estereotipos de género en su forma de pensar”. Chris Grant

Si un niño pequeño, de tres a seis años, por ejemplo, se refiere a una persona trans como “rara”, Grant sugiere a los padres “cuestionar con curiosidad este pensamiento rígido y ofrecer ejemplos contrarios”. Explicar, por ejemplo, que los niños visten falda en muchas partes del mundo. “Describe cómo el hecho de que alguien parezca de un determinado género no significa que se identifica de esa manera, por lo que es importante preguntar”.

En el caso de los niños de hasta 10 años, “pregúntales por qué creen que la persona trans es ‘rara’, lo cual puede ayudarlos a identificar estereotipos de género en su forma de pensar”, señala Grant. Los adolescentes quieren encajar, lo que pone en riesgo de sufrir intimidación a quienes no encajan. “Recuérdales a los jóvenes que existen muchas identidades y expresiones de género diferentes, y que todas son válidas y valiosas”.

Aborto

Cuando el verano pasado se dio a conocer la noticia de que la Corte Suprema de Estados Unidos eliminó el derecho constitucional federal al aborto, muchos jóvenes albergaron dudas.

La Dra. Helen Dring-Turner, coordinadora de desarrollo de recursos de la organización benéfica Brook, dedicada a la salud de los jóvenes, comenta que se puede explicar el aborto a los niños pequeños como “cuando alguien está embarazada y decide, con la ayuda de un médico, dejar de estarlo”. Esto se puede ampliar a medida que el niño crece, para reflejar las muchas razones que hay detrás de esta decisión, explica. “El punto en común importante es la posibilidad de elegir, el hecho de que no se debería juzgar a la persona embarazada y el uso de un lenguaje basado en hechos, como ‘interrupción’, ‘aborto’ y ‘feto'”.

La Dra. Lesley Hoggart, decana asociada de la Open University y codirectora de la página web Abortion Talk, aconseja explicar que el hecho de tener un hijo no es consecuencia directa del sexo, sino una decisión. Los más pequeños pueden sentirse desconcertados sobre la razón por la que alguien no “querría” tener un bebé, por lo que Hoggart sugiere adaptar el lenguaje. “Di: ‘Los bebés son muy especiales, por eso pensamos en el momento adecuado para tener uno y darle la mejor vida posible'”. No te preocupes de que el tema sea demasiado adulto: “Si es lo bastante importante para que pregunten, debería serlo para que respondamos”, comenta Dring-Turner.

A medida que crecen, los niños pueden adoptar opiniones firmes. “Escucha y pregúntale cómo llegó a formarse esa opinión”, aconseja Dring-Turner. “Luego recuérdale a tu hijo que nuestras opiniones se forman desde distintos puntos y que podemos cambiarlas si aprendemos nueva información, que nadie tiene siempre la razón ni se equivoca y que deberíamos respetar los puntos de vista de las personas”.

Hoggart aconseja explicar que el aborto es algo común, que “tendrá amigos o familiares que hayan abortado. Eso rompe la idea de que es algo horrible, fuera de lo común”. También fomenta la empatía. Por último, sugiere mencionar la alternativa: el embarazo forzado.

Ropa sexualizada

A muchos padres les preocupa la ropa hipersexualizada de las estrellas femeninas del pop, desde el body en tanga de Megan Thee Stallion en los Billboard Music Awards de 2022 hasta el video abiertamente sexualizado de la cantante española Rosalía para Hentai. “Explícales que las estrellas del pop están en el trabajo, que usan un vestuario porque es su trabajo ser vistas”, comenta Jerilee Claydon, psicoterapeuta clínica y educadora de padres, quien también sugiere exponerlos a otros modelos a seguir. “Puse a Greta Thunberg delante de mi hija de siete años para que vea a una chica joven haciendo grandes cosas que no va vestida de forma provocativa”.

“No digas ‘Deja de bailar así’. Di ‘Eso parece divertido, y puedes hacerlo en casa, pero no fuera de casa'”. Jerilee Claydon

¿Tu hijo de cinco años baila de forma sexy frente al espejo? “No le digas: ‘Deja de bailar así'”, comenta Claydon. “Dile: ‘Eso parece divertido, y puedes hacerlo en casa, pero no fuera de casa. Del mismo modo que nosotros no nos quitamos la ropa en el supermercado, pero tú puedes correr desnudo en nuestro jardín”. Claydon explica que responder con calma es clave, porque “si un niño se siente visto, tranquilizado y seguro, será más probable que confíe en ti respecto a qué es lo que debe vestir”.

Explica qué es la atención sana a los niños mayores que quieren usar ropa reveladora. “Una niña de 12 o 13 años no entiende que un hombre que la mira la está poniendo en peligro. Siente ese subidón amoroso de atención, que le da una falsa sensación de seguridad”, señala Claydon. “Explícale que ese sentimiento no es malo, pero que puede recibir la atención de alguien mayor que no sabrá cómo mantenerla a salvo”. Si un adolescente mayor sale vestido con poca ropa, pregúntale cómo se sintió después. “Si te dice que se sintió incómodo, no le digas ‘¡Te lo dije!’, sino ‘Eso suena horrible’. Te gustaba mucho ese conjunto, ¿qué sentiste?”.

Cuestiona también la necesidad: “Si tienen la compulsión de usar ropa reveladora, ¿se debe a que es su única fuente de atención?

¿De qué otra forma puedes reforzar su autoestima?”. Por último, recuerda que, a pesar de haber crecido viendo a Madonna y Cher presentarse casi desnudas, no todas terminamos vestidas con catsuits de cuero.

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