Foto de Churchill expuesta en Canadá por décadas… ¡era falsa!
La imagen de Winston Churchill es una de las más recordadas por sus seguidores. Foto: Cortesía Youssuf Karsh Foundation

El robo de una famosa fotografía de Winston Churchill frunciendo el ceño ha conmovido a Canadá luego de que se descubriera que la fotografía exhibida en un hotel de Ottawa durante décadas había sido cambiada por una falsificación.

El hotel Fairmont Chateau Laurier llamó a la policía tras descubrir que la fotografía del ex primer ministro británico estaba torcida y el marco era diferente del que tenían otros retratos regalados por el fotógrafo canadiense de origen armenio Yousuf Karsh, quien vivió durante algún tiempo en el hotel.

El retrato del “León rugiente”, como lo bautizó el fotógrafo, fue tomado por Karsh luego de que Churchill diera un discurso en el Parlamento canadiense en 1941, transformándose de paso en un símbolo de la resistencia británica durante la Segunda Guerra Mundial.

La fotografía de Churchill fue instalada en el Fairmont Chateau Laurier en 1998 y, aunque permanecía a la vista tanto de cuidadores como de huéspedes, nadie notó las ligeras diferencias que existen entre la imagen original y la que pusieron en su lugar.

A medida que crece la especulación sobre el robo, antiguos huéspedes del hotel comparten sus fotografías del retrato para estrechar el cerco de la fecha en que pudo haber desaparecido el original.

“Alguien probablemente quería esa fotografía para su colección privada o para venderla. No lo sé”, dijo Genevieve Dumas, directora general del hotel.

Aunque el valor del retrato está estimado en 100 mil dólares, Dumas asegura que, debido a su valor histórico,  no tiene precio.

Tras huir del genocidio armenio, Karsh y su esposa se asentaron en Canadá y vivieron en el hotel durante 18 años. El fotógrafo también retrató a otros personajes históricos, como el activista Martin Luther King, Albert Einstein, Ernest Hemingway y la reina Isabel II.

Según los relatos históricos, Karsh arrancó un puro de la boca de Churchill justo antes de tomar el retrato, lo que explica la mueca del primer ministro en la icónica fotografía.

Con información de AFP