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Fotografía

‘Las chicas malas’ de las pandillas de LA: la mejor foto de Janette Beckman

Tenían que pintar su coche porque se llenó de sangre cuando le dispararon a alguien.

Las 'Chicas malas' de la Rivera'. Actualmente una trabaja para el fiscal del distrito, otra en un centro de rehabilitación para pandillas y otra en recursos humanos y conduce un Mercedes. Foto: Janette Beckman

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Estaba con una amiga en Los Ángeles en 1983 documentando la escena punk cuando vi una historia en LA Weekly  sobre una pandilla mexicoamericana, Hoyo Maravilla. Nadie hablaba mucho de East LA y sus comunidades. Me fascinó esta cultura que, siendo yo británica, no conocía.

Busqué al autor de esta historia y aceptó apoyarme. Llevaba conmigo una caja de mis impresiones de punks, mods y rockabillies que estaba documentando en Londres para revistas como the Face y Melody Maker y dije: “Estas son las pandillas de Londres. Y me gustaría llevar fotos de ustedes para que los chicos de Londres vean lo que pasa en LA”. Pasé una buena parte de ese verano en un parque polvoriento y caluroso que era el punto de reunión del Hoyo Maravilla.

Yo no lo sabía entonces, pero la pandilla estaba en guerra con otras y el lugar era muy peligroso. Para mi, la pandilla era como una gran familia. Hablaba con los niños y me decían: “¿Quieres venir a mi casa a conocer a mi abuela?” Una vez, los chicos hacían graffiti mientras tomaba fotos y llegó la policía. Me metieron a una casa y la mamá me escondió en el clóset porque no quería que me arrestaran. Los fotógrafos de documentales y retratos no siempre son sensatos. Incluso ahora, durante la pandemia del Covid, muchos amigos me han dicho preocupados: “¿Qué? ¿Estás fotografiando manifestaciones con tanta gente?”

Las chicas de esta foto se llamaban a sí mismas las Chicas Malas de la Rivera. Su maquillaje, su estilo, sus cejas, todo en ellas era extraordinario y muy diferente de los punks y los hip-hoperos que había estado retratando.

Foto: Janette Beckman

Traté de vender las fotos como ensayo a Rolling Stone, Village Voice, a todos, pero ni en Inglaterra ni en EU estaban interesados. Así es que las fotos se quedaron guardadas hasta 2011 cuando Dashwood Books de Nueva York las publicó. El libro, Hoyo Maravilla, tuvo mucha circulación en redes sociales y una de las chicas de la fotografía me buscó como cuando era una de ellas y le mandé las impresiones.

Otro miembro de la pandilla me escribió hoy en Instagram. Es muy emocionante saber de ellos. Vas a una comunidad, les tomas fotos, y te vas. 30 años después, sientes que tienes que regresar algo. Cuando monté  una exhibición en 2013 en LA, invité a las chicas, que todavía viven en el barrio. Fue una gran inauguración, con una gran fiesta en el estacionamiento y DJs, y ellas fueron las estrellas del evento.

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Les ha ido muy bien. Una de ellas trabaja en la oficina del procurador general. Otra trabaja en el grupo de rehabilitación de la pandilla Homeboy Industries, y la otra trabaja en recursos humanos y tiene un Mercedes. Pero me dijeron que el 90% de las personas que aparecen en el libro estaban en la cárcel o habían muerto. A una de ellas le mataron al esposo pero se volvió a casar. La visité en su casa y tenía mi foto en la recámara. Tuvimos una larga y divertida discusión. Yo pensaba que había hecho las fotos en 1982 pero ella dijo: “¿De qué color es el coche? Si era azul era de 1983”. Le habían disparado a alguien en el coche y quedó lleno de sangre y tuvieron que pintarlo.

Mis fotografías son una colaboración entre los sujetos y yo. Quieres hablar con ellos y descubrir quienes son y después tomar la foto. Yo no les pido que posen. Me gusta que se sientan cómodas en su propia piel. Estas chicas posaron como quisieron y por eso la foto es honesta. El respeto y la comunicación hacen mucho. Cuando estaba fotografiando la escena del hip-hop iba al Bronx y la gente me decía: “No eres de aquí, ¿o sí?” Como mujer no intimido, y de alguna manera te respetan por estar allí y no tener miedo.

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En ese entonces usaba una cámara Hasselblad. La mayoría de la gente nunca había visto una cámara así. No la pones frente a tu ojo, miras hacia abajo. La compré en 1978 con la comisión de la portada de mi primer álbum, para una banda desconocida llamada The Police. La cubiertas de los álbumes son cuadradas, así es que pensé que compraría una cámara de formato cuadrado, y me enamoré. Podía hacer impresiones enormes y hermosas porque el negativo es más grande que uno de 35 mm. Muchas de las fotos que tomé durante la era del hip-hop, Salt-N-Pepa, Run DMC, las hice con esa cámara. No sólo se puede hacer todo el tiempo clic, clic, clic. Mira, tómate tu tiempo. Es una forma diferente de fotografiar a las personas.

La-Lista de Janette Beckman

  • Nació en: 1950, Londres
  • Educación: London College of Communication
  • Influencias: Danny Lyon, Richard Avedon , August Sander, Martha Cooper
  • Punto más alto: “Documentar culturas punk y hip-hop”
  • Punto más bajo: “Ver que Trump destruía EU de 2017 a 2020”
  • Mejor tip: “Sigue tu pasión. Trabaja. Trata con respeto a la gente”.
The Guardian
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