Los Oscar es una premiación que ha sido tradicionalmente violenta, pues a lo largo de sus 94 ediciones se han manifestado diversos incidentes de violencia de género, psicológica, física y sexual.
Si bien vemos un avance en la conducción de la política internacional, por el otro lado también vemos a un presidente empeñado en destrozar lo que su propia administración hace.
Hoy no se puede entender a la universidad de la nación bajo su forma actual y al estudio de la ciencia jurídica en todo Iberoamérica sin la presencia de la Facultad de Derecho de la UNAM.
El eje conductor de la vida pública sigue siendo la Carta magna, que se trata de acomodar a un proyecto político y no al revés como se hace en los sistemas civilizados.