Cuando el cine y las artes se enfrentan a la llamada cultura de la cancelación, el director mexicano Ernesto Contreras prefiere mantenerse fiel a sí mismo.
Una coalición de grupos de derechos humanos exige que se eliminen los fondos para Frontex y afirma que las políticas de la UE han ‘matado a más de 40.555 personas desde 1993'.