Cuando reflexiono sobre los Balcanes, pienso, irremediablemente, en rupturas. Tanto en la de Vlade Divac y Drazen Petrovic, jugadores de baloncesto, como en la del cineasta Emir Kusturica y el compositor Goran Bregovic.
Emmanuel Macron tiene una opción para nombrar al primer ministro que lo acompañará hasta el 2027 y es buscarlo fuera del entramado político, un tecnócrata –seguramente un “enarca”– para dirimir este entuerto.