Sheila Ortega

Domingo 14 de junio de 2026

Sheila Ortega

Se vuelve importante hacer una amplia reflexión respecto de las reformas que a menudo se propone hacer en México y con las que se pretende que la realidad cambie de manera automática e inmediata.
Durante estos 100 días, el Estado de Derecho ha sido pisoteado impunemente, sin que la indignación mostrada en diversas manifestaciones allá en la bella capital poblana hagan reaccionar a un sistema desgastado por la corrupción.
Esta es La-Lista de pensamientos que se le vienen a uno a la cabeza cuando por unas seis horas descansamos de Facebook e Instagram. ¿O debo decir nos desintoxicamos?
Del nuevo “rey del outsourcing” a la noble labor de Izzi, hasta el boicot en licitaciones y el guiño de Salinas Pliego al bitcoin.
No todos podremos ser sindicalizados de Pemex, de la CFE o burócratas de alto rango para que nos haga justicia la revolución.
Si queremos encontrar una nueva alternativa, tenemos que dejar de estigmatizar de ignorantes a quienes votaron convencidos y siguen creyendo en él.
Aceptar la libertad de nuestra pareja supone la mayor y más grande prueba de amor que le podemos dar.
Quedan muchas preguntas por resolver en el caso de la propuesta mexicana de reforma actual.
Lo que nuestra clase política desea que evitemos es desarrollar memoria y exigir congruencia a las personas.
La reforma energética propuesta por el gobierno en turno tendrá, por lo menos, cinco gravísimas consecuencias para el presente y el futuro de México.
Además del registro en línea, hasta el momento no se sabe nada más sobre la vacunación para los adolescentes.
En el corto y mediano plazo podremos disfrutar de soluciones inteligentes en ciudades y espacios sociales, donde la digitalización de las industrias globales nos ofrecerán soluciones de Internet de las Cosas.