‘La verdadera amenaza global son las emisiones de CO2’
Foto: @ScottMunguia

Nadie hubiera imaginado que algún día utilizaríamos popotes, platos, cubiertos o contenedores de comida hechos de semilla de aguacate. Y menos que estos serían amigables con el medio ambiente.

Hace ocho años, Scott Munguía, un mexicano visionario preocupado por la ecología, decidió revolucionar la industria del plástico a través del bioplástico. Fundó Biofase, empresa que da alternativas ecológicas con productos hechos de polímeros 60% semilla de aguacate y 40% compuestos orgánicos sintéticos.

Biofase exporta sus productos a más de 25 países como Canadá, Inglaterra y Emiratos Árabes Unidos. “(Estamos) enfocados en la industria del bioplástico, no sólo somos fabricantes, también desarrollamos tecnología y vendemos nuestra materia prima a otras empresas para realizar empaques, cepillos de dientes, entre otros”, dice Munguía, director general de la empresa.

Su presencia en la Ciudad de México será crucial frente a la entrada en vigor de las reformas a la Ley de Residuos Sólidos, las cuales prohíben el uso de plásticos de un solo uso y deja la puerta abierta a los compostables hechos con semillas de aguacate, maíz, yuca, papa, cáscara de camarón o algas marinas susceptibles a degradarse al 90% en seis meses. Esto traerá un crecimiento a la industria donde Munguía ya lleva camino recorrido.

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La prohibición de los desechables plásticos en la capital del país es un avance, sin embargo, existe una amenaza más letal: reducir las emisiones de carbono. “Es más probable que nos extingan las emisiones de carbono que todo lo demás, meteorito o volcán. Si no las reducimos, el planeta se afectará de manera permanente y la industria del plástico es una de las principales emisoras de CO2”.

¿Qué son los productos compostables?

Compostable es un adjetivo para explicar cómo es la biodegradación. Los bioplásticos tienen su origen en lo biológico y pueden ser o no compostables. Los bioplásticos requieren condiciones para biodegradarse, algunos en condiciones industriales y otros en las del medio ambiente, sin embargo, tardarán más de los seis meses de los que habla la norma, aunque no tanto como el unicel.

Muchas personas creen que porque es un producto biodegradable puede tirarlo en el río, mar o bosque. Y no es así, ya que eso altera el equilibrio del ecosistema. Sólo hay dos formas para deshacerse de los productos que genera el hombre: transformarlo o llevarlo a un sitio designado de basura, que muchas veces puede tardar más tiempo en convertirse en biomasa que el señalado en la norma porque las condiciones del basurero no se controlan.

¿México está preparado para utilizar estos productos?

Totalmente. Fuimos los usuarios los que exigimos productos sustentables, como con el popote y las bolsas. Nosotros fuimos los que nos quejamos y exigimos antes que la legislación. Gracias a estas demandas evolucionó.

¿Qué opinión le merecen las reformas a la Ley de Residuos Sólidos?

Todas las reglamentaciones que conozco en diferentes países son buenas porque fomentan el desarrollo de la industria y el cuidado del medio ambiente. Si no hubiera reglamentaciones, la industria no tendría la motivación para mejorar y cambiar las tecnologías con las que trabaja. Sin embargo, todo es perfectible y esta se modificará eventualmente, pero es un progreso. México está siendo líder en América Latina en legislación en medio ambiente.

Con la pandemia, ¿era el momento ideal para implementarla?

Aunque no tengo la información para dar una respuesta, sé que el momento es complicado para los restaurantes y los negocios de comida, la pandemia también nos afectó porque ellos son mis principales clientes, pero soy empático. Desarrollamos productos con precios parecidos a los del petróleo para apoyarnos entre todos.

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¿Sus productos son más caros?

Estamos dentro de las principales opciones más económicas. Aunque somos más caros que el unicel, somos cinco veces más baratos que los productos de bambú y de papel.

Con las reformas, ¿la competencia aumentará?

Yo no lo llamaría competencia. La industria está creciendo y eso da más opciones al consumidor. Somos los mayores fabricantes de bioplástico en el país, únicos con tecnología propia, tenemos alianzas con la gran mayoría de distribuidores de bioplástico. Además, como una industria nueva, consideramos que se debe hacer sinergia con los nuevos jugadores para enfrentar la pandemia y otros retos como la educación del consumidor y robustecer las propuestas de valor.

¿Biofase está lista para enfrentar la demanda?

Sí, sin duda. Además trabajo activamente en la justicia de precios del bioplástico, no me parece correcto que sea más costoso el producto que cuida el medio ambiente que el que no, debería ser igual. Desde un punto de vista medioambiental.

¿Se requiere un tope de precios en los productos de una industria nueva?

No, yo creo que no debe haber regulación de precios, creo en la libertad de precios que eso hace que la economía crezca.

¿Qué es lo que los hace diferentes del mercado?

Nuestra huella de carbono es mucho menor en comparación a cualquier bioplástico o industria.

¿Existe la posibilidad de que surja piratería compostable?

Sí existe como en muchas industrias, pero soy de la idea de generar información y círculos de diálogo, soluciones. La gente puede darse cuenta en la ficha técnica del fabricante o a simple vista por la textura y olor del material, algunos tienen aroma natural.

¿Cuáles son los planes a futuro de Biofase?

Pasar esta etapa complicada de la pandemia unidos, continuar con el crecimiento, innovar con nuevos productos y tecnologías. Por el momento no estamos interesados en trabajar en el desarrollo de productos de higiene personal como el plástico de tampones.