Personaje del mes | El Metro, motor de la Ciudad de México

La noche del lunes 3 de mayo, cuando miles de personas viajaban de regreso a casa, una trabe del viaducto elevado entre las estaciones Tezonco y Olivos de la Línea 12 del Metro en la Ciudad de México se desplomó. Dejó dos vagones de un tren suspendidos en forma de “V” sobre la avenida Tláhuac, un trozo de vagón aplastó un vehículo que circulaba por ahí.

Eran pasadas las 10 de la noche cuando el colapso detuvo el convoy, también se llevó la vida de 26 personas y causó lesiones físicas que continuaron con la hospitalización de unas 80 más. Pero el impacto no paró ahí, alcanzó a miles de personas más: familiares y deudos, viajeros que se salvaron por poco o por mucho, y también a aquellos quienes al día siguiente tenían que usar el Metro.

Reflejo de la modernidad y grandeza de la capital mexicana, pero también de la corrupción y los errores de los gobiernos de la Ciudad de México, en La-Lista elegimos al Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro como el personaje del mes por el peso que tiene no solo en la movilidad de la población, sino en la dinámica social y económica de buena parte de la Zona Metropolitana del Valle de México.

Foto: Carlos Ramírez/EFE
El origen de la tragedia

La caída del viaducto elevado del Metro en Tláhuac reabrió un debate que parecía superado: ¿La Línea 12 es viable?

El proyecto, que costó 26,000 millones de pesos, casi 50% más de lo presupuestado inicialmente, se inauguró a marchas forzadas previo a la entrega-recepción del gobierno del entonces Distrito Federal entre Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, ambos del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Hoy, uno es secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, mientras que el otro es líder del Senado del sol azteca y cercano a la bancada del PAN. 

Junto a la actual jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, los tres aparecen como probables responsables por omisión en la revisión y el mantenimiento no solo de esa línea sino de todo el STC, junto con sus respectivos directores y exdirectores del Metro, quienes han tomado nuevamente los micrófonos para acusarse entre sí.

El presupuesto del Metro en la actual administración ha presentado un recorte en relación con 2018 y desde 2019 se mantiene en los menores niveles desde 2016. Además de que en los dos años y medio que van de la actual administración capitalina, el Metro suma tres incidentes con consecuencias fatales.

Primero un choque de trenes en Tacubaya el 10 de marzo de 2020 que causó la muerte de una persona y lesionó a unos 40 más. Diez meses después, el 9 de enero de 2021, el Puesto Central de Control se incendió y quedó calcinado. La Fiscalía General de Justicia de la CDMX dictaminó que el percance fue a causa de un corto circuito. Una persona perdió la vida y seis líneas del Metro dejaron de funcionar, la mitad por unos días y el resto durante casi un mes. El tercero, el desplome de la trabe en la Línea 12.

El mantenimiento de este sistema de transporte ha sido la llaga que muchos ciudadanos y usuarios han apuntado a partir de esta serie de accidentes recientes. Juan Manuel, quien fuera técnico de mantenimiento de vías durante siete años y prefiere mantenerse en anonimato, señala que las intervenciones eran mínimas. “El mantenimiento ha sido muy superficial en mi área. En vías está muy por encima. No es un mantenimiento profundo, a detalle. Cambiar tuercas, soldar aquí, cambiar los tramos”.

Mover a la Ciudad de México

Al día siguiente del desplome del viaducto elevado del Metro, el gobierno de la Ciudad de México dispuso de 490 autobuses de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), con una capacidad de hasta una centena de personas, para reemplazar el servicio que dejaría de operar mientras se cumplía con la investigación para conocer las causas del percance.

El Metro, inaugurado el 4 de septiembre de 1969, es la columna vertebral de la movilidad capitalina, apunta Carlos Samayoa, experto en movilidad de la organización Greenpeace. Esta red es el punto neurálgico para que las personas se puedan desplazar en otros tipos de transporte, como Metrobús, Tren Ligero, camiones o bicicletas, en otros.

Datos oficiales muestran que en promedio, 177,000 pasajeros por día utilizaron la Línea 12 en el primer trimestre del año, aún con las restricciones de movilidad por la pandemia. Entonces, el reto para reemplazar el servicio por autobuses, y más con medidas de sana distancia a causa del Covid-19, parece mayúsculo.

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Y ese no fue el único problema. Varios usuarios reportaron que con el Metro, para llegar a sus centros de trabajo o al centro de la Ciudad de México desde Tláhuac tardaban alrededor de una hora de recorrido. Sin embargo, desde el pasado 4 de mayo, estos desplazamientos les llevan al menos el doble o hasta el triple. Emilio Hernández fue uno de los cientos de afectados por este derrumbe, aunque no estuvo presente cuando cuando el tren cayó. Al siguiente día lamentó lo ocurrido y vivió sus consecuencias. Él es comerciante en el Centro Histórico de la capital, por lo que calculó que su traslado pasará de una a tres horas para llegar al trabajo. “A ellos no les importa, me ponen mi retardo como en todos los trabajos y me descuentan el día”.

La movilidad es un derecho que quedó establecido en el artículo 13, inciso 3, de la Constitución de la CDMX. El Metro es parte fundamental para cumplir con esta garantía, subraya Samayoa, de Greenpeace. “Los gobiernos tienen que ofrecer las mejores alternativas para su implementación para generar traslados con características de seguridad, eficiencia y sostenibilidad”.

El Metro es el segundo medio de transporte más usado de la capital mexicana y sus alrededores, solo detrás de las combis y camiones, que muchas veces sirven como su principal canal de abastecimiento. Con un aforo promedio tras la pandemia de 1.7 millones de usuarios, apenas un tercio de los usuarios de 2019, tiene presencia en 11 de las 16 alcaldías de la capital, así como en municipios del Estado de México como Ecatepec y Los Reyes La Paz.

Reflejo del impacto de la pandemia, el Metro resintió la baja en la afluencia de viajeros de 43.9% entre 2019 y 2020, al pasar de 1,594.6 millones de pasajeros transportados en 2019 a 894.2 millones, según el conteo de Transporte Urbano de Pasajeros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Lo anterior acarreó también una caída en las ganancias del STC. “En los años anteriores gastamos entre 4 y 4.4 pesos por pasajeros por viaje transportado. El gasto de mantenimiento no se redujo, se incrementó a 7.1 pesos (en 2020)”, detalló en conferencia de prensa a mediados de mayo la secretaria de Administración y Finanzas de la CDMX, Luz Elena González.

De 2018 a 2019 hubo un incremento de 4.9% en los apartados de presupuesto referentes al mantenimiento, así como refacciones y suministros del Metro, al pasar de 6,974 a 7,316 millones de pesos. Sin embargo, para 2020 esta inversión se redujo a 6,671 millones de pesos, casi 9%.

No para de crecer

Ataviados con casco blanco y chalecos de seguridad, la jefa de Gobierno, el presidente y la exalcaldesa de Álvaro Obregón, Layda Sansores, recorrieron el pasado 13 de septiembre las obras para la ampliación de la Línea 12 del Metro, que buscarán conectar ese tramo con la terminal de Observatorio de la Línea 1 y, eventualmente, con el Tren Interurbano México-Toluca.

“Se ha avanzado mucho, fue una obra que estaba en proceso que, como aquí se dijo, llevaba un avance del alrededor del 20% y ahora ya en obra civil lleva un avance del 85%. Se ha hecho el compromiso de que, para finales del 2022, vamos a inaugurar esta ampliación de la Línea 12 del Metro en la Ciudad de México“, prometió entonces López Obrador.

Meses después, tras el desplome de un pedazo de esa línea, el proyecto sigue en pie. Apenas el 5 de mayo, el secretario de Obras y Servicios de la Ciudad de México, Jesús Antonio Esteva Medina, sostuvo que el proyecto, que está planeado para entregarse a finales de 2022, continuará su ejecución, sobre todo porque será subterráneo.

En tanto, el gobierno de Claudia Sheinbaum programa una remodelación integral del Metro. Esta renovación arrancaría con la Línea 1 y su subestación eléctrica, con un presupuesto de más de 39,000 millones de pesos.

A cuatro meses de que este sistema cumpla 52 años, una revisión y remodelación completa no le caería nada mal, sobre todo en espera de recuperar los volúmenes de usuarios previos a la pandemia con las mejoras en el semáforo epidemiológico.

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*Con información de Arturo Ordaz