Una selección de ‘padres’ de película
La relación del señor Miyagi con David Larusso en "Karate Kid" es un buen ejemplo de que padre es el que educa. Foto: Tomada de Karate Kid (1984)

Por diversas razones, la paternidad llega de maneras muy distintas algunas veces. Un amigo, un familiar o incluso un profesor pueden ser la figura paterna más recordada y la que mejor guía en la vida.

El cine es consciente de ello y ha tenido un puñado de películas en las que, más allá de la relación paterno filial que existe siempre entre padres e hijos, pueden ofrecerse perspectivas de paternidad muy distintas.

Conoce cinco de los mejores ejemplos en el cine mundial.

Pinocho

El anciano Gepetto tiene un solo deseo: tener un hijo. Al final, la Hada Azul se compadece de él y le concede que uno de sus muñecos, Pinocho, cobre vida para que lo cuide como si fuera su propia sangre.

Con todo y conciencia, ya sabemos que el pequeño niño le sale travieso y no muy dado a ir a la escuela. Sin embargo, podría decirse que Gepetto es uno de los mejores padrastros del cine.

Elvis

En buena medida, el éxito de Elvis Presley en los escenarios se lo debe a un hombre que lo dio prácticamente todo por él: su representante, el coronel Tom Parker, quien es representado en esta cinta por Tom Hanks.

Además de advertir su talento y gestionar, en la medida de lo posible, su éxito, Parker intentó guiar el espíritu rebelde de Presley, hecho que es retratado en la cinta del director Baz Luhrman.

La vida es bella

Aunque todos recordamos el dramático relato de Guido y su hijo, hay una pequeña historia antes dentro de la misma película que le enseña todo al joven y alocado personaje de Roberto Benigni sobre la paternidad.

Se trata de Eliseo, su tío, quien regenta un hotel en Arezzo y no solo le enseña a Guido a trabajar y le da la oportunidad de conocer a su futura esposa, también le da uno de los discursos más bellos sobre el servir a los demás.

El joven manos de tijera

El Inventor es un anciano solitario que, en su reclusión, crea un ser al que educa con paciencia y cariño. Este ser crece aislado, y luego de la muerte de su mentor, al carecer de padres, se encuentra con la gente del pueblo que habita.

Ese ejemplo de esmero y dedicación a una obra que podría sacarlo de su soledad, fue uno de los últimos papeles interpretados por el célebre actor Vincent Price.

Karate Kid

La relación existente entre el señor Miyagi y Daniel Larusso puede verse desde distintas ópticas: la de un mentor, la de un amigo o incluso la de la explotación laboral, pero siempre tiene un ingrediente: el cariño paternal.

A través de la enseñanza de las artes marciales y de la apreciación de la vida, Miyagi educa al joven Daniel para, más allá de transmitirle sus conocimientos en el karate, ofrecerle consejos que lo hacen una buena persona.