¿Eres perezoso? Podrías ser más inteligente que los demás, según la ciencia
Descubre cómo la pereza, tradicionalmente vista como un defecto, es reinterpretada por la neurociencia como un posible indicador de inteligencia.

Entre más perezoso, mas inteligente
/Foto: Fa Barboza/ Unsplash
Desde tiempos remotos, la pereza ha sido considerada un defecto y hasta un pecado capital, hasta relacionarlo con el sueño y el cansancio. Sin embargo, estudios recientes en neurociencia han comenzado a desafiar esta idea, sugiriendo que la tendencia a la inactividad podría estar relacionada con una mayor inteligencia. Pero, ¿qué dice la ciencia al respecto? ¿Es realmente la pereza una señal de un cerebro más desarrollado?
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¿Cómo la pereza puede indicar un cerebro más activo?
Aunque tradicionalmente se asocia la pereza con la falta de interés o motivación, investigaciones sugieren que la inactividad mental está lejos de ser un estado pasivo. Un estudio publicado en PNAS reveló que cuando una persona deja su mente en reposo, se activa una red neuronal conocida como “red por defecto”, la cual se encarga de conectar diversas áreas cerebrales. Este fenómeno favorece la creatividad, la resolución de problemas y el pensamiento crítico.
Por otro lado, un grupo de investigadores estadounidenses encontró que las personas con un coeficiente intelectual alto tienden a aburrirse menos, ya que pasan gran parte de su tiempo inmersos en sus pensamientos. Como resultado, pueden mostrar menos interés en actividades físicas y ser percibidos como perezosos.
¿Nuestro cerebro nos hace elegir el camino más fácil?
El cerebro humano está programado para minimizar el esfuerzo. Un experimento de la University College de Londres demostró que las personas tienden a preferir opciones que requieren menos esfuerzo físico o cognitivo. En dicho estudio, los participantes manipularon un mando con diferentes niveles de resistencia. Cuando el esfuerzo requerido aumentaba, su percepción de la dirección del movimiento cambiaba para ajustarse a la opción más sencilla.
Este sesgo hacia la comodidad también se refleja en nuestra forma de consumir información. El “sesgo de confirmación” es un fenómeno en el que el cerebro filtra la información de manera selectiva, prefiriendo aquella que refuerza nuestras creencias y descartando la que las contradice. Este mecanismo, aunque eficiente, puede hacernos susceptibles a las noticias falsas.
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¿La pereza está en nuestros genes?
La tendencia a la pereza podría estar codificada en nuestro ADN. Científicos han identificado una mutación en el gen SLC35D3, que está relacionada con una menor motivación para la actividad física. Esta mutación afecta los circuitos de dopamina en el cerebro, reduciendo la sensación de recompensa que experimentan quienes disfrutan del ejercicio.
Asimismo, factores externos pueden influir en nuestros niveles de energía y motivación. El consumo excesivo de comida chatarra ha sido vinculado con la fatiga mental, según un estudio de la Universidad de California. Del mismo modo, el uso constante de dispositivos móviles puede disminuir la actividad cerebral, fomentando una “pereza cognitiva” que afecta nuestra capacidad de aprendizaje y análisis crítico.
Lejos de ser un simple defecto, la pereza podría ser una manifestación de la eficiencia del cerebro para ahorrar energía y optimizar el pensamiento. No obstante, es importante encontrar un equilibrio entre el descanso mental y la actividad física para mantener un bienestar integral. La próxima vez que alguien te acuse de ser perezoso, podrías argumentar que, en realidad, podrías ser más inteligente de lo que creen.
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