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Lennox Lewis: ‘Yo sabía que me iba a subir con Mike Tyson al ring’

Lennox Lewis, excampeón mundial de peso pesado recuerda sus primeros años en el este de Londres, ser el sparring de Tyson cuando era adolescente y conocer a sus héroes, Nelson Mandela y Muhammad Ali.

El legendario boxeador Lennox Lewis. Foto: NickOn/Wikicommons

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Donald McRae/The Guardian

“Era divertido”, dice Lennox Lewis, “porque salía con mi hijo Landon y la gente levantaba el puño y gritaba mi nombre. Él no sabía lo que pasaba y se espantaba.  Me decía: ‘¿por qué la gente levanta los puños como si se quisieran pelear contigo?” 

Landon Lewis ya tiene 16 y al igual que sus hermanas entiende que los extraños levanten los puños y le griten con reverencia a su padre.  El hijo del  campeón mundial invicto de peso pesado está interesado en el box y Lewis se siente muy feliz por la reacción de sus hijos cuando vieron su documental. “Les encantó. Aparezco con Nelson Mandela y Muhammad Ali y el narrador es Dr. Dre, lo cual es muy bueno”.

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Dr. Dre, el gran artista del rap estaba en la cima de la fama en los 1990s cuando Lewis también estaba en la cima. Las últimas dos peleas de Lewis, que además ganó, fueron en contra de Mike Tyson en junio de 2002, y un año después, contra Vitali Klitschko, lo que demuestra que es un eslabón  en diferentes etapas del boxeo de peso pesado. Lewis comenzó su camino a la fama en los Juegos Olímpicos de 1988 cuando ganó la medalla de oro de pesos super pesados para Canadá al derrotar a su rival estadounidense Riddick Bowe. Después regresó a Inglaterra, su país de origen, para comenzar su carrera profesional.

Lewis siempre ha sido un hombre inteligente y singular así que no es de extrañar que aunque Don King, Bob Arum y otros promotores importantes del mundo lo asediaran, él firmó con un londinense más pequeño pero importante, Frank Maloney, la antítesis de los meros meros del boxeo estadounidense. Algún día sabríamos que lo extremo de ese contraste iba todavía  más allá porque Frank, un hombre de mediana edad y padre de tres, optó por la reasignación de género y se convirtió en Kellie Maloney en 2015.

Maloney aparece en el documental, y también la madre y la esposa de Lewis que se llaman Violeta, y forman parte de un equipo muy unido. Es inevitable que la interacción de Lewis con Tyson sea lo que más llame la atención. Las escenas finales, cuando Tyson rinde homenaje elocuente y tierno al hombre que lo venció, son conmovedoras. Son lo contrario de las escenas en video que aparecen a lo largo de toda la película en las que Tyson se mofa:”Lennox Lewis, voy por ti… soy el campeón más brutal, malo y despiadado que ha habido jamás. ¿Lennox es un conquistador? No. Yo soy Alexander. Soy el mejor… Mi estilo es impetuoso, mi defensa es impenetrable y yo soy feroz. Quiero tu corazón. Me quiero comer a sus hijos”.

¿Alguna vez sintió temor por Tyson? “Sí y no. Sí porque la televisión lo hacía ver como King Kong. No, porque Manny, su legendario entrenador Emanuel Steward, siempre me dijo que Tyson sería mi pelea más fácil. Yo decía  ‘Cómo no. Va a ser algo difícil’. Pero Manny decía: ‘No. Es tu pelea más fácil”. 

Lewis es más grande que Tyson. Además podía confiar en su excelente técnica y sólido temperamento para batirse durante ocho rounds con Tyson y destrozar de una vez y para siempre el mito de Iron Mike. ¿Fue tan fácil como prometió Manny? Lewis se ríe. “No”.

Había algunos que erróneamente pensaban que porque Lennox jugaba ajedrez y no hablaba basura no era tan duro como sus contrapartes estadounidenses Tyson, Bowe y Evander Holyfield. Su pasado británico y canadiense también daban lugar a juicios erróneos porque se pensaba que no había tenido que aguantar las adversidades de la vida como los campeones de peso pesado de EU. Pero Lewis estuvo lejos de su madre durante cinco años, en una etapa muy difícil para un joven, y apenas conoció a su padre.

En el documental se habla de los primeros años de Lennox en el este de Londres cuando su madre tuvo que dejarlo para ganarse la vida en Canadá. Tuvo una vida muy complicada hasta que su madre logró llevarlo a Canadá y allí descubrió el boxeo. Su primer entrenador Arnie Boehm lo cultivó, y Lewis todavía habla de él con afecto.

Foto: Gordon Correll/Wikicommons

“Arnie fue la primera persona que vio mi talento y también vio a un niño que podía cultivar fuera del ring. Se preocupaba por los niños. Era uno de esos tipos que podía subir 15 niños a su coche para llevarnos a un torneo a tres horas de distancia”.

Boehm también llevó a Lewis  a Catskills para poder hacer sparring con Tyson quien tenía un año menos, tenía 15 en ese entonces. Boehm conocía a Cus D’Amato, el famoso entrenador de Tyson? “No. Se conocieron entonces y se empezaron a llevar muy bien. Sentían el mismo amor por el box y nos cuidaban a los niños. Se trató de una visita importante porque yo quería aprender mi oficio y ser un especialista en boxeo”.

¿Sentía afinidad por Tyson cuando eran adolescentes? “Me caía bien. Nos conocimos bastante bien. Hablábamos, íbamos a la ciudad, fuimos juntos a un baile. Él era un gigante porque durante el entrenamiento en Catskills derribaba con mucha facilidad a la gente. Yo pensaba que era muy bueno. En determinado momento me di cuenta de que nos íbamos a topar en el ring. Yo quería saber si lo que Cus decía se iba a volver realidad.”.

D’Amato predijo que Tyson y Lewis se convertirían en campeones del mundo y que se enfrentarían. “Yo sentía lo mismo”, dice Lewis.

Parece normal que en la pelea del sábado en la noche, mientras Tyson se subía al ring para hacer una exhibición inútil en contra de Roy Jones Jr, Lewis estaba en el lado bueno de las cuerdas haciendo análisis para televisión. Cuando hablamos la semana pasada, Lewis estaba muy divertido por el prospecto de que dos grandes y viejos campeones se pusieron los guantes a su edad, más de 50 años. Cuando lo felicité por resistir el llamado de las sirenas para subirse al ring, Lewis bromeó: “Voy contra el que gane”.

La línea de la noche fue la de Snoop Dogg, el antiguo rival de Dr Dre, quien contribuyó con su comentario: “Esta basura es como dos de mis tíos peleando en una comida”.

Cuando volvimos a hablar el domingo en la noche, Lewis estaba muerto de risa: “Creo que mi amigo Snoop hizo la mejor descripción. Pero lo que me gustó fue que mi hijo estuviera muy feliz de regresar a mi época de boxeador. Pudo ver a uno de mis rivales. Así es que yo feliz por él. La función se trató de dos campeones ya viejos dándonos un poco del pasado”.

La fama de Lewis ha crecido con el tiempo. Cuando era campeón del mundo, muchos fans británicos preferían a Frank Bruno. Los canadienses sentían que Lewis los había abandonado y EU no podía entender a un hombre con poco carisma. Sin embargo, Lewis es uno de los tres campeones de peso pesado, junto con Rocky Marciano y Gene Tunney, que derrotaron a todos sus contendientes en el ring. Y sólo Tunney, Marciano y Lewis se retiraron como campeones de peso pesado. Está en compañía de los grandes.

Lewis ganó 41 de sus 44 peleas. Su empate solitario en la pelea contra Holyfield en marzo de 1999 se consideró un absurdo y ganó la revancha en Las Vegas el año siguiente. Lewis pecaba de complaciente y por haber dejado pasar los golpes perfectos en sus derrotas contra Oliver McCall y Hasim Rahman en 2001. Noqueó a ambos cuando los volvió a enfrentar.

Duras derrotas, recompensas dulces

Las derrotas para Lewis fueron duras, pero tuvieron su recompensa. Cuando perdió contra McCall, nombró a Steward como su entrenador principal y mejoró notablemente. Cuando perdió contra Rahman, en Sudáfrica, Mandela le ayudó a sobrellevar la pena, era un conocedor de box que admiraba a Lewis. “En cuanto lo conocí me dijo: ‘No te preocupes. Fue un golpe de suerte. Lo único que tienes que hacer es poner a trabajar de nuevo tu jab. La próxima vez le vas a ganar’.

“Me pasé todo el día hablando con él en Soweto. Escuché sus historias de cuando los opresores llegaban a su casa y trataban de envenenar su leche. Me enseñó mucho de historia. Me acuerdo que dijeron: ‘Presidente Mandela, tenemos que salir, la prensa lo está esperando’. Así es que me levanté y le cedí el paso. Pero él me empujó hacia afuera de la casa delante de él. Todos me miraban y decían: ‘Ese no es Mandela’. Me pareció genial conocer su lado divertido”.

También pudo conocer a Alí, su otro héroe. “Me hacía preguntas y me contaba cosas”, dice Lewis. “Para mí, estar con él, y hablar con él en la comida era especial. De repente me dijo: ‘Yo solía ser el más grande. Pero ahora tú eres el más grande’. Yo le dije: ‘No, tú siempre vas a ser el más grande’. Alí sólo sonrió”.

¿Se sorprendió cuando hace cinco años Frank Maloney iba a convertirse en Kellie? “Un poco. Al principio no lo entendía, sobre todo si pensaba en su edad. Yo pensaba:’Es un gran paso’. Pero apoyé a Kellie porque creo que es su vida”.

Lewis siempre fue reservado y, respetando sus principios y rodeándose de gente buena, evitó las tragedias y los problemas de salud mental que afectan a muchos de sus contemporáneos, incluyendo a Bruno, Tyson y McCall. Se mantiene alegre y no anda diciendo que su época era superior a la que ahora dominan Tyson Fury y Anthony Joshua. Lewis dice: “soy fan del boxeo de pesos pesados. En sus  últimas peleas,  Tyson Fury se mostró demás, en contra de Deontay Wilder. Ajustó lo que sucedió en la primera pelea, en la que Fury tuvo que aceptar el empate después de haber caído a la lona, y dijo ‘Voy a pelear diferente y voy a noquearlo’. El hecho de que hizo exactamente eso demuestra que tiene carácter”.

¿Quién cree que va a ganar la siguiente pelea entre Fury y Joshua el próximo año? “Ambos tienen la capacidad para ganar, pero Fury sube con más cualidades”.

La hija menor de Lewis nació con Trisomía 18, una condición rara y seria que afecta el crecimiento y el desarrollo. No ha sido fácil, pero Lewis es positivo. “Va bien”, dice de su hija. También ve con filosofía que su hijo se esté inclinando por el box. “Ha estado en todos mis campamentos  de la Liga de Campeones de Lennox Lewis en Canadá y Jamaica. Así es que le interesa el box, pero también la música, el basketball y el football.  Si se convierte en algo, será en boxeador. Me parece bien, porque lo trae en su ADN”.

Landon Lewis, al igual que su padre, tomará su decisión. ¿Todavía extraña la intensidad del box a los 55 años? “No, pero la recuerdo. Soy comentarista y escucho a la multitud rugir. Es como: ‘Sí. Alguna vez lo hicieron por mi. Lo recuerdo”. Pero no lo necesito”.

Lennox: The Untold Story está en DVD y digital en www.lennox.film

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Graciela González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

The Guardian
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