Trans Voices: Contra el discurso transfóbico
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Es 2021 y México está atravesando cambios sociales palpables. El movimiento feminista encontró su camino y visibilidad en las redes sociales y, sobre todo, en las calles. Avanzaron a tal velocidad, que los medios de comunicación no alcanzaron a entender por completo lo que significaba el feminismo en México. Durante esa avanzada, grupos de la diversidad sexual también hallaron motivos para dar un salto a la visibilización y surgieron voces transgénero que muchos voltearon a ver.

Una de esas voces fue la de Láurel Miranda desde Trans Voices.

Láurel Miranda intenta explicar qué es la diversidad sexual, especialmente la transexualidad. Ella misma es una mujer trans y su camino por un periodismo incluyente ha ido de la mano de su transición, sus miedos y decisiones. Ahora lanzó Trans Voices, una tribuna –como ella la llama– para explicar lo trans con sustento e información, ahí concluyen voces de distintas áreas, como una mesa de diálogo. Este mes el tema es la transfobia en los deportes.

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La plataforma fue lanzada a inicios de junio de 2021, mes del orgullo LGBT+, con el objetivo de que la sociedad mire, escuche y respete a la población trans, a partir de las propias voces de los y las protagonistas de la comunidad: “porque la historia de las personas trans no puede seguirse contando si no es a través de nuestras propias voces”, dice Miranda.

“Me pareció que es importante que los grupos vulnerados tengamos mayor control de la narrativa de nuestras propias historias”, agrega. “Las mujeres cisgénero con el feminismo, las poblaciones con VIH, indígenas y también a las poblaciones trans o de la diversidad sexogenérica nos ha costado trabajo una representación digna en los medios, libre de estigmas y de prejuicios, donde no se nos revictimice y fue así que comenzó a surgir esta tribuna”.

Esto a través de ensayos escritos, entrevistas, podcast, videos, cuentos, poesía, música, ilustraciones, tatuajes y todo lo que se produce desde la comunidad trans y con su perspectiva, una que Láurel afirma que los grandes medios nunca han considerado. Desde Trans Voices les envía un mensaje claro: “Las voces trans merecemos ser escuchadas con el mismo respeto y consideración con que se escucha a las personas cisgénero, pues mientras eso no ocurra seguiremos expuestas, expuestos y expuestes a una violencia sistemática y que literalmente está acabando con nuestras vidas”.

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Desde una visión periodística, Láurel Miranda identifica que los medios de comunicación no saben abordar este tipo de temas y, para ello, Trans Voices también tiene el objetivo de crear una agenda de especialistas para que los periodistas puedan recurrir a ellos.

La tribuna de Trans Voices cuenta con diversidad de temas y personajes como la física y activista Ophelia Pastrana y otros impulsores de la diversidad, quienes luchan por romper estereotipos y explicar desde las ciencias sociales, naturales o las artes, todas las posibilidades de discursos transfóbicos que existen en las noticias nacionales. Estos expertos colaboran en el proyecto por la convicción de cambiar los discursos transfóbicos, ya que, por ahora, Trans Voices es un proyecto autogestivo.

“Todas las personas que estamos colaborando en este momento lo estamos haciendo por amor a nuestras identidades y nuestras vidas, pero la idea sí es financiarlo de alguna manera en los próximos meses porque, además, tengo claro que las poblaciones trans de por sí somos sumamente precarizadas por más privilegiadas que seamos algunas personas que estamos integrando este proyecto, somos un grupo sumamente precarizado y la idea no es que la gente que esté colaborando en Trans Voices lo haga regalando su trabajo”.

La también fundadora y editora del proyecto no quiere quedarse en la Ciudad de México, sino expandir esta tribuna hacia otras entidades de México, para que el resto de las voces trans puedan aportar sus realidades y experiencias, que no son iguales a las de la capital del país, que cuenta con más normativas para proteger los derechos de las personas LBGT+.

Actualmente cuatro personas han colaborado en Trans Voices: la bióloga Leah Muñoz Contreras; el pediatra, Guillermo Fojaco Villanueva; el estudiante de historia del arte y activista, Sony Rangel y la física, Ophelia Pastrana.

Ella es Láurel Miranda

En los últimos ocho años trabajó en Milenio, en el área de SEO para el portal web y logró tener una columna donde escribía sobre la población trans. “A partir de octubre del año pasado, comencé a escribir una columna semanal digital, en la que hablaba de temas que tiene que ver con la comunidad trans. Tuvo buena aceptación y, por ahí de febrero de este año, las cosas se tornaron un poco complicadas porque empecé a hablar de la transfobia y también de colectivas feministas que son un poco transfóbicas, entonces despertó una serie de críticas“, cuenta Láurel. 

A raíz de esto, algunos de sus textos fueron retirados y Láurel comenzó a sentir la censura. “El medio no estaba preparado para enfrentar las críticas y tomaron la decisión de bajar algunos textos míos, que por supuesto eso me generó cierto escozor”. Decidió renunciar y, de inmediato, fue contratada por El Heraldo de México, donde actualmente trabaja. “No me estaba sintiendo tan a gusto por esta especie de censura que ya estaba viviendo en Milenio“. Con esa decisión también llegó la idea de Trans Voices.

Pero no solo su experiencia como periodista la llevó a crear la plataforma. Lo que ha vivido en carne propia también la impulsó a crear un cambio en el discurso mediático. Miranda comenzó a pensar en su transición en 2017, cuando tenía 28 años y trabajaba en Milenio. Estar en un medio nacional y tradicional complicó su decisión personal.

“De pronto cuando se hacían coberturas en torno a las poblaciones sexogenéricas o en torno a marchas feministas, había cosas que a mí me saltaban sobre los titulares: la forma de redactar, la narración, y solía alzar mi voz, pero era un poco complicado porque era nadar contra corriente y construirme un perfil de una persona loca, exagerada, rara de la redacción y la gente no entendía lo que estaba viviendo dentro de mí”, narra.

Otro obstáculo que saltó fue el “coquetear con ideas transexcluyentes o transfóbicas”, ya que se enfrentó al discurso que maneja el feminismo radical transexcluyente, que asegura que las mujeres trans no son mujeres. Ese es el discurso contra el que lucha luego de estudiarlo y analizarlo. En 2019 se atrevió e hizo su transición y sin ningún estigma en su trabajo. “En Milenio todo en orden con mi equipo de trabajo, tanto mis jefes como mis colaboradores y el equipo a mi cargo. No hubo ningún problema, ni siquiera con recursos humanos”, pero su columna fue un parteaguas en su carrera y decidió desmontar prejuicios desde la información y las ciencias.

Estamos en un momento en que los discursos de odio, la ultraderecha y el fascismo vienen con todo y, en muchas ocasiones, se sustentan de ideas seudocientíficas. Muy particularmente en las poblaciones trans se intenta deslegitimar, por medio de un mal entendimiento de la biología o a psicología o pediatría. Qué mejor que aprovechar los propios conocimientos que tenemos dentro de nuestra comunidad que podemos proporcionarle a la sociedad y a los medios de comunicación, y particularmente a los grandes medios”.