El gobierno inicia una recopilación masiva de datos genéticos para identificar los 52 mil cadáveres desconocidos del país
La Comisión Nacional de Búsqueda ha iniciado una recopilación masiva de datos genéticos de familiares de personas desaparecidas. Foto: Alexis Ortiz.

Graciela Gutiérrez no pierde la esperanza de encontrar a su hijo Juan Manuel Chávez Gutiérrez, reportado como desaparecido desde el 1 de marzo del 2009. El joven, quien tenía 23 años cuando ocurrieron los hechos, salió de su casa rumbo a Jalisco con otras tres personas de las que también se desconoce su paradero.

Su madre, Graciela, ha recorrido servicios médicos forenses, cárceles y ha recorrido fosas clandestinas para tratar de encontrar a su hijo, pero su búsqueda no ha dado resultado. Algunas de estas actividades las ha hecho en solitario o con su familia. De las autoridades cuestiona que nunca le han prestado ayuda.

“Nunca tuve apoyo de las autoridades, siempre me pedían para la gasolina para buscar a mi hijo. Mi familia era la que me ayudaba a buscarlo, a ir a los servicios médicos forenses, a las cárceles, a donde me decían que habían encontrado personas allá iba y nunca he tenido resultados”, comenta Graciela.

Este lunes 9 de mayo, previo a una marcha en la que participará por el Día de las Madres, Graciela ha hecho otro esfuerzo para encontrar a su hijo. Viajó cuatro horas en transporte público desde la localidad de San Martín Cuautalpan, Estado de México, a las instalaciones de la Secretaría de Gobernación en la colonia Juárez, de la Ciudad de México, para dar una muestra de sangre al gobierno federal que ha empezado una recopilación masiva de datos genéticos de los familiares de personas desaparecidas.

“Es muy buena esta iniciativa porque yo he ido a varias partes y no he tenido resultado. Con las madres buscadoras nos fuimos a la brigada internacional de Sonora hasta Tijuana y ahí me hicieron una muestra, pero fue en el norte y yo quiero tener una aquí”, expresa Graciela. “Me parece perfecto porque siento que las muestras se van a unir”.

El gobierno recauda muestras de sangre de familiares de desaparecidos

La Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) del gobierno federal tiene el objetivo de recopilar información genética de los familiares de personas desaparecidas para cruzar esa información con la de los 52 mil cadáveres que se encuentran en calidad de desconocidos en fosas comunes y servicios médicos forenses del país.

Las autoridades tienen la hipótesis de que algunas de las 99 mil personas desaparecidas y no localizadas pueden estar entre los cadáveres desconocidos. Por eso entre el 9 y 12 de mayo la CNB recopilará datos genéticos en la Ciudad de México, a finales de este mes lo hará de nuevo en Jalisco y la idea es realizar esta misma actividad en otras entidades federativas.

“Es importante recordar que se les busca con vida, pero también sabemos que tenemos una crisis en materia forense, al menos 52 mil cuerpos sin identidificar, y lo más importante es tomar todas las medidas para regresarles a casa, si es sin vida con todas las medidas de dignidad y protección de la información para las familias”, dice Karla Quintana, titular de la CNB, sobre la brigada.

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Familiares de personas desaparecidas acudieron a la Secretaría de Gobernación para tomarse muestras de sangre. Foto: Alexis Ortiz.

La comisionada añade que, adicional a las muestras que se obtengan en la Ciudad de México, el Centro Regional de Identificación Humana de Coahuila ha tomado mil muestras referenciales de familiares de víctimas que viven en ese estado, Nuevo León y Durango. También se han exhumado más de 750 cadáveres desconocidos en panteones civiles coahuilenses.

“El principio número uno es buscar a las personas en vida, pero de manera muy respetuosa abrimos este espacio sabiendo que muchas familias van a estar aquí esta semana (por la marcha del 10 de mayo)”, señala Quintana sobre la brigada. “Recordar que no se requiere denuncia, no se requiere ser mexicano, no importa que ya hayan dado su muestra en otro lugar, aquí lo que queremos es tener toda la información posible para poder encontrarles lo antes posible”.

Este lunes 9 de mayo solo unos cuantos familiares de víctimas acudieron a las instalaciones de la Secretaría de Gobernación para que les fuera tomada una muestra de sangre. Alrededor del mediodía llegaron 47 integrantes del Movimiento Migrante Mesoamericano, una organización de madres de personas centroamericanas desaparecidas, y otras cuantas madres de víctimas mexicanas.

A pesar de la poca afluencia de personas de este lunes, las autoridades confían que entre el 10 y 12 de mayo se recopilen más datos genéticos porque colectivos de todos los estados de la República llegarán a la Ciudad de México para marchar, una vez más, durante el Día de la Madre.

Los datos genéticos que sean recopilados por la CNB serán enviados al Centro Nacional de Identificación Humana cuando esta institución de reciente creación comience a operar. Además, según Karla Quintana, la Fiscalía General de la República también trabaja en una base de datos genética nacional de familiares de personas desaparecidas, la cual podría estar lista en uno o dos años.

Familiares de migrantes se suman a la toma de muestras genéticas

Anita Zelaya ha buscado a su hijo, Rafael Alberto, durante dos décadas. En mayo del 2002 el joven emigró de El Salvador a los Estados Unidos en busca de un mejor trabajo, pero su familia le perdió la pista cuando se encontraba en el municipio de Frontera Hidalgo, en el estado de Chiapas.

La última vez que Anita habló por teléfono con su hijo fue el 19 de mayo de ese año, cuando le dio a conocer la ruta que seguiría para llegar al norte. Hasta ahí terminaba el trato que había hecho con el pollero que le iba a ayudar a trasladarse, después él tenía que ver la forma de cruzar a Estados Unidos.

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Anita Zelaya es madre de Rafael, un joven salvadoreño que desapareció en México hace dos décadas. Foto: Alexis Ortiz.

“Me dijo que todo iba a salir bien, pero yo le pedí que se regresara, le pedí que le pagara al pollero hasta la última tortilla que le había dado de comer y que se regresara. Una como mamá presiente cuando algo no anda bien”, recuerda Anita en entrevista con La-Lista.

Anita se sumó al Movimiento Migrante Mesoamericano tras la desaparición de su hijo. En el 2013, gracias a esta asociación civil, logró ingresar al Centro de Prevención y Readaptación Social #3 de Chiapas, donde los internos del reclusorio le comentaron que tiempo atrás Rafael había estado encerrado en ese lugar.

La madre de Rafael llevó esa información a la Fiscalía General de la República de El Salvador y al Consulado mexicano de su país, pero nadie le dio una respuesta sobre el paradero de su ser querido.

“Yo busqué el apoyo y se quedó esa pista en el aire”, lamenta la señora Anita. “Seguimos perseverando porque a las madres no nos pueden matar la esperanza”.