Fernanda Camacho, la estudiante mexicana reconocida en Cannes Indie Shorts
Fernanda Camacho es estudiante de la Universidad de Guadalajara. Foto: Twitter/ @CUAAD_UdeG

Aunque a Fernanda Camacho le gustaría irse a Europa o a Estados Unidos una vez termine su carrera, a la joven directora también le ilusiona quedarse en México y contar las historias de nuestro país, en especial aquellas que se callan y cortan la vida de los jóvenes.

Camacho es alumna del último semestre de Artes Audiovisuales del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la Universidad de Guadalajara. Volvió de Cannes nominada como Mejor Directora en los Indie Short Awards y ahora es finalista en Shorts México gracias a su cortometraje Coyotes.

Filmada en 2019 en Zapotlanejo, Jalisco, la idea de esta pequeña producción, con todo un gran trabajo y esfuerzo, surgió a partir de una intención muy personal, que fue el asesinato de su tío en Colima.

“De ahí empiezan mis ganas de querer contar una historia que tuviera que ver con esto y no solo por eso, sino que creo que es una situación recurrente en este país y es algo de lo que se tiene que hablar, son las cosas importantes que se tienen que decir“, dice la directora en entrevista para La-Lista.

Coyotes, filme de Fernanda Camacho
Póster de Coyotes, filme de Fernanda Camacho. Foto: Cortesía

Para darle profundidad a su historia revisó estudios sobre la mente de los asesinos y vio distintos documentales –entre ellos La libertad del diablo, de Everardo González–, donde encontró una frase sobre la frivolidad de estos criminales. Tras escuchar que siempre las primeras víctimas eran más difíciles, ahondó en el pensamiento de estas personas que no tenían vuelta atrás en su vida porque ya estaban involucrados con estos grupos.

Aunque Fernanda Camacho no ganó en los Indie Short Awards de Cannes, que su trabajo estuviera nominado y fuera el único mexicano dentro de los 100 elegidos por el festival es su mayor éxito y una recompensa a los desafíos que enfrentó, siendo el principal la falta de presupuesto.

No hay dinero, entonces tienes que conseguir favores o gente que haga un buen trabajo sin tanto presupuesto y eso para mí fue muy complicado, me costó muchísimo trabajo levantarla, pero ya después el proyecto se terminó”, reconoce.

Fernanda Camacho, de su infancia a Tatiana Huezo

Desde sus dos años Fernanda Camacho tuvo la pasión de contar historias. A esa edad inventaba a su madre muchas cosas que nacían en su imaginación y que quedaron atrapadas en videos que hasta la fecha conserva.

Sin embargo fue en la preparatoria cuando el gusto por el mundo del arte tuvo un nuevo enfoque: aprendió que el cine era una forma de vida que podía aprender en una carrera universitaria. Sin pensarlo ingresó a la Universidad de Guadalajara, donde descubrió que ese mundo que soñó años antes sí existía. Para ella, la única historia imposible en su imaginación era dedicarse a otra cosa.

Fue así como a lo largo de su formación encontró distintas inspiraciones, tales como el cineasta griego Yorgos Lanthimos, director de cine hiperrealista, e incluso la cineasta salvadoreña-mexicana Tatiana Huezo, cuyo más reciente filme, Noche de fuego, recibió mención especial y una ovación de 10 minutos en el festival de cine de Cannes.

Escena de Coyotes
Escena de “Coyotes”, de Fernanda Camacho. Foto: Cortesía

“A Tatiana la admiro muchísimo. No tengo el gusto de conocerla, pero he estado en algunos talleres de ella y me gusta mucho porque su forma de contar es muy valiente y no tiene como esta pantalla de: ‘Ah, soy mujer y debo hacerme un paso para atrás; es al revés, lo contrario: ‘Yo cuento el cine y lo cuento así porque quiero decir esto’. Eso se me hace increíble”, sostiene la jalisciense cuyas inquietudes son el cine naturalista y realista.

Son esas formas de ser y pensar las que Fernanda Camacho implementa en su vida, pues reconoce que es difícil ser mujer y querer ser directora, pues la sociedad piensa que solo los hombres tienen derecho a esos puestos.

“Cada vez más hay mujeres que van marcando la historia y eso es buenísimo. Cada vez hay más mujeres así de aventadas que se atreven a contar historias que de verdad les importan y no están siguiendo reglas, sino cambiando ese patrón”, celebra.

La fotografía es otra de sus pasiones, pero a su consideración es la dirección donde se siente más a gusto. “Si quieres dirigir, dirige. Nadie es director ahorita, nadie es fotógrafo, todos somos lo mismo y estamos aprendiendo”, dice. “Creo que muchas mujeres se hacen menos solo por ser mujeres. Entiendo el porqué lo hacen, pero también nos toca a nosotras levantar la voz, pararnos y decir: ‘Yo lo quiero hacer porque lo quiero hacer’. Inconscientemente dejamos de hacer muchas cosas por ser mujeres, pero es algo que va rompiendo cada día”.

Financiamiento y cine comercial, los problemas

Para la joven estudiante, el problema principal para hacer cine en México es la falta de apoyo económico, ya que el sistema comercial da prioridad a otras cintas, mismas que encima acaparan la cartelera.

“La gente está acostumbrada a ver eso y cuando quieres hacer un tipo de cine más autoral no hay apertura del mexicano hacia esa clase de cine. Desde ahí empieza el problema de conseguir los fondos. Si eres un cineasta que quiere contar algo que considera importante y dejar su visión, las personas no están abiertas a pagar un boleto para ver algo autoral”, lamenta.

Escena de Coyotes

Fernanda Camacho reconoce que la carrera de cineasta se trata de una profesión muy desgastante, además del compromiso en todos los procesos que conlleva llevar una película hasta la exhibición. Sin embargo aplaude que el cine de autora, lentamente, gane terreno dentro del público.

“Eso es lo difícil de este país, solo el 10% que llega a cartelera son mexicanas. (Las salas de) cine es como el principal factor donde pueden verse las películas, es la principal ventana, y la mayoría de gente se queda con lo que hay en el cine”.

Por el momento, Fernanda terminará el octavo semestre en el CUAAD de la Universidad de Guadalajara. Considera que entre diciembre y febrero próximos comience a filmar su tesis. Los planes posteriores son un abanico de opciones, desde buscar una beca en Estados Unidos hasta escribir las historias de lo que pasa en México.