‘Chilangolandia’, desde la corrupción política hasta la fe a San Juditas
Imagen que forma parte de "Chilangolandia", película de de Carlos Santos. Foto: Cortesía

El chilango como una especie única, el habitante de una ciudad tan surreal que hasta los cuadros de Salvador Dalí son demasiado reales. La Ciudad de México es la gran protagonista de la película Chilangolandia, de Carlos Santos.

El periodista Héctor de Mauleón recordó que tras la caída de la gran Tenochtitlan en el corazón del país se creó la ciudad blanca en lo que hoy es el primer cuadro de la capital, enviando a los vencidos fuera de este espacio, formándose así comunas en lugares como la actual Tepito.

Todo esto viene a tema porque en esta cinta que cuenta con música de Alex Lora aparecen las dos CDMX que de lejos se ven con mirada celosa, pero que necesitan tanto la una de la otra para crecer pese al caos de la ciudad, que aún así siempre tiene abiertos los brazos para los migrantes con un sueño.

Chilangolandia
Pierre Louis y Ariana Dugarte forman parte del elenco de esta película. Foto: Cortesía

Tanto la riqueza como la pobreza cambiaron de lugares, pero esta última ha sido la que más creció al llegar hasta Ecatepec, pese a que las filmaciones hechas para esta cinta aún son dentro de la Ciudad de los Palacios.

Chilangolandia es una conexión de varias historias, como el dinero perdido con el que un diputado quería sobornar a un juez y la venganza de un líder de la Unión de Tepito contra un futbolista que se metió con su pareja.

En realidad lo que es más disfrutable son todos esos colores, olores, sonidos y características de lo que es la Ciudad de México, pues desde el inicio escuchamos el clásico llamado del fierro viejo y la referencia a las quesadillas sin queso.

Pero uno de los momentos esenciales para introducir al actorazo que es Luis Felipe Tovar es cuando este se caracteriza de fiel de San Judas Tadeo y dentro de una figura del santo esconde todo el botín, lo que hace recordar cuando escondían drogas dentro de estas esculturas.

Escena de Chilangolandia
La película muestra el día a día de las distintas clases sociales de la CDMX. Foto: Cortesía

“Vivimos en la ciudad más dolorosa, más dura de atravesar”, que a sus 500 años hay tantas generaciones cuyas almas se atraviesan entre sí con el estrés de todas las personas, pero también sus ambiciones de querer salir.

Este deseo ahonda en todos y el móvil es el dinero, por lo que buscan que se consiga fácil, como es el caso de los narcos, por un soborno en el caso de las autoridades corruptas o por un milagro.

Vivir en México, en la chilangolandia del país, es toda una experiencia en la que por la mañana la gente trabaja, pero por la tarde puede estar en medio de problemas o sorprenderse por un terremoto, mientras en la noche corre la gente todavía por sus calles.

Al final solo nos queda reírnos de esta tragicomedia mexicana que vivimos a diario, pues como dice El Tri: “el chilango siempre se está riendo de uno mismo”.