<i>Comala</i>, el documental sobre un padre que fue sicario
Escena de "Comala", película de Gian Cassini. Foto: Captura

“Tu papá no creo que haya matado por mil 500 pesos”, dice una mujer a Gian Cassini, quien luego de nueve años vio en la pantalla Comala. Además de la emoción por terminar su primer documental, su trabajo implicó ahondar en los secretos más oscuros de su padre, quien fue un matón a sueldo, un sicario de Tijuana.

El joven director tomó distancia de su papá hace mucho tiempo, pero dos años después de su muerte, en 2010, comenzó a realizar este documento en el que decidió dejar de lado la investigación policial para comprender la raíz que lo llevó a ese estilo de vida.

En entrevista para La-Lista, Gian Cassini comentó que Comala surgió a partir de ver la normalización de la violencia en todo México, sobre todo a partir del 2008, cuando el entonces presidente, Felipe Calderón, declaró la Guerra contra el narcotráfico.

Al igual que sus grupos de amigos, e incluso de intelectuales, quería comprender lo que pasaba desapercibido, la raíz de la guerra. Pues mandar al ejército a las calles “era tratar la maleza del problema y esta violencia no iba a llegar a un fin si no se trataban las raíces”, dice.

El vínculo que tenía su padre, “Jimmy“, con el crimen organizado fue lo que le causó un primer interés. Cassini es un cineasta en el género de ficción. Originalmente pensó dirigir una película para hablar sobre la muerte de un padre bajo el contexto de violencia que se vive en México, pero desechó el plan.

“En 2012 me reencontré con mi familia paterna e identifiqué en ellos estos problemas como la falta de fomento a la educación, la falta de oportunidades de trabajo y también una masculinidad tóxica, el machismo que está bastante normalizado en nuestra cultura”, comentó.

Al hablar con su abuela paterna, también reconoció otra problemática. Ella fue el sustento de la familia y tuvo de abandonar sus estudios para trabajar por su pequeño, lo que causó también una falta de atención a su hijo.

El acercarse a su familia paterna y, sobre todo, lograr que formaran parte de Comala fue un reto para ellos. En un inicio, lo tomaron a la ligera, pero conforme avanzaba el proyecto, se volvió algo doloroso.

La tristeza en cada uno de ellos surgió al revivir lo que representó la pérdida de un hijo o un hermano, así como las circunstancias que rodearon su muerte.

“Para ellos había una renuencia a participar, además que pensaban que quería hacer una película criminalística, de investigación. Y yo tuve muy claro desde el día uno que ese no iba a ser el giro de la película, sino algo más intimista y las dinámicas de familia”, comentó Gian Cassini.

El cineasta Gian Cassini con su padre. La muerte del sicario en 2010 inspiró el documental “Comala”. Foto: Cortesía.

El director no estuvo exento del dolor, ya que cuando llegó su turno de afrontar lo que vivió, teniendo noción de lo que había hecho su papá, notó que era muy diferente saberlo a comprobarlo de viva voz.

“Cuando tienes de frente la normalización de la violencia dentro de tu familia es muy fuerte, es algo que me tomó tiempo procesar”, dijo. Esto, incluso, lo hizo replantearse si quería trabajar esta película o no.

“En la película todos los personajes hablan de su pasado, se confrontan y reflexionan, pero cuando me llegó el momento de pensar sobre mi pasado de una manera tangible fue fuerte. Por otro lado, fue como decir: ‘Ya sé lo que sienten y a lo que estoy exponiendo a los demás’. Ahora soy consciente de lo que estoy haciendo'”, comentó el realizador de 35 años egresado de la UANL.

Comala se realizó con apoyos del Fonca, el Festival Internacional de Cine de Morelia y el Foprocine. Tuvo su premier mundial en el Toronto International Film Festival y formó parte de la programación del Festival Internacional de Cine de Morelia.