‘Ya rompemos techos de cristal, pero nos caen los cristalazos encima’: presidenta de la Barra Mexicana de Abogados
Foto: @clausdebuen

Una rebeldía natural la empujaba a buscar otras opciones de carrera, a ir contracorriente. Su abuelo Demófilo de Buen, su padre Néstor de Buen y uno de sus hermanos eran abogados, Claudia de Buen sólo pensaba en dedicarse a otra cosa. “Yo decía: ‘no, yo tengo que hacer algo diferente'”. Coqueteó con la licenciatura de Comunicación, pero finalmente a los 17 años lo supo: siempre sí quería estudiar Derecho. Deseaba ser abogada.

En 1977 entró a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y al siguiente año, cuando tenía 18, empezó a trabajar en el despacho de su padre. “Más enseña la necesidad que la universidad“, dice en entrevista para La-Lista. Pasó por la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, fue abogada general de su alma máter y volvió al despacho de su padre: Bufete de Buen.

A partir del 25 de febrero será la primera presidenta de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados. La única en 99 años. Llegó ahí luego de andar por un camino de piedras y baches. Luego de aprender a nadar en entorno machista, discriminatorio y desigual para las mujeres. “Me han pegado muchísimo, me ha maltratado gente que no tiene interés en que yo aparezca, me han ignorado”, cuenta De Buen. “Sí llega un momento en que ya te duele que no nada más es él o una persona, es un grupo de hombres y mujeres. Eso es lo triste, que la solidaridad femenina o la sororidad no vale aquí”.

Pero ella tiene claros sus propósitos como presidenta: incorporar a más mujeres a la asociación –llegar a 1,500–, cambiar el nombre a Barra Mexicana, Colegio de la Abogacía y promover que más abogadas lleguen a posiciones de liderazgo. Todo en dos años.

L-L: ¿A los cuántos años ingresa a la Barra Mexicana, Colegio de Abogados?

A los 35 años.

L-L: ¿Cómo era el mundo jurídico, cómo la reciben?

Muy machista. Ni me pelaban. Cuando entré a la Barra iba a las comidas de las comisiones que a mí me interesaban y, la verdad, es que todas estas comidas eran de 90% hombres. Éramos unas cuantas mujeres y estábamos un poco fuera de los cargos importantes. No nos consideraban. Tuvimos que hacer muchas cosas para lograr que nos consideraran dentro de estos cargos, por ejemplo, presentar una plantilla con mujeres cuando venía el cambio de presidente.

Cada dos años se cambia al vicepresidente y este pasa a ser presidente o presidenta o en este primer caso. Presentamos una plantilla al que iba para ser candidato de presidente en la que nos incluíamos a varias de nosotras, lo cual sí les preocupo muchísimo. Esto fue en 1997-1998. Nos empezaron a pedir que coordináramos comités o fuéramos subcordinadoras de comisiones.

La Barra tiene ahorita 38 comisiones de estudio y ejercicio profesional, antes eran la mitad y estas comisiones son coordinadas por un barrista y tiene uno o dos subcordinadores. Nos pidieron no coordinar la comisión propiamente, porque todavía no estaban preparados para eso, pero sí hacíamos la subcordinación y entonces ingresamos prácticamente todas las de este equipo a subcoordinar. Las comisiones antes tenían comités, por ejemplo, la Comisión de Derecho Civil tenía el Comité de Derecho Procesal y el Comité de Derecho de Familia, a mí me encomendaron como coordinadora del área de derecho procesal. Eso fue lo que empezaron a hacer, con lo cual ya empezaron a tomar en consideración a las mujeres para las comisiones.

Creamos ese grupo de mujeres que nos encontramos en situaciones muy parecidas. En esos años se creó la Comisión de Derechos de la Mujer, el presidente determinó apoyarnos y se creó esta comisión que ahora se llama de igualdad de género. Ha sido una comisión exitosa que nos ha dado importantísima información para toda esta lucha o corriente importante de defensa de los derechos de las mujeres, no han sido gritos y sombrerazos, han sido hechos de una manera más inteligente, más cuidadosa, para que sea algo definitivo y no algo impuesto. Todo esto ha llevado a que muchas mujeres ya no seamos nada más subcordinadoras, sino coordinadoras de comisiones. Cuando yo entré al consejo en el 2003, entramos dos mujeres con 18 hombres, éramos 20, las diferencias eran enormes. Hoy vamos a ser ocho mujeres por 12 hombres, que también la proporción de barristas es mucho mayor la de hombres. La proporción está más o menos cinco hombres por una mujer. Sí somos como 7,000 hombres y mil y piquito de mujeres. 

L-L: Sigue habiendo un desafío ahí… 

Enorme, yo tengo un desafío personal enorme en eso. 

L-L: Por este entorno machista, ¿en algún momento pensó en tirar la toalla antes de alcanzar un liderazgo?

Nunca pensé en tirar la toalla. Soy una mujer de mucha lucha y de convicciones, si yo me propongo algo le sigo, le sigo y le sigo y me han pegado muchísimo, me han maltratado gente que no tiene interés en que yo aparezca, me han ignorado. Por ejemplo, el trabajo que he hecho como primera vicepresidenta no se presenta en los informes cuatrimestrales que hace el presidente. Esas actividades no aparecen y son actividades súper importantes. Ni para qué voy a detalles.

Sí llega un momento en que ya te duele que no nada más es él o una persona, es un grupo de hombres y mujeres. Eso es lo triste, que la solidaridad femenina o la sororidad no vale aquí. Ha sido muy difícil para mi saber que muchas de mis compañeras se enojaron cuando yo opté por la primera vicepresidencia, consideraron que yo las estaba usando, en fin. Pero tengo gente que me apoya muchísimo, también muchas mujeres, sobre todo muchos hombres están convencidos de la necesidad del cambio y que están siempre arropándome cuando tengo estos momentos de debilidad o de flaqueza en los que digo: ‘¿qué necesidad tengo yo de estar recibiendo tantos agravios?’. Y sí me arropan, sí me suben ánimo. Solamente una vez hace poco dije: ‘¿qué pasa si tiro la toalla?’. Cuando mienten sobre ti, cuando públicamente te desprestigian como acaba de suceder hace poquito, sí te dan ganas de regresarte pero no, es una duda de un momento, no pienso en mí nada más, pienso en que muchas mujeres están inspirándose en mí y en otras muchas líderes que están llegando a lugares que antes ‘no eran para mujeres’ y eso para mí es lo más importante. Eso es lo que a mí me motiva a continuar.

Por lo tanto, que me digan. Como decía el Quijote: ‘que ladren los perros, Sancho, quiere decir que estamos llegando’. Eso es lo que a mí me ha inspirado a continuar, pero sobre todo este ejemplo, porque muchas jóvenes me han considerado como una inspiración para ellas darse cuenta que sí pueden lograr lo que quieren. Es demasiado fuerte la responsabilidad como para poder pensar en doblegarme. Por más que me hayan hecho cosas de esta naturaleza, no he bajado la guardia y no voy a hacerlo. Ya llegué, voy a hacer mi trabajo y voy a demostrar que las mujeres tenemos tanta capacidad como la de los hombres. O más. 

L-L: ¿Las elecciones de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados son como las políticas? ¿También hay esta guerra sucia, ataques, descalificaciones? 

Sí. A mí no me permitían presentar mi plan de trabajo en las redes de la Barra. Me decían que no, que yo no podía hacer campaña en las redes. No es campaña, estoy dando a conocer a los barristas cuál es mi plan de trabajo, no les estoy diciendo que voten por mí. A mí no me lo dejaron, porque además no tuve tiempo de hacer una campaña, puesto que yo decidí hacerlo una semana antes de que se venciera el plazo. Cuatro días antes de que se venciera el plazo decidí contender por la primera vicepresidencia y entonces estas propuestas yo las tenía que mandar para que la gente conociera, porque los otros dos candidatos ya tenían un año haciendo campaña y me decían que no y me bajaron. 

L-L: ¿Cómo ha evolucionado la participación de las mujeres en el mundo jurídico? Porque algunas voces señalan que son pocos los avances, una de sus evidencias es que, por ejemplo, el nombre de la Barra sigue siendo poco inclusivo…

Es muy difícil. Sí, hemos evolucionado porque no ha sido un esfuerzo individual, te mentiría si te dijera que yo sola he logrado muchas cosas. Yo he logrado cosas pero siempre como un esfuerzo colectivo en donde se suman otras voluntades. Todo el lenguaje de la Barra de todos los colegios habla de colegio de abogados, los abogados de este colegio, en fin. Pero es la tradición.

La Real Academia de la Lengua Española dice que ‘abogados’ incluye mujeres y hombres, quizá gramaticalmente no tenemos problema, no hay diferencia, está bien, ¿pero a las mujeres por qué nos incluyen en una palabra masculina? Por tradición, y pues no, ya no queremos, ya queremos que sea neutral o que sea incluyente. ONU Mujeres tiene un programa que se llama He for She, este programa lo adoptamos en la Barra después de un muy importante trabajo que hicieron algunas compañeras barristas y nuestro compromiso fue que tenemos que cambiar el nombre de la barra de abogados por Colegio de la Abogacía, es decir, Barra Mexicana Colegio de la Abogacía. Tenemos que cambiar el lenguaje por lenguaje incluyente en toda la normatividad de la Barra, también lo estamos haciendo. Es muy dificil porque suena redundante o tienes que usar otras palabras que no son tan adecuadas, pierde fineza la redacción pero ahorita ya estamos muy avanzados un grupo de abogadas que han trabajado mucho en ello, lo que creo es que requiere de una revisión de estilo para que ya quede perfectamente bien, pero si hemos avanzado en esto.

Muchos expresidentes se niegan porque dicen que tradicionalmente –tenemos 99 años, la Barra cumple 100 años el próximo año, a mí me toca el centenario– se ha llamado Colegio de Abogados, que cómo le vamos a cambiar a Colegio de la Abogacía. Les decía que tienen que tomar perspectiva porque una cosa es hablar de tradiciones y del nombre que ha tenido, pero la verdad de las cosas es que ellos no se han puesto a pensar que no había mujeres, no había ninguna mujer barrista y tardaron muchísimos años en haber mujeres barristas. Es fundamental que se tome en cuanta cuál es el sentido de la mujer, cuál es la perspectiva de la mujer que siempre ha estado incluida en el vocablo ellos, abogados, cuando pueden ser ocho abogadas y un abogado, y entonces son los abogados y son ellos.

Estamos acostumbrados hasta que de repente te empieza a llamar la atención porque yo decía: ‘no, no hace falta’, pero sí, si hace falta porque ha ido evolucionando positivamente en ese sentido, porque para las generaciones más jóvenes, por ejemplo, es el tener un vocablo que incluya sin que te tengas que introducir en esta palabra sexista de hombre, es muy importante. No ha sido nada fácil, pero es para evitar el sexismo o el androcentrismo en el lenguaje. Esto es muy complicado para muchos hombres porque sientes que pueden empezar a perder el control que siempre han tenido. Somos muchas menos mujeres profesionistas, somos muchas menos mujeres investigadoras, académicas no es tanto, pero si somos menos. Tener ya este lenguaje incluyente –como en España que han ido cambiando poco a poco los términos de los nombres de los colegios para poner abogacía en lugar de abogados– evita este sesgo hacia el sexo masculino y que no se subordine, que no se jerarquice, que no se excluya al otro género y es importantísimo que lo consideren los hombres. No es una guerra entre hombres y mujeres, una guerra de sexos, es simplemente una apertura para que sientan que esto ya evolucionó y que nosotros no podemos dejar de evolucionar junto con el mundo. Hay idiomas como el inglés que no tienen ese problema de género, el español lo tiene y tenemos que adecuarnos. 

L-L: ¿El cambio de nombre ocurrirá en su gestión?

Espero que sí. Estamos en un análisis, se iba a hacer ahora en febrero y se determinó inteligentemente que se pospusiera a mi entrada a la presidencia, porque es un tema demasiado delicado como para hacerlo al vapor. Cualquier cambio estatutario o de identidad es muy importante que esté bien analizado, por quienes van a tener las consecuencias de estos cambios, quienes van a vivir las consecuencias de este cambio. Me gustaría que fuera con motivo del centenario, muy simbólico. 

L-L: En la mayoría de respuestas incluye la palabra ‘tradición’, ¿el machismo se disfraza de tradición en la Barra?

Si. La barra es tradicionalmente machista. 

L-L: En su plan de trabajo, ¿cuáles serían sus iniciativas para promover una mayor participación de mujeres? 

Continuar con este programa del He for She, que se inició desde la presidencia de José Mario de la Garza, continuó con la presidencia de Héctor Herrera y supongo que podremos concluirlo en esta presidencia, aunque eso no concluye nunca, porque siempre va a estar evolucionando, pero digamos el compromiso primero de He for She que es lenguaje inclusivo, el nombre de la Barra, el que haya mucho más equilibrio en los cargos, que haya más mujeres en las comisiones como coordinadoras y subcoordinadoras, y que haya más mujeres presidentas de capítulos, que son 20 presidentes de las cuales, si no me equivoco, hay cuatro mujeres nada más.

Hay estados de la república que no lo prevén. Viajé a dar una conferencia y le decía a la persona, a la abogada: ‘¿cuándo te lanzas tú?’. Y ella: ‘no, no no’. Le digo: ‘si tú eres el alma del capítulo’. Ella: ‘si, pero yo no, que sean los hombres’. Le digo: ‘¿por qué? ¿tienes hijos?’. Ella: ‘No, no estoy ni casada porque les toca a ellos’. Aquí hay un tema de conciencia, pero así nos educaron, que las decisiones son las del señor de la casa, del hombre de la casa. Es muy importante poder hacer este cambio de paradigma, de rol, de estereotipo y generar eso. Parte de mi plan es que cada mujer que esté en la Barra invite a otra mujer a meterse . Es una por una y que esta otra que entre invite a otra. Que nos incluyamos unas a otras, que hagamos una red de mujeres que podamos nosotros compensar la diferencia numérica tan importante que hay en la Barra. Sí empezamos por el lenguaje. Es la primera vez que subimos a ocho mujeres al consejo, ahora estamos si no me equivoco seis o siete, ya sube una más, lo cual es un gran avance.

L-L: ¿Cuál es su meta en cifra de mujeres barristas? 

No está tan fácil. Yo quiero que esta Barra tenga muchos más barristas, porque una de mis metas es que la colegiación se convierta en obligatoria. ¿Cuál es la idea de la colegiación obligatoria? Que los abogados y las abogadas en este país estemos sujetos a un código de ética porque la profesión se tiene que dignificar, estamos muy mal pagados los abogados en este país, se ha dicho muchas cosas de nosotros y no podemos quedarnos con los brazos cruzados aceptando como colegas, compañeros y no conocidos abusan del Derecho para obtener ingresos económicos en demasía. Está bien difícil pero creo que lo podemos lograr, es generar que sea la necesidad de colegiar la abogacía. Entonces sí es fundamental que entren muchos y muchas, mujeres y hombres, a la Barra. Para mí si ahorita somos alrededor de 1,000 mujeres, 1,040 o 1,050, llegar a 1,500, ojalá podamos llegar en estos dos años. Si logro rebasar esa meta sería fantástico, pero si necesito que las mismas 1,000 me ayuden y podríamos ser más, hasta 2,000. 

L-L: Un estudio de Abogadas MX dice que casi 50% de los abogados son mujeres, pero muy pocas son promovidas a puestos de alta responsabilidad. ¿Es por falta de igualdad de oportunidades, falta de rol model, no levantan la mano, qué pasa? 

No levantan la mano. No creen que deban levantar la mano. No la levantan y eso es dramático porque si genera un tema de falta de conciencia, por eso para mí es súper importante –ahorita que no estoy yendo a los estados, pero quiero ir a todos, con mis compañeros que son Víctor Oléa, que va a ser primer vicepresidente y José Luis Nassar, el segundo– ir a todos los estados de la república que tengamos capítulos y hacer un llamado importante en dos sentidos. Que las mujeres se coloquen en la fila para subir, yo no me coloqué en ninguna fila, yo me lancé y por eso se enojaban muchos porque decían: ‘te tienes que poner en la fila’ y dije: ‘bueno, cuando tenga 70 años voy a llegar’, porque hay muchos hombres antes, no me coloqué en la fila y me lancé. Eso es lo que tienen que hacer, pero para ello tienen que estar convencidas de que quieren y confían en ellas mismas y en las redes de mujeres y hombres que las vamos a apoyar.

Es un trabajo de casi casi filigrana, de ir viendo poco a poco con todas las mujeres abogadas que lo logren. Por eso se creó Abogadas MX, esta gran agrupación que yo me siento orgullosa de haber sido fundadora aunque no soy asociada, es una gran asociación en donde muchas mujeres se sintieron acogidas porque no tenían cabida en otros colegios o no se sentían aceptadas, es muy importante generar estas redes. Si te fijas el logotipo de Abogadas MX es una red. Creo que debemos ir más allá, además de que Abogadas MX es una gran agrupación de mujeres que se empoderan o nos empoderamos unas a otras, no podemos soltar bajo ningún concepto el tema de que en los colegios debe de haber tantas mujeres como hombres, si somos casi los mismos números de abogados que de abogadas. 

L-L: ¿Se está más cerca de romper el techo de cristal?

No se termina de romper, es una lástima, pero si estamos más cerca cada vez. Cuando avanzas un paso, te quieren regresar dos. Claro que vamos rompiendo techos de cristal, pero nos caen los cristalazos encima, sí nos pegan muchísimos y es importante que se vayan abriendo, ni siquiera tienes que romper sino quitarlos, irlos abriendo, y ya las próximas abogadas y las próximas mujeres ya van a entrar directo, y tendrán ellas otros retos, pero ese que no sea un reto. El no poder entrar no debe ser un reto.