Omar García: ‘Poco presupuesto a víctimas está ligado a falta de voluntad política’
El diputado Omar García fue uno de los promotores de la consulta popular. Foto: Facebook / omarel44mx

El día que Omar García exhibió su credencial como diputado federal de la LXV Legislatura, recibió comentarios de sorpresa, de apoyo y críticas. La imagen difundida en redes sociales iba acompañada de un texto que explicaba que Omar no era su nombre real, sino un pseudónimo adoptado por razones de seguridad, hecho que se conocía desde hace varios años.

“A mí me pueden llamar como prefieran. Yo sé que cuando salgo a la comunidad y al territorio y a la lucha, todo mundo me sigue llamando Omar, por la camaradería y el respeto de todos y todas. A nivel formal, como cuando me pasaban lista en la escuela, me van a decir Manuel, no hay tema con eso”, dice en entrevista para La-Lista el joven abogado y diputado federal por Morena, conocido como el 44, uno de los sobrevivientes de la desaparición de normalistas en Ayotzinapa en septiembre de 2014, hace siete años.

Y aunque desde hace tiempo ha sido separado de esa lucha, lo aprendido durante la caravana por los 43, que recorrió diversas partes del mundo, le permitió conocer a personas que lo llevaron a seguir en el activismo. Promotor de la iniciativa que impulsó la consulta popular para juzgar a funcionarios de las administraciones federales pasadas y que originalmente tenía la intención de investigar a los expresidentes, ahora su actividad legislativa se centrará en ampliar el alcance de esta medida.

Pero también buscará atender otros temas, como la defensa de Derechos Humanos (DH), la seguridad, la justicia y el desarrollo de las comunidades rurales como Heliodoro Castillo, en la región centro de Guerrero, de donde es originario Omar García o Manuel Vázquez Arellano, como se le quiera llamar.

La-Lista (L-L): ¿Qué viene para ti de cara al inicio de la LXV Legislatura y cuál será tu línea de trabajo?

Omar García (OG): Para mí es un gran desafío el tema de empezar en este campo de la legislación y en el tema institucional no es cualquier cosa. Fue una decisión compleja que al final de cuentas tomé. Ciertamente lo que me mueve todos estos años son los temas de Derechos Humanos. De hecho, estoy pugnando por ser parte o presidir incluso la comisión de DH, la de Justicia o la de Gobernación. Esta porque son quienes a fin de cuentas están llevando todo el trabajo con familiares de víctimas de desaparición forzada y de algunos otros delitos; y la de Justicia porque hay que impulsar los procesos que ya están investigación; y la de DH porque es un tema transversal y hay que estar ahí par seguir manifestando que a pesar de que la guerra contra el narco que inició Calderón ya ha terminado, los estragos continúan, las desapariciones continúan, los asesinatos, las agresiones contra periodistas, las violaciones graves a los DH son constantes en el país y tenemos que ver de qué manera incidir desde la Legislatura.

L-L: En el pasado has comentado que no se puede confiar en las investigaciones de la autoridad, que lo ideal es que los familiares tuvieran investigaciones independientes. ¿Cómo se podría reforzar las capacidades de investigación y las sanciones en caso de incumplimiento de las fiscalías?

OG: Desde el Congreso se pueden impulsar, sí reformas a las leyes actuales en cuestión de sanciones, o de búsqueda e investigación, pero también podrían constituirse las comisiones de la verdad, como lo hemos planteado en casos específicos, en casos regionales, de algún grupo de familiares de víctimas para investigar. No tienen tanto alcance, esto también hay que decirlo, la incidencia no es tanta, terminarían siendo casi, casi, un poquito más fuertes tal vez por el significado mediático y político, que las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Nuestro planteamiento es contactar nuevamente a las familias de víctimas, vamos a sentarnos con ellas aunque ya están hartas de que siempre llegan a escucharlas, y sin planteamientos, nosotros ya traemos propuestas iniciales de modificaciones, o de iniciativas o de puntos de acuerdo, “¿cómo ven?, ¿tienen algo más que llevemos acá?, va”. Ese va a ser nuestro estilo de trabajo que llevemos con familiares de víctimas. Lo que va a funcionar aquí son mesas de trabajo, es lo que estamos planteando.

L-L: ¿Cuáles son las necesidades de familiares de las víctimas?

OG: Una de la grandes necesidades es también justicia y verdad. Los avances en las investigaciones son casi nulos, las fiscalías no son sensibles ante esta situación, no apoyan mucho a las familias, dividen incluso a las familias, las espían, es una necesidad que hay que remediar, tal vez desde el nivel federal, tal vez desde los estados, uno de los grandes problemas está en las fiscalías locales.

Otra necesidad es la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), la atención a víctimas, los recursos que deben otorgar por ejemplo a traslados a familiares de víctimas hacia las fiscalías, o acá hacia la Ciudad de México, esta CEAV está básicamente abandonada, hay que revisar por qué está abandonada, no tiene presupuesto

Y tenemos miles de familiares de víctimas que buscan atención o por lo menos registrarse en calidad de víctimas e incluso buscan protección de las autoridades dadas las amenazas que existen en sus estados. Hay que revisar por qué no están funcionando, y hay que pugnar por que estos organismos tengan un mejor presupuesto, porque si no, no van a funcionar por mucha voluntad política que hay.

L-L: ¿Qué falta en el caso Ayotzinapa?

OG: Y en el caso de Ayotzinapa, falta mucho pero este es un tema de Estado, como lo ha manifestado el presidente de la República. Nosotros los legisladores nos vamos a meter muy poco salvo para facilitar los trabajos que esté llevando la comisión presidencial, la fiscalía especial y bueno, los familiares de Ayotzinapa.

L-L: ¿Qué violaciones de DH has observado en la actual administración?

OG: Sigue habiendo desaparición forzada, sigue habiendo asesinato de periodistas, esto es complejo, es una realidad, las investigaciones siguen faltando, ayer (lunes 30 de agosto) estuve en la madrugada con familiares de víctimas frente a Palacio Nacional, sigue siendo el tema. Cada año aumentan las personas desaparecidas, y no es que no haya voluntad política por parte del gobierno federal, hay falta de presupuesto, de que las fiscalías locales jalen parejo que hagan también su trabajo, hace falta mucho acompañamiento a familiares de víctimas por parte de la sociedad y por parte de grupos defensores de DH, que priorizan a algunas colectividades y al resto no. Además, no alcanzan los pocos colectivos u organizaciones para atender todos los casos, ese también es un problema muy grande.

L-L: ¿La falta de presupuesto no estaría ligada a una falta de voluntad política?

OG: Sin duda está ligado a esto. No es que las familias de víctimas no lo hayan manifestado ante el presidente. Recordemos que él hizo un recorrido por el país una vez electo en 2018, y se reunió con familiares de víctimas, y en todos estos recorridos siempre le manifestaron eso: más presupuesto las fiscalías, a la CEAV. No ha habido un paquete en el cual se haya reflejado este aumento en presupuesto en materia de DH. Sí se han creado comisiones, sí se han creado fiscalías especiales, se ha aumentado ciertos recursos, personal en la CEAV, pero como las cifras van aumentando de personas desaparecidas, de asesinatos extrajudiciales, el tema es que al final ese presupuesto se sigue quedando muy pequeño. Esperemos que este paquete que viene vea un poco reflejado. Daremos nuestra voz en el Congreso para ver de qué manera aumentarlo.

L-L: Ha habido un incremento en los casos de víctimas, ¿qué ha mantenido al alza la violencia?

OG: Aunque el presidente manifieste que a nivel federal como gobierno ya no se desaparece, ya no se reprime a la población, en los estados y municipios se sigue haciendo. Incluso el crimen organizado está tan empoderado que muchas veces no permite la instalación de nuevos cuarteles de la Guardia Nacional, por poner solo un ejemplo. Utilizan a la población, la obligan a protestar contra el gobierno federal, y como el gobierno federal está impedido por consigna de utilizar la fuerza pública, hemos visto a guardias nacionales madreados o fregados. Es compleja la situación a nivel local o a nivel estatal, pero tampoco pugnamos por una militarización extrema ni por una represión generalizada por parte del gobierno federal. Ese es uno de los temas, tenemos que señalar esta situación a nivel local, porque si solo lo señalan a nivel federal, el gobierno federal va a responder nosotros no estamos reprimiendo a nadie, no ha habido tal, o los casos son muy aislados, muy pequeños y son sancionados, pero a nivel local muchas veces ni siquiera es el Estado, son estos entes de la criminalidad organizada.

L-L: ¿Qué avances hay respecto del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) tras la consulta popular?

OG: Estábamos viendo la situación, y todavía falta una postura unificada de parte del colectivo. Hicimos contacto con personas que antes ya habían impulsado el capítulo México del TPP en 2011 a 2014 y ya había sesionado y tenido algunas sentencias para el Estado mexicano en aquellos años, y viendo el procedimiento a nivel de la sede en Roma, es bien complejo que instalen el Capítulo 2 en México, dado la situación de que ya estuvo recientemente aquí y que va por diferentes países haciendo lo mismo. Entonces estamos viendo cómo transformamos ese planteamiento en uno que sí sea aplicable a la situación mexicana y pronto.

Mientras tanto, una de las iniciativas que vamos a tener que hacer a nivel federal es otra reforma a la Ley Federal de Consulta Popular para que sea más accesible y más clara en cuanto a las atribuciones y obligaciones que debe tener el INE para organizar las consultas.

L-L: El requisito de participación para que sea vinculatoria de 40% de la Lista Nominal es alto. ¿Pensarían que tenga que ser vinculatoria con solo realizarse?

OG: Ese es el gran tema, en México nunca participa al 100% de los votantes. En la mayor elección que ha habido en 2018 participaron 63 casi 64 millones de personas, que frente a 92 millones inscritos en el padrón electoral. En la de 6 de junio hubo 47 millones, 52% de la Lista Nominal. Entonces ¿cómo le piden a una consulta popular el 40% puesto que ni los partidos políticos con toda la propaganda y los recursos que les dan, logran o les cuesta lograr hazañas como esta? Entonces, estamos viendo la posibilidad de juntar las consultas populares con las fechas de elecciones para que en la boleta electoral aparezcan las preguntas referentes a consultas populares, de que no sean nacionales sino que sean regionales o locales, o bien atrasar la fecha, que no sean el 1 de agosto, casi dos meses después de una elección, que sean mucho más tarde y que sea un mes de promoción por parte del INE y que sea claro cómo va a ser esa promoción, etcétera. Son situaciones que pudieran ayudar a que las consultas sean más constantes y lograran ser vinculantes.

L-L: ¿Van a apoyar que se dé presupuesto al INE para las consultas?

OG: Ah, no, no creo que apoyemos una situación de presupuesto al INE porque pudiera ser que empiecen a promover ellos mismos o ciertos partidos políticos la creación de muchas consultas populares para allá y para acá. Tiene que verse perfectamente qué temas, qué asuntos pueden llevarse a consulta, cuántas pudieran llevarse al año, etcétera. Sigo pensado y sigo apoyando la posición de que el INE tiene demasiados recursos. Si a inicios de este sexenio la Cámara de Diputados fue capaz de recortar casi 4 mil millones de pesos a su personal, ¿por qué un organismo autónomo no tendría que ser capaz de funcionar con mucho menos recursos?

L-L: Cuando presentaste tu credencial como diputado, comentaste que el nombre de Omar García era por una cuestión de seguridad, ¿qué cambió en tu situación de seguridad para presentar tu verdadero nombre?

OG: Me referí en este tuit a que al principio, cuando empezó todo y como era Ayotzinapa donde habían ocurrido las cosas, había habido sobrevivientes. Los medios llegaron muchos casi al siguiente día, nosotros, quienes sobrevivimos, la mayoría dimos un alias para identificarnos en atención a que nuestras familias probablemente no estarían de acuerdo en que estuviéramos saliendo en la televisión. De hecho a muchos compañeros los regañaron sus familias y no los dejaron salir en la tele. Aunque querían manifestar lo que habían visto no lo hicieron por temor a que algo le pasara a sus familiares. En ese tenor, quienes lo hicimos nos cambiamos de nombre así, de botepronto, se me ocurrió Omar García, Omar por un sobrino que tengo y García no sé, así como Juan Pérez, rápidamente. A los ocho días vienen los medios buscando a Omar García, nosotros no sabíamos que esto se iba a hacer muy grande mediáticamente. Pero bueno, había que sostener ya la figura. Yo lo he dicho: “ni Pancho Villa se llamaba Pancho Villa”.

Y no es que el Estado no supiera nuestros nombres, ahí están las listas en el registro cuando nos dimos de alta cuando íbamos a ingresar a la Normal, son públicos, no es que no lo supiera el Estado. Nosotros mínimo queríamos que no lo supiera cualquier otra persona que pudiera poner en riesgo a nuestras familias. Cuando yo empecé a dar entrevistas, mis familiares me llamaron y me dijeron “oye, cabrón, ¿no piensas en nosotros?, o ¿qué no piensas que algo nos puede pasar?”. Y yo le respondí a mi hermano o a mi padre, no me acuerdo quién fue, “pues mira, si yo fuera el desaparecido, aquí andarías”. Esto no es que haya decidido revelarlo por primera vez. Yo soy de la convicción de que las personas nos hacemos un nombre por lo que hacemos en la vida. Para los camaradas de lucha seré Omar, para quienes quieran verme de manera más formal, llámenme Manuel, no hay tema con eso.

L-L: Dices que tu comunidad está controlada por el crimen organizado, que la gente en tu municipio termina en el narco, ¿qué hizo que pudieras tomar un camino distinto?

OG: Son varias circunstancias. Está cabrón hablar de eso, tengo un hermano mayor que se fue a EU como a los 17 años. Como es costumbre en Guerrero ayudarse entre hermanos, el mayor casi siempre apoya a los menores, él llegó, se casó con la maestra de la escuela que recién había llegado al pueblo, ella fue mi maestra en el jardín de niños, se convirtió en mi cuñada, pero era de originaria de otro municipio. Entonces cuando crecí, para estudiar el nivel medio superior mi hermano me llevó a su municipio y ahí estudié en Tixtla, en la comunidad de Omeapa. Ahí hay tres familias de tres chavos desaparecidos, que a mí me conocen, alguna de ellas ha manifestado que yo soy el responsable de lo que pasó entonces, en Ayotzinapa.

Y yo tenía hermanos menores que se dolieron, se enojaron porque a mí me dieron la oportunidad de salir de mi municipio a estudiar a otros municipios lejanos fuera de ese contexto y a ellos ya no pudieron mis hermanos mayores otorgarles privilegios, esta oportunidad. Y la neta, sí cala, porque ha habido reclamos recientes, inconscientemente de mis propios hermanos, me dicen “oye, cabrón, a ti te dieron la oportunidad de salirte del pueblito; a nosotros no”, y “caray, yo hubiera querido que mis hermanos estuvieran más pequeños y darles la oportunidad, igual que hizo mi hermano conmigo”. Por eso para mí es muy complicado hablar de esta situación. Son los contextos que vivimos en Guerrero: de siete hermanos, dos o tres logran una oportunidad, los otros tienen que seguir el camino del campesino, que no está mal, pero que sí sabemos que uno trata de salir adelante.