Julieta Fierro: ‘La UNAM debe volver a ser la gran Universidad Nacional que era’
Torre de Rectoría de la UNAM. Foto: UNAM Global

Este miércoles 22 de septiembre, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cumple 111 años de su inauguración. Heredera de la Real y Pontificia Universidad de México, que suma casi medio milenio de su creación, la Máxima Casa de Estudios enfrenta nuevos desafíos de cara a un futuro donde la tecnología tiene que volverse una herramienta primordial y complementaria para la educación.

Fundada en 1910 por el entonces presidente Porfirio Díaz, la UNAM alcanzó la autonomía en 1929. Apenas a inicios de este mes, se anunció la intención de regresar a clases presenciales tras casi año y medio fuera de las aulas.

En medio del impacto por la contingencia sanitaria, la Universidad tiene por delante muchos retos y pero también algunos pendientes, sobre todo para retomar su papel de difusor del conocimiento universal, considera la académica, investigadora y divulgadora de la ciencia Julieta Fierro.

Astrónoma por esa universidad reconocida internacionalmente por sus más de 50 años de actividad en la difusión del conocimiento y ocupante de una silla en la Academia Mexicana de la Lengua, Fierro conversa con La-Lista sobre la institución que le ha dado tanto, pero también que tiene que ampliar sus miras para recuperar su papel como la Universidad Nacional.

La-Lista (L-L): ¿Hacia dónde tiene que voltear la UNAM y cuál debería ser su futuro?

Julieta Fierro (JF): Yo pienso que el futuro está en un proyecto nuevo que tiene la Unesco, creó un instituto que se llama The Institute for Lifelong Learning, el Instituto de la Unesco para la educación de por vida y la sede está en Alemania. De lo que se trata es que todos aprendamos a aprender algo por gusto, es decir, que sepamos que somos capaces de aprender y que nos puede gustar. Esa es la base.

L-L: ¿En qué cambia el modelo actual?

JF: Pues muchos niños abandonan la secundaria en México porque sienten que no están aprendiendo nada. O sienten que no pueden aprender o que son tontos.

L-L: ¿Sería un cambio de todo el sistema educativo?

JF: Por supuesto. Pero estamos hablando de la UNAM. Por ejemplo, yo estoy tratando de aprender a tocar el piano, soy malísima, pero este ejercicio me hace disfrutar del nuevo conocimiento y aprender a aprender, saber que se puede.

L-L: ¿Cómo se podría implementar?

JF: La idea es en primer lugar que la educación básica sea híbrida. Vamos a enfocarnos en la UNAM. Vamos a suponer que un chavo de bachillerato se enferma, o no le entiende al maestro tal. Entonces, que él pueda tomar el mismo curso en línea, si no le entiende al maestro de Matemáticas, pues que vaya a otro que explique de otra manera porque cada persona aprende de una manera diferente y cada grupo es diferente. Pero la UNAM tiene grandes maestros, así es que si un maestro diera la clase de Química en línea, y otro la de Geografía, y otro la de Filosofía, el alumno podría completar su educación con educación híbrida. Es fundamental la educación presencial pero necesitamos subirnos a la educación híbrida.

La UNAM desafortunadamente ahora no es la universidad nacional, el Tec de Monterrey tiene muchos más campus que la UNAM. Yo hace 10 años hubiera pensado que la UNAM tiene que abrir más campi. Pero ahora ya no. Ahora pienso que la UNAM tiene la responsabilidad de subir sus cursos básicos de licenciatura en línea, de tal suerte que un muchacho que está en una Universidad Benito Juárez, que es imposible que tenga el conocimiento universal, que es de lo que trata una universidad, el chiste de una universidad es eso, que puedas tomar otras materias y exponerte a la cultura universal. Si la UNAM se organizara con la ANUIES para que todos los cursos básicos estuvieran en línea, sí podríamos garantizar un conocimiento universal para todos los jóvenes universitarios

L-L: ¿Cómo se logra esto?

JF: Si la UNAM convoca a todas las universidades del país y entre todas descubren quién es el gran maestro de Literatura Mexicana, y quién es el gran maestro de Derecho Constitucional, y quién es el gran maestro de Ética y de Cómputo, y quién es el gran maestro de Inteligencia Artificial, uno podría tener acceso a ese conocimiento universal.

La UNAM debe convocar a la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior) o la ANUIES a todas las universidades y ponerse de acuerdo en cómo van a ofrecer sus cursos básicos, tanto de bachillerato como de licenciatura en línea. Yo entiendo que la evaluación es muy difícil, pero al menos ofrecer los cursos, de tal manera que los muchachos no se estén tropezando con un profesor al que no le entienden, sino que puedan tener acceso; que los libros de texto estén en línea, y que realmente podamos aprender cuando queramos.

Pero la Unesco va mucho más allá de eso. Tenemos que ofrecer cursos de actualización. Todos nosotros ahorita aprendimos a utilizar estas herramientas, no estábamos tan familiarizados con ellas antes. Ahora, es nuestro quehacer cotidiano y así como hubo este avance, va a haber muchísimo más en el futuro. Si queremos permanecer en la fuerza de trabajo, tenemos que aprender las nuevas herramientas. Los adultos un poco mayores se van a tener que reinventar, lo que aprendieron en sus profesiones va a cambiar. Así es que necesitamos educar a las personas que necesiten reinventarse.

Y los adultos mayores, las personas como yo, tenemos derecho a la cultura universal y esta debería estar en línea. La UNAM debería dar cursos de estética, de los grandes pintores mexicanos; de la música, cómo se hace la música, cómo son las orquestas, por qué son importantes los bailes regionales, cómo es la historia de México, no este mito rarísimo ni lo que aprendimos en la primaria, sino cómo fue la historia de México. Los adultos mayores necesitamos tener una vejez digna sumergidos en la cultura, en el arte, la literatura, la música, la danza, en los grandes quehaceres de la cultura universal.

Así que mi sugerencia es la siguiente: la UNAM tiene una responsabilidad con México porque es la Universidad Nacional. Trató de abrir sedes foráneas pero había ciertas fricciones en algunos lugares, pues las universidades locales se sentían amenazadas, porque llegan estos investigadores mucho mejor preparados, con salarios buenos, y sentían que les íbamos a hacer competencia desleal. Por eso necesitamos convocar al resto de las universidades para que todas participen en una construcción del conocimiento para toda la nación, es decir, fortalecer a los bachilleratos con educación híbrida, a las licenciaturas ofreciendo las materias básicas en línea y después tenemos que subir cursos de actualización, las herramientas nuevas que va a necesitar nuestra población. Y además tenemos que proporcionar la cultura universal y hacer divulgación, pero no solo de la ciencia sino de todas las actividades artísticas y humanísticas que tiene la UNAM. Que busquemos maneras de evaluar la divulgación como se divulga el conocimiento básico, es decir, arbitraje por pares, para garantizar la calidad, la pertinencia, o sea que si si un investigador va a una prepa a dar una conferencia que sí sea adecuada para los chavos.

De esta manera si la UNAM realmente se instruyera a la educación híbrida de por vida volvería a ser la gran universidad nacional que es pero que tenemos que dar el brinco.

L-L: ¿Dónde identifica que este distanciamiento desde la UNAM?

JF: No sé si se ha medido. La UNAM tiene museos, conciertos, obras de teatro, TVUNAM, Radio UNAM, pero pienso que podría hacer mucho más que eso. Que hubiera plataformas de cultura universal en la UNAM a muchos niveles.

Las universidades norteamericanas, Stanford, Harvard, MIT, empezaron a tener un problema porque los países muy ricos empezaron a robar a sus investigadores. Uno pensaría que es muy fácil sustituirlos pero no, no hay gente tan bien preparada ni tan talentosa en el mundo, por eso se estaban yendo los investigadores a donde les pagaban mejor. Entonces inventaron los MOOC (Massive Open Online Course), cualquier persona del mundo puede tomar estos cursos gratuitos y si quiere una evaluación de la universidad tiene que pagar aparte, pero los puede tomar.

El problema es que los muchachos que empezaron a tomarlo no aprobaban porque su bachillerato no es lo suficientemente fuerte porque a esas universidades entran los chavos que ganan las olimpiadas de Matemáticas, entonces los chavos de Pakistán o de Rumanía entre que no entendían el inglés y no estaban suficientemente preparados, no podían seguir esos cursos. La Universidad de Arizona se dio cuenta entonces. Ahora está abriendo cursos masivos a distancia de un nivel más adecuado para la realidad estudiantil no solo de EU sino del mundo.

El proyecto de la Unesco va un poco más allá de esto, queremos que la cultura y la educación sean nuestros idiomas, porque si le agregamos la dificultad del inglés, a los chavos les cuesta mucho trabajo. Así es que si México ofrece cursos masivos remotos no solo va a ayudar a México, sino a todo el mundo de habla hispana. Ahora, no podemos hacer todo este proyecto en un día pero hay que empezar, ya, hoy, ya finalmente aprendimos a usar este medio, hay que aprovecharlo, y va a haber medios modernos, nuevos, tenemos que tener plataformas de cursos de bachillerato, de cursos de actualización para los maestros de prepa, de las materias básicas de licenciatura, sobre todo las de alta demanda, y tenemos que tener nuestra cultura en línea. Para nosotros y para el mundo de habla hispana. Somos el país con el mayor número de hablantes del mundo entonces nosotros tenemos que liderar nuestra cultura universal de acuerdo con nuestra manera de ver el mundo.

L-L: ¿Hay una iniciativa de esta naturaleza en la UNAM? ¿Usted la ha planteado?

JF: Sí, mucho antes de la pandemia le escribí al doctor (Enrique) Graue (rector de la UNAM) y le dije “convoca a la ANUIES, hay que poner los cursos en línea”. Pero me contestó… muy amable como siempre. También en una ceremonia, en la última de las sorjuanas, hablé con el responsable de Educación Abierta de la UNAM (Melchor Sánchez) justo antes de la pandemia, y le dije “es el momento” pero pues me imagino que estaba rebasado. También he hablado con los diferentes directores de la ANUIES pero yo creo que me ven como la loca. Estoy en el Consejo Ciudadano de Canal Once del Poli y tienen otra frecuencia y les he dicho que tenemos la gran oportunidad de usar esa frecuencia para dar a conocer al mundo la cultura del habla hispana, que todas las embajadas de los países de habla hispana tienen documentales de sus países, su historia, sus tradiciones y todos juntos podríamos fortalecer la cultura del mundo de habla hispana del planeta, pero como que no sé. Yo creo en las utopías, en los grandes proyectos.

L-L: ¿Qué le ha faltado a la UNAM en los últimos años?

JF: Agilizar la apertura de nuevas carreras, agilizar los trámites de titulación. Tú te imaginas lo que es para un chavo que finalmente terminó la carrera que sea una pesadilla la titulación. Tenemos que ayudar a la gente de la UNAM aunque sea para que los trámites sean sencillos.

L-L: ¿Y qué es lo que más destacaría de la UNAM?

JF: Es una maravilla, a mí me ha tratado mejor imposible. La UNAM me ha dado todo: educación, trabajo, amigos, amor, pues todo, cultura, oportunidades. Yo le estoy agradecidísima a la UNAM y sé que no soy la única que tiene esta gratitud con la UNAM. Libertad, imagínate lo que es eso, cuántas mujeres del mundo tienen la libertad que yo tengo. Muy poquitas si sacas el cociente, y si me comparas con las mujeres del talibán ni se diga.

L-L: En su trayectoria, ¿hay algo que le habría cambiado a la UNAM?

JF: Si pudiera, esto sí no le veo solución, trabajar con el sindicato para que los trabajadores estuvieran más a gusto y sintieran que su trabajo es valioso, que los premiamos y que no seas un trampolín para tener un trabajo de por vida, que realmente se sintieran comprometidos con la institución como creo que muchos de los trabajadores académicos nos sentimos. Pero lo veo muy difícil. Sé que esto es un problema nacional, el T-MEC está preocupado por eso, por los sindicatos mexicanos. Pero no sé cómo resolverlo, se necesitaría un grupo interdisciplinario de antropólogos, trabajadores sociales, líderes de opinión y básicamente sentarse a escuchar cuál es el problema de los trabajadores administrativos de la UNAM. Cuando fui directora de Universum, yo quería mucho a mis trabajadores.

Le pregunté a uno de mis hijos que es economista que cuál es la mejor manera de que la gente trabaje y me dijo: “pues pagarle más que el promedio del mercado de trabajo y poderlos despedir”. Y la UNAM es al revés, les pagamos menos que el promedio y no les podemos despedir. Eso me dolió mucho.

L-L: ¿Cuál ha sido su momento favorito en su trayectoria en la UNAM?

JF: Cuando fui directora de Universum, poder hacer cosas, porque yo quería, cuando yo quería, fue extraordinario.

L-L: ¿Ha encontrado otra universidad donde sienta esa pasión?

JF: Sí, cómo no. Sobre todo en las universidades norteamericanas, es muy impresionante, es que la sociedad les da importancia. Son muy valoradas. Las grandes instituciones, como Harvard, MIT, Stanford, el país está emocionado por estas instituciones, reciben donativos muy importantes, se valora mucho el tener estos grandes centros de investigación y educación en el país. Y lo mismo pasa en Francia, en Alemania, en Japón.

Y también es admirable cuando un país se toma en serio la educación. Me acuerdo que hace 20 años conocí a la secretaria de Educación china, después me invitó a China, junto con una serie de expertos para mejorar la educación de las Matemáticas allá, pues había 100 millones de niños talento y 100 millones con dificultad en Matemáticas. Y ahora que veo el progreso de China veo lo importante que es un proyecto a largo plazo para una nación. Y es lo que quisiera ver en México e incluir a las grandes instituciones como la UNAM en este gran proyecto nacional. Y la educación implica que haya investigación y que haya difusión del conocimiento. No solo educación básica y superior.

L-L: ¿La pandemia cambiará los intereses de estudiantes para dedicarse más a la ciencia?

JF: No sé, no tengo ni la menor idea. Ojalá pero no es suficiente la pandemia. El problema es que en este momento la administración actual no valora mucho la cultura en general ni la investigación científica. Se tiende a satanizar, así es que aunque haya interés si las autoridades no impulsan esto, va a ser difícil que avance.

L-L: ¿Anteriormente sí se impulsaba?

JF: Pues un poco más que ahora, sí. Esto de haber eliminado los fideicomisos ha sido terrible. Imagínate, instituciones como la Academia de la Lengua, es muy importante tener un idioma, es gratis, nos permite comunicar, crear, pensar mejor, y estas instituciones deberían recibir apoyos estatales para su funcionamiento, la Academia de Historia, estas instituciones que preservan y cultivan el conocimiento. Y también las universidades y las escuelas. Todas.

Si no apoyamos a las Escuelas Normales para que los maestros aprendan ciencia y también cómo enseñar la ciencia, va a estar muy difícil que los niños quieran ser científicos. En la nueva Ley de Ciencia y Tecnología está esta separación del lenguaje, los y las niñas, el presidente, la presidenta, yo creo que se cansaron de hacerlo. Pero eso visibiliza el problema de los géneros, pero para que realmente haya más mujeres en la ciencia se necesita apoyarlas para que puedan tener a sus niños y además estudiar, porque no pueden tener los hijos a los 50 años, tiene que ser cuando son jóvenes, eso hace que no se les antoje hacer una licenciatura, una maestría, un posgrado, una estancia posdoctoral, les parece eterno y tienen razón. Necesitamos apoyar a las mujeres de manera decidida, no es suficiente decir los niños y las niñas.

L-L: ¿Hay algo que quiera recomendar a las personas que quieran aprender?

JF: Si no les gusta leer, que empiecen a leer, aunque sea despacito y si pueden que vayan a las bibliotecas o a una librería o busquen en línea textos y si uno no les gusta, que busquen otro y otro y otro y un día van a encontrar uno que les guste y se van a picar y van a ver que es una maravilla leer y entender y aprender y disfrutar de la cultura y muchas veces, sobre todo en estos momentos tan difíciles la cultura nos ayuda a disfrutar la realidad, aunque sea tan difícil por lo que estamos pasando.