Canelo Álvarez: ‘Mi deseo viene de mi amor por el boxeo. Quiero hacer historia’
Saúl "Canelo" Álvarez el 20 de octubre durante su entrenamiento con los medios de comunicación en el Canelo's Gym en San Diego, preparándose para la pelea de unificación del sábado con Caleb Plant. Foto: Matt Thomas/Getty Images

“Todo el mundo cree que puede ganar, pero es diferente cuando estamos en el ring”, dice con frialdad Saúl “Canelo” Álvarez. El mejor boxeador del mundo hace una pausa, me mira fijamente y luego lanza su fuerte remate. “Entonces es muy diferente, muy malo, para ellos. Todos dicen lo mismo porque, quizá desde fuera, parece fácil pelear conmigo. Pero es muy diferente cuando suena la campana“.

La noche de este sábado en Las Vegas, en una de las raras peleas por el título de unificación del boxeo moderno, el campeón del peso supermediano de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), Caleb Plant, puede convertirse en el último boxeador en descubrir la dura realidad de compartir un ring con Álvarez, quien defenderá sus títulos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Se trata de un combate histórico, pero Álvarez llegó a Las Vegas el lunes por la noche con un estilo relajado. Voló en un avión privado y pisó la pista con una pijama de seda azul. El mexicano, de 31 años, publicó una fotografía en Twitter y preguntó: “¿Estás listo Vegas?”

Unas semanas antes, durante nuestra entrevista, Álvarez prometió que le enseñaría a Plant la diferencia fundamental entre observarlo y pelear con él. Pero, en Las Vegas, le recordé a Álvarez una de las reflexiones características del gran Marvin Hagler sobre el boxeo. “Es difícil levantarse de la cama para realizar obras viales a las 5 de la mañana cuando has estado durmiendo en pijama de seda”, dijo Hagler hace años. Era un recordatorio de que incluso los campeones aparentemente intocables tienen que regresar a un oscuro pozo de adversidad para reponerse.

¿Cómo aviva Álvarez este fuego en su pijama de Dolce y Gabbana?El deseo viene de mi amor por el boxeo. Quiero ser siempre mejor y hacer historia. Eso es lo que me importa”. Sonríe. “Por cierto, la pijama no tiene nada de malo. Pero Hagler es una leyenda”.

Canelo Álvarez llega a su gimnasio ubicado en San Diego con su elegante ropa para dormir. Foto: Matt Thomas/Getty Images

Álvarez habla en esta ocasión en español, pero a lo largo de nuestra entrevista principal confía en su inglés cada vez más seguro, que lo ha convertido en el mayor atractivo del boxeo estadounidense. Su fama y su riqueza se han convertido en algo astronómico, pero Álvarez conserva su gusto por la pelea. Es el equivalente más cercano a Hagler en el boxeo contemporáneo, ya que, a diferencia de muchos boxeadores que suben al ring una vez al año, este será su cuarto combate por el título mundial en 11 meses.

Solo uno de sus contrincantes, el turco Avni Yildirim, podía ser descartado como un caso perdido. Callum Smith y Billy Joe Saunders, al igual que Plant ahora, fueron admirados campeones del mundo. Smith era el titular invicto de la AMB, pero el pasado diciembre, el habitualmente imponente boxeador de Liverpool fue superado en 12 asaltos. Después de aplastar a Yildirim en febrero, Álvarez se enfrentó a Saunders, otro campeón mundial británico hasta entonces invicto, que llevó su cinturón de la OMB a su enfrentamiento en mayo.

Saunders intentó enfrentarse al mexicano de piel pálida con su típico descaro. Álvarez lo hizo sufrir, y lo detuvo con un brutal gancho en el octavo asalto. Saunders acabó en el hospital por la fractura de su hueso orbital a causa de ese devastador golpe.

Una multitud de 73 mil 126 espectadores presenció el combate en el estadio de los Cowboys de Dallas, lo que estableció un récord de asistencia para un combate celebrado en un recinto cerrado en Estados Unidos. “Fue increíble”, dice Álvarez, con los ojos muy abiertos. “La gente, la pelea, todo. Y ese gancho es uno de los mejores golpes que he lanzado. Supe que la pelea había terminado en cuanto aterrizó el golpe, porque su ojo estaba muy mal”.

¿Alguna vez lo atormenta la posibilidad de dañar a un oponente de forma permanente? “Siempre recuerdo lo peligroso que es el boxeo. Tu oponente viene a hacerte daño, pero es incluso más difícil para un boxeador si le pasa algo al otro. Pero nunca se me ocurre que el boxeo pueda matar a alguien. Sería muy triste que pasara algo malo”.

Plant y Álvarez se burlaron mutuamente en su primera rueda de prensa en septiembre. Cuando el estadounidense hizo un comentario sobre su madre durante el cara a cara, Álvarez lo empujó violentamente. Intercambiaron golpes y los lentes de sol de Plant se clavaron en su cara y le abrieron un corte bajo el ojo. “Se puede ver en su lenguaje corporal que Plant es una persona insegura”, sugiere Álvarez, “y por eso intentó hacer algo diferente y aterrizar ese gancho. No sé en qué estaba pensando”.

Sin embargo, Álvarez asiente cuando le pregunto si considera que, en el fondo, Plant realmente cree que puede ganar. “Por supuesto. Plant es un buen luchador, un luchador hábil, un luchador inteligente. Pero no es nada nuevo para mí. Siempre me enciendo cuando estos tipos como Saunders y Plant lo convierten en algo personal“.

Saunders ya se encontraba en el hospital cuando Álvarez ofreció su rueda de prensa posterior al combate. Después de que Demetrius Andrade, el campeón de peso mediano de la OMB, lo interrumpiera, Álvarez lo insultó repetidamente en inglés. Sus divertidas blasfemias se hicieron virales y Álvarez se ríe cuando intento hacer mi propia imitación de su despido de Andrade: “¡Lárgate de una maldita vez, hombre!” Solo lo hago después de decirle lo mucho que me ha sorprendido que incluso a la gente que no tiene ningún interés real en el boxeo le encantó el video. En la semana de nuestra entrevista, mientras estaba en un tren en Londres, también vi a tres chicos adolescentes representar el escenario mientras gritaban el nombre de Canelo.

“Me encantó todo eso”, dice sobre su intercambio con Andrade, “y lo que me cuentas es genial porque demuestra que la gente de todo el mundo está empezando a entenderme. Estoy intentando hablar más en inglés y eso ayuda. Antes era un poco tímido, pero ahora mi inglés está mejorando”.

Cuando entrevisté a Álvarez antes del combate con Saunders, repitió su mantra de “Sin boxeo, no hay vida“. Ahora viste una gorra que dice “Sin golf, no hay vida“. ¿Es otra señal de su anhelo de una vida más allá del boxeo? Álvarez sonríe. “No, el golf es muy bueno para mí. Fuera del boxeo es lo mejor que hago”.

Álvarez es lo suficientemente famoso, y lo suficientemente buen aficionado, como para que numerosos profesionales del golf jueguen rondas de práctica con él. “He llegado a jugar con Abraham Ancer (el número 14 del mundo, de México), Carlos Ortiz (su compatriota, que ocupa el número 78 del ranking) y Sergio García. Mi mejor marca es 77, hace dos años, pero el golf es condenadamente difícil. Un día puedes jugar muy bien y otro día puedes jugar muy mal“.

Canelo Álvarez sorprende a Billy Joe Saunders con un gran derechazo durante su pelea por el título. Foto: Jerome Miron/USA Today Sports

El boxeo, por supuesto, es mucho más duro y peligroso, pero el hombre con el pijama de seda subraya que no le ofrecerá tregua a Plant. “Para mí es muy importante convertirme en el campeón indiscutible porque me sitúa en la historia del boxeo. Pocos boxeadores lo han logrado y nadie en Latinoamérica lo ha hecho (y convertirse en campeón indiscutible en esta época de fractura). Me gusta el golf pero amo el boxeo”.

Álvarez tuvo su primera pelea profesional el 29 de octubre de 2005, cuando tan solo tenía 15 años. Su combate contra Plant será el número 60 de su carrera y solo ha perdido una vez, ante Floyd Mayweather en 2013, cuando Álvarez no era ni de lejos el imperioso boxeador que ahora es. “Es increíble. Dieciséis años es mucho tiempo y he llegado muy lejos. Estoy orgulloso de todo lo que he logrado, pero aún falta mucho por llegar”.

Mientras se frota su cabello pelirrojo, con un poco de timidez, pienso en otro dicho de Hagler. “Si me abren la cabeza calva, encontrarán un gran guante de boxeo“, dijo Hagler. “Eso es todo lo que soy. Lo vivo”.

Canelo Álvarez también lo vive y esta semana es una nueva oportunidad, y un privilegio, para ver trabajar a un maestro moderno. El maravilloso Marvin, que murió en marzo, habría asentido con la cabeza en señal de aprobación si hubiera vivido lo suficiente para ver a Álvarez sellar su estatus indiscutible en el implacable ring.