El cine no estaba en mis planes: Blanca Guerra

Con una amplia trayectoria en el cine y en el teatro, Blanca Guerra es el rostro visible de una generación de actrices que protagonizó algunas de las mejores producciones del Nuevo cine mexicano, aunque ese no era su plan.

Graduada del Centro Universitario de Teatro, para Blanca Guerra lo fundamental era tratar de cambiar al mundo empleando el arte como catalizador.

Yo era estudiante de la carrera de teatro en la Facultad de Filosofía y Letras, y de allí me canalicé al Centro Universitario de Teatro; cuando yo entré a esa escuela era lo máximo en ese momento: los actores se formaban con una conciencia, con una ética, con una ambición tremenda de ser los mejores actores del mundo, obviamente en un sentido metafórico; estaban los mejores maestros, estaba Julio Castillo, Ludwig Margulis, Luis de Tavira, que incluso era mi maestro de la carrera”, rememora Guerra.

Aunque su acercamiento al cine se dio al recibir una propuesta para participar en El lugar sin límites de Arturo Ripstein, fue el proyecto de Pedro Páramo, basado en la novela de Juan Rulfo, el que le abrió las puertas de la gran pantalla.

“De pronto me hablaron para hacer cine, para interpretar a Dolores Preciado, de Pedro Páramo. Yo les dije que no, que muchas gracias, no tengo interés en hacer cine; además iba a hacer una gira por Europa del Este para llevar mi obra. 

“Cuando regresé de esa gira por la ex-Yugoslavia, Bélgica y Holanda, regresamos a poner la obra en el Campus Caracol, que era un teatro de la Universidad donde se presentaba todo el teatro experimental y de vanguardia en esa época. A una de las funciones llegó Arturo Ripstein. 

“Salgo, me abordan y me dice Arturo te quiero para mi película y yo dije qué cosa tan extraña, por qué me quieren para hacer películas, no estaba en mi radar. Cuando fui a recoger el guión de El lugar sin límites, me hablan Luz María Rojas y Alejandra Liceaga, que eran las productoras de El hombre de la Media Luna, la segunda versión de Pedro Páramo, dirigida por José Bolaños, salgo y me dicen ‘Qué bueno que ya estás aquí, porque todavía no tenemos a la actriz de Dolores Preciado, ¿quieres, puedes?’, y yo les dije ‘Pues deme el guión, a ver si me gusta’, así fue mi primera incursión en el cine”, recordó la primera actriz.

El cambio de modelo en los apoyos gubernamentales para el cine también marcó significativamente la carrera de Blanca Guerra, quién también incursionó en cintas de corte comercial, como las que protagonizó junto a Vicente Fernández.

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A pesar de ello, la carrera de Blanca Guerra siempre ha estado marcada por cintas cuya calidad artística es innegable.

“Creo que yo tuve mucha suerte porque entré al final de eso; todavía me tocaron las grandes producciones de los Estudios Churubusco con todos los sets de lo que implicaba hacer Pedro Páramo y gente impresionante como reparto: el protagonista era Manuel Ojeda, Paty Reyes Spíndola hacía a uno de los personajes centrales, estaba Ana Ofelia Murguía”, concluyó Guerra.