A cuatro meses de dejar el cargo como ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar asegura que el Poder Judicial goza de la etapa más importante de independencia en su historia. Prueba de ello –dice– son las sentencias que se han emitido en contra de políticas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. 

La-Lista entrevistó en exclusiva a Arturo Zaldívar sobre las políticas en materia de género que implementó en el Poder Judicial de la Federación (PJF) y su llegada hace 13 años a la Corte, así como sus aspiraciones a futuro una vez que finalice su periodo como presidente del Alto Tribunal y del Consejo de la Judicatura Federal.

El presidente Andrés Manuel López Obrador siempre se ha referido muy bien de usted. ¿Estos elogios no le incomodan como ministro presidente de la Corte?

A mí no me incomodan, se los agradezco al presidente, no tendría por qué incomodarme que una persona como el presidente se exprese de esa manera de mí, al contrario, yo le agradezco mucho sus amables conceptos.

¿Considera que los elogios pueden malinterpretarse para creer que no hay división de poderes?

Simplemente vean las sentencias de los jueces federales y de la Corte, eso desmiente toda esta campaña interesada de que la Corte está sumisa, de que no hay independencia judicial. Yo creo que el Poder Judicial está disfrutando la etapa más importante de independencia en su historia. 

Comparen las sentencias de ahora con las que se emitían con otros presidentes, nunca habíamos tenido un Poder Judicial tan independiente, tan fuerte y que dictara sentencias en contra de un gobierno. El presidente (Andrés Manuel López Obrador) ha sido respetuoso de las decisiones que se han tomado, de tal suerte que a mí me parece que este discurso es más bien interesado. 

Hace 13 años, usted fue propuesto para ser ministro por un presidente panista, ¿se le coló a Felipe Calderón?

Creo que en ese momento lo que trató de hacer el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, fue buscar perfiles. Yo en ese momento era un perfil, no había ningún abogado en la Corte, todos venían del sector público o de notaría o de la academia. No había ningún abogado que hubiera estado del lado de los abogados postulantes, que fuera la voz de la ciudadanía, de la gente, que hubiera estado del otro lado del escritorio y esa fue la bandera con la que yo llego a la Corte. 

Ahora bien, todo lo que yo dije que iba a hacer como ministro lo dije en mi discurso como candidato a la Corte en el Senado de la República, yo no engañé a nadie. Ahí establecí el decálogo, el cual incluía la austeridad republicana, por cierto, hace 13 años. 

Yo fui muy claro, yo no he engañado a nadie, yo siempre dije para qué quería ser ministro y siempre dije para qué quería ser presidente de la Corte, si algunos creyeron que era discurso de campaña, es problema de ellos, no mío. 

¿Entonces es más afín a los ideales de esta administración?

Soy más afín a la defensa, protección y desarrollo de los derechos humanos de todas las personas, sobre todo de las más vulnerables, de los olvidados, de los marginados de México y esto incluye que soy totalmente partidario de que la Corte desarrolle los derechos sociales para abatir desigualdades en todos los sectores de la vida nacional. 

Usted ha defendido que la prisión preventiva no es constitucional, ¿cómo pensó esta estrategia: juntar todos los amparos sobre prisión preventiva en un solo juzgado para que eventualmente lleguen a la Corte y hagan un precedente? ¿Esto lo pensó desde hace mucho o se le ocurrió de repente?

Cuando fui a Santa Martha Acatitla dije que no iba para la foto, yo anuncié un paquete de medidas. Esta concentración de asuntos se pudo hacer precisamente por la Reforma Judicial, gracias a la reforma judicial estos 180 juicios de amparo, en los cuales se impugna una prisión preventiva justificada, van a poder ser resueltos por un mismo juez y después, eventualmente, llegará a la Corte y tendremos ya reglas claras para la prisión preventiva justificada.

Después, la prisión preventiva oficiosa, que está en el artículo 19 constitucional, que ante cierto tipo de delitos es en automático, estamos por ver en la Corte dos asuntos donde discutiremos la inconvencionalidad de esta prisión preventiva oficiosa. 

De tal suerte que en poco tiempo yo espero que la Corte ya haya tomado decisiones que pueden cambiar la vida de miles de mexicanas y mexicanos y puede cambiar la historia del sistema penal mexicano espero que para siempre. Creo que van a ser asuntos de una enorme relevancia.

Usted conoce muy bien la Ley de Amparo, ¿hizo toda esta estrategia de la reforma judicial y la concentración de amparos desde un principio con el fin de beneficiar a más personas?

Bueno, las cosas no se dan por casualidad. Obviamente como ministro tengo una estrategia, como presidente de la Corte hay otra para poder lograr los objetivos que uno se plantea, en mi caso, tratando de buscar lo que es mejor para mi país. 

¿Se imaginó que toda la estrategia de prisión preventiva justificada que impulsó fuera a beneficiar a alguien como Rosario Robles?

Yo fui a Santa Martha Acatitla porque me lo solicitaron 663 mujeres y ahí no distinguí, ni distingo, nombres y apellidos. Son mujeres que están en esta situación de vulnerabilidad, nuestra Defensoría Pública está defendiendo a 577 mujeres que no tenían defensor privado o no tenían un defensor público de calidad para tratar de hacer diferencia en sus vidas. 

Claro que eso se dio, que generamos visibilidad sobre la situación de las mujeres en prisión y sobre la injusticia de la prisión preventiva. A mí me parece que por regla general, salvo cuando hay un peligro de evasión de la justicia o cuando haya riesgo de que se ponga en peligro la vida o la integridad de testigos o de víctimas, las personas deben ser procesadas en libertad. 

Esto es lo que ocurre en todos los países que tienen sistemas penales desarrollados, este es el mandato de la Convención Americana de Derechos Humanos y esto tiene que ser independiente de nombres y apellidos, estas son causas en las que uno cree y por supuesto que si eventualmente avanzamos en estos proyectos, pues se van a beneficiar muchas personas y los jueces tendrán que decidir quién está justificado que tenga en prisión su proceso y quiénes no, de eso se trata, de que cada uno o una pueda analizarse su caso en particular. 

Zaldívar se dice aliado del feminismo

El aborto, los feminicidios y los problemas a los que las mujeres se enfrentan por su condición de género son temas que Arturo Zaldívar impulsó para incluirlos en la agenda como ministro de la SCJN.

¿En su casa se hablaba de feminismo?

En mi casa no se hablaba del feminismo porque realmente cuando yo era niño, pues no había este tema. Yo crezco en una familia en Querétaro conservadora, pero lo que sí me inculcaron siempre mis padres fue mucho respeto a la mujer. 

A lo largo de mi vida, antes de llegar a la Corte, yo siempre opté por tener colaboradoras mujeres. En mi despacho, mis pasantes, mis abogadas, durante mucho tiempo, fueron exclusivamente mujeres, por una cuestión de convicción, de querer dar oportunidad a las mujeres. Ya estando en la Corte, con los asuntos que llegaron, fueron las ocasiones de enfrentar realmente el tema de la desigualdad estructural para las mujeres y aquí yo he dicho que a mí me reeducaron mis colaboradoras.

Mis colaboradoras más cercanas en mi ponencia y ahora son mujeres: Alejandra Spitalier, mi secretaria general de la Presidencia de la Corte; Fabiana Estrada, mi coordinadora general de asesores; Ana María Ibarra, la directora del Centro de Estudios Constitucionales, ellas me reeducaron, ellas me hicieron entender todo lo que viven las mujeres: la desigualdad, el acoso constante, el piso pegajoso, los techos de cristal, las desigualdades estructurales, así que poco a poco fue permeando en mí esa convicción, fui entendiendo ese movimiento y haciendo mía la defensa de esos derechos y hoy creo que soy un aliado de la causa feminista por convicción, no por oportunismo.

¿Hubo algún momento en el que se diera cuenta de la desigualdad de género de la que usted era beneficiario?

Fue un proceso. Digamos, el primer tema en el que a mí me toca enfrentarme como ministro en donde viene este choque cultural sobre la desigualdad es el tema del aborto, el derecho a las mujeres para decidir sobre su maternidad. 

Yo fui el primer ministro que hace más de 10 años dijo en el pleno de la Corte que había un derecho fundamental a la interrupción del embarazo. Fue un escándalo que yo dijera eso, entonces era muy mal visto políticamente, socialmente, familiarmente, una posición de este tipo pero me di cuenta que el penalizar el aborto era injusto para las mujeres, sobre todo para las chicas más pobres y más desprotegidas.

He dicho que las mujeres ricas siempre han abortado y seguirán abortando. A quienes se castigaba con este delito era a las mujeres y a las chicas más pobres, se les condenaba a la clandestinidad, a poner en riesgo su vida, su salud.

¿Qué le diría a las feministas que han dicho que se está montando en el movimiento feminista para hacer política?

Creo que la mayoría de las feministas no dicen esto. Hay algunos pequeños grupos. Yo lo que puedo decir es que ahí está mi trayectoria. yo he defendido estas posturas con congruencia  y creo que la causa feminista, como la causa de los colectivos de la diversidad sexual o cualquier otra causa que trata de abatir la desigualdad, requiere la alianza de todas y todos. No se necesita ser la causa para defender la causa.

Me pueden criticar por estar tratando de abrazar o de apoyar un movimiento de derechos humanos de las mujeres, sin embargo, vean mis sentencias, vean mis proyectos, vean mis políticas públicas. Todo esto que llevo 13 años haciendo. ¿Ha hecho diferencia en la vida de las mujeres? ¿Sí o no? Creo que de eso se trata. 

Criticar a alguien que hace cosas, aunque esas cosas sean positivas, pues me parece poco serio. Yo estaría muy de acuerdo en que se me critique si yo tuviera solo un discurso feminista sin hechos que me respalden. Tengo 13 años generando esto para efecto, para beneficio de las mujeres. Y una de las maneras más importantes es visibilizar las causas.

Cuando uno tiene un cargo de este tipo, una gran responsabilidad y oportunidad es visibilizar estos problemas porque si no no se ven y creo que por eso, más que por una cuestión de campaña, que además no estoy en ninguna, el visibilizar los problemas es aprovechar una determinada posición que nos permite un micrófono para llegar a más gente.

El futuro de Arturo Zaldívar

Después de 13 años como ministro de la Suprema Corte y seis años como presidente, Arturo Zaldívar está a punto de terminar esta etapa al frente del Poder Judicial de la Federación, pero aún le quedan dos años como ministro en el pleno. 

¿A dónde irá Arturo Zaldívar después de la Corte?

Yo hace unos años me propuse llegar a donde estoy, a partir de este momento no sé qué va a pasar, todo será ganancia, pero no tengo en este momento previsto a dónde quisiera ir porque ya llegué a donde me propuse llegar.

¿No le da temor que el siguiente ministro presidente no siga con políticas que usted impulsó durante estos seis años?

Cuando uno tiene un cargo público, uno tiene que hacer lo que le toca y en el momento en que uno lo deja, no voltear para atrás. 

Yo espero que la persona electa sea una persona que, en lo esencial, deje las políticas públicas que impulsamos. Para esto va a ayudar mucho la reforma judicial, porque hay cuestiones que difícilmente se van a poder revertir, hay otras en las que se podrían revertir pero yo espero que quien llegue, aunque seguramente lo hará con otro estilo, tendrá prioridades distintas, lo esencial se mantenga. 

Y si no es así, la verdad es que yo no voy a estar ni agobiándome ni preocupándome porque lo importante es que yo me iré satisfecho de haber hecho lo que a mí me tocaba hacer. 

A quien llegue le tocará escribir su propia historia, por supuesto que si yo estoy aquí, contarán con todo mi apoyo como ministro. A partir del 1 de enero yo ya no tendré ninguna injerencia en esta oficina y el 2 de enero será responsabilidad de quien sea electo o electa.

¿Si usted está aquí? ¿Cabe la posibilidad de que no esté?

Cabe la posibilidad de cualquier cosa