Los cultivadores de caracoles franceses se lamentan por el lento año por Covid
Foto: deluxtrade/Pixabay.com

Para los heliciculteurs de Francia, o cultivadores de caracoles, el 2020 fue un año muy lento y desesperante. Con la cancelación de las temporada festiva, el cierre de los mercados navideños, la falta de turistas y la quiebra de restaurantes por la crisis del coronavirus, sus negocios también han sido lentos, bueno, avanzan a paso de caracol.

Los escargots, caracoles de tierra comestibles frecuentemente servidos en sus caparazones con mantequilla y ajo, son una entrada clásica para las celebraciones de fin de año en Francia y los cultivadores suelen prepararse para hacer el 70% de sus ventas entre noviembre y diciembre. Pero ahora se preguntan qué harán con todos sus caracoles.

“Esencialmente vendemos para las celebraciones de fin de año, pero por la cancelación de los mercados navideños estamos en dificultades”, dijo Grégory Laude, un cultivador de caracoles en Dunkerque, a su periódico local.

También lee: Cuscus y comida callejera de Singapur, ahora, Patrimonio de la Unesco

Francia cuenta con cerca de 400 cultivadores de caracoles que producen especialmente para el mercado de la temporada. En años recientes muchos de ellos se han diversificado hacia el alojamiento de turistas, sobre todo del Reino Unido y Estados Unidos, pero ellos también se ausentaron en 2020.

Para empeorar las cosas, los productores dijeron que hasta ahora se han visto excluidos de las estrategias del gobierno para ayudar a los cultivadores y negocios pequeños durante la pandemia de Covid-19.

Hervé Ménelot, un cultivador de caracoles en Borgoña, dijo: “No estamos organizados como federación a nivel nacional y defendemos operaciones pequeñas, entonces no es fácil hacer escuchar nuestras voces … a diferencia de los productores de sidra de manzana y foie gras. Lo único que pedimos es el mismo trato”.

También lee: ¡Sacre bleu! Francia como nunca antes la habías visto

Cuatro representantes escribieron a los ministros en el otoño para alertar sobre las dificultades de los cultivadores de caracoles. Como resultado, las autoridades del Ministerio de Agricultura dijeron que se beneficiarán de la ayuda financiera de emergencia para el “sector festivo”, y los añadirán a la lista de beneficiarios financieros del fondo de recuperación del Covid-19 en diciembre.

Arqueólogos en el sur de Europa descubrieron grandes cantidades de caparazones de caracol entre herramientas de piedra y restos de animales en fosas utilizadas para cocinar durante la fase gravetiense temprana, lo que sugiere que humanos del paleolítico en España comenzaron a comer caracoles hace unos 30,000 años.

Los romanos consideraban a los escargots  como un alimento de la élite. En la cocina francesa, los extraen de sus caparazones, los matan, los cocinan con ajo, mantequilla, vino o caldo y los devuelven a los caparazones con salsa. Usualmente se sirven en platillos especiales con 12 caracoles por individuo.

No obstante, un cultivador de caracoles, Hubert Hédion, dijo a Vendée television que no todo está perdido y que los caracoles restantes, que actualmente están hibernando, pueden recogerse y enlatarse.

Traducido por Leonor Guerrero

The Guardian