Rinoplastia al gusto: cómo la pandemia llevó a un aumento de cirugías plásticas
‘La mayoría de mis amigas han dicho, “Oh, quiero hacerme esto durante la pandemia”’. Foto: fotografstockholm/Getty Images

Cuando Kaafiya Adbulle dio a luz a su hijo en abril de 2017, ella eligió amamantar. Un año después, optó por la fórmula para bebés, hipervigilante del efecto de la lactancia en sus pechos. Infeliz con la flacidez y el encogimiento, ella empezó a investigar levantamientos de busto, un procedimiento que quería desesperadamente pero que nunca tuvo el valor de perseguir. Hasta la pandemia, así es. 

La presión social de emerger de la pandemia como una versión mejor de uno mismo parece que resulta en estigma para aquellos que no usan el tiempo para autosuperación. Con mensajes amplificados en las redes sociales sobre ponerse en forma, mantenerse productivo y comenzar un negocio adicional, las personas como Abdulle toman medidas drásticas para mantenerse al tanto. 

“Está este mensaje popular que si estuviste todos estos meses en casa, y no te ves mejor que antes… entonces en realidad no lograste nada”, ella dice. 

“Ahí fue cuando comencé a pensar en mi cirugía de pechos”, dijo Abdulle, quien acaba someterse a un aumento de pechos en Helsinki, donde ella vive”. 

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Además, hay otras ventajas de la pandemia. “Todo está prácticamente cerrado”, dice Abdulle. “Ahora tengo tiempo de recuperarme porque hago mis tareas desde casa”. 

Para aquellos que nos recuerdan que Shakespeare escribió el Rey Lear en cuarentena, muchos encuentran otro efecto secundario de todo el tiempo que pasamos en casa: aumento del autoescrutinio. 

“La gente tiene más tiempo en sus manos. Pasan más tiempo frente al espejo o en ellos mismos, así que se vuelven más críticos”, dice Jacob Sedg, un cirujano plástico del sur de California. Como la gente sale menos: gastan menos dinero en viajes o ropa, y en su lugar gastan más en mantenerse en forma y verse bien”. 

Sedgh ve un flujo entrante de pacientes nuevos que nunca antes se habían realizado un procedimiento cosmético. Los procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos se buscan mucho, con las rinoplastias, levantamientos faciales, rellenos y Botox como los más populares. Pero Sedgh ve más aumento en los procedimientos quirúrgicos. Él le da el crédito al nuevo tiempo libre. Después de las cirugías, la gente puede tener inflamación, moretones y verse muy diferentes que su resultado final. Pero aquellos que trabajan desde casa tienen la oportunidad de esconderse en las sombras mientras se recuperan sin que nadie se de cuenta. 

Katie Colson, una contadora de 32 años de Austin, Texas, se puso inyecciones en los labios por primera vez en este agosto después de pensarlo por un año. Ella no temía contagiarse de Covid porque todos en la clínica usaban mascarilla al momento de su consulta y durante el procedimiento. “Pensé que si puedo ir a que me limpien los dientes, puedo ir a que me inyecten los labios”, ella dice. “La idea de hacerlo mientras trabajaba desde casa fue atractiva en caso de que quedara con moretones o mis labios quedaran raros”. 

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Steve Pearlman, un cirujano plástico de Nueva York, también vio un aumento de clientes famosos que no están en grabaciones, presentaciones o en eventos en este tiempo. Después de cerrar por tres meses por las restricciones estatales de Nueva York, un aumento de pacientes que buscan revisiones de rinoplastia quirúrgica, estiramientos faciales y procedimientos en los labios (en ese orden) mantuvo su práctica en auge. 

Para su cliente promedio, elegir esconder su cara se normalizó por las videollamadas y conferencias, lo que ofrece un nuevo espacio para la etapa de sanación quirúrgica. “Alguien que trabaja remotamente puede tener una cirugía y estar en Zoom tres días después de una rinoplastia o estiramiento facial, y solo decir, ‘No voy a prender mi cámara hoy, tengo tubos en el cabello’. cuando en realidad tienen vendajes en sus caras”. 

Aunque las videollamadas tienen sus ventajas, también contribuyen silenciosamente a la autocrítica, debido al aumento en el tiempo que pasan los hombres y mujeres viendo sus caras. 

 Esto lo confirma una investigación, un estudio reciente que se publicó en el diario Facial Plastic Surgery & Aesthetic Medicine señala este aumento en pacientes que buscan cirugía por la sobreexposición a ellos mismos en Zoom. 

“Normalmente no nos miramos a nosotros mismos por tanto tiempo”, dice Pearlman. 

Además, las videollamadas exageran la asimetría facial, porque la imagen la provee una cámara al revés. “Las cámaras de teléfonos celulares tienen un efecto de ojo de pescado, lo que exagera todo en la imagen. Así que hace que la nariz se vea más grande, o que una nariz chueca se vea más chueca. Las selfies no solo lo empeoran porque ves ves fotografías en lugar de una imagen en espejo, sino que distorsionan la imagen real de tí”, dice Pearlman.  

Pearlman dice que las solicitudes de hombres para cirugías siguen igual, a diferencia de las mujeres, y cree que hay una razón para eso: “Los hombres no se miran tanto al espejo en casa, y cuando están en Zoom, en realidad no se enfocan en cómo se ven. Las mujeres se preocupan más sobre cómo las ven los demás”. 

Cuando da consultas, Pearlman, como muchos otros cirujanos plásticos, usa una cámara profesional que es más precisa y puede suavizar esta sensación de dismorfia facial, pero con los recordatorios diarios de los filtros de Instagram, selfies y llamadas por Zoom, es difícil hacer una diferencia. 

La dismorfia facial por nuestras circunstancias actuales únicas es un precedente peligroso para tomar una decisión vitalicia. Aún así, la gente es víctima de esto. 

Abdulle le contó a sus amigas sobre sus planes para aumento de pechos, dice que hasta ellas tienen pensamientos similares. “La mayoría de mis amigas han dicho, ‘Oh, quiero hacerme esto durante la pandemia’… Siento que nunca nos sentábamos a tener estas conversaciones, pero ahora surgen casi cada vez que hablamos”.