Cerebro y mente sanos en niñas y niños hará que tengan relaciones sanas
Foto: Nataliya Vaitkevich/ Pexels

«Venimos al mundo ya “cableados”
para formar conexiones con los demás».
Daniel Siegel

Preguntándole a una adolescente si en sus relaciones de amistad en la infancia existió algún tipo de violencia, contestó que sí; pero también comentó que recuerda más que cuando se acercaban a pedir ayuda a quienes les cuidaban, les decían: –pues ¿qué le hiciste?, –si te llevas, te aguantas–, –¡no te dejes, defiéndete! –.

¿Qué nos dicen estas respuestas? Que además de existir la violencia entre niñas y niños, existe la falta de una mamá, papá o cuidador que les haya dado, desde sus primeros años de vida, los cuidados y la seguridad suficientes para que desarrollaran un cerebro y una mente sanas que les permitiera aprender a confiar en los demás y en el mundo.

Una niña o un niño que ejerce constantemente violencia con sus amistades lo hace porque carece de un vínculo seguro con sus cuidadores más cercanos, lo que afecta el desarrollo de su cerebro y su mente, dificultándole adquirir las habilidades necesarias para relacionarse sanamente.

Nadie llega al mundo con un manual bajo el brazo, pero sí con un cerebro que cuenta con lo necesario para activar los circuitos que nos permiten conectar con nuestra mente, con la mente de los demás y así crear un nosotros.

Te preguntarás entonces ¿cómo sé si mi hija/o logró desarrollar esa capacidad mental con mis cuidados?, ¿qué puedo hacer para que aprenda a relacionarse sin violencia?, ¿cómo le ayudo a desarrollar un cerebro y una mente que le permitan relacionarse mejor?

Para que tus hijas e hijos desarrollen un cerebro y mente que los lleve a tener relaciones sanas necesitas fortalecer el vínculo que hay entre ustedes, de esa manera reforzarás los circuitos del cerebro que le llevan a la conexión con los demás.

Prepara y regala a tu hija/o un momento de conexión con ternura y aceptación:

  1. Date un tiempo para observar sin juicios y conectarte con lo que siente mientras juega, realiza sus tareas escolares o cualquier otra actividad.
  2. Observa lo que sientes tú cuando lo miras. ¿Qué emociones agradables te despierta?
  3. Busca un momento relajado en el que le cuentes esa experiencia, puede ser antes de dormir, y hazle sentir visto y reconocido.
  4. Suelta cualquier expectativa que tengas sobre su respuesta, simplemente escúchalo y cuida que te sienta presente (centra tu atención en ese momento, deja el celular).
  5. Cierra el momento de una forma divertida y amorosa, con un abrazo, por ejemplo.

Tener niñas y niños que disfruten de sus relaciones con los demás requiere de un vínculo de seguridad, amor y conexión emocional con ellas/os que les enseñe a confiar en el otro.

Este artículo se publicó originalmente en Baby Creysi. Consúltalo aquí.