La reportera Monserrat Ortiz ‘rompe el pacto’ y denuncia públicamente a Andrés Roemer
Andrés Roemer en la Ciudad de las Ideas 2009. Re-evolution. Foto: Werther Mx/Wikicommons

La periodista Monserrat Ortiz “rompió el pacto” e hizo pública una denuncia anónima que presentó hace dos años contra el escritor y embajador de la Buena Voluntad para el Libre Flujo del Conocimiento de la UNESCO, Andrés Roemer.

“Yo también fui víctima de Roemer. Somos muchas. Somos todas”, escribió la periodista en su cuenta de Twitter, convirtiéndose en la quinta mujer que denuncia al escritor.

Ortiz conoció a Roemer en 2017 cuando era periodista de ADN40 y le pidieron entrevistarlo para hablar sobre la Ciudad de las Ideas, un ciclo de conferencias de las que Roemer es cofundador. En ese entonces, ella tenía 23 años.

Ese mismo día, el escritor le envió una solicitud de amistad en Facebook y le escribió para decirle que veía en ella “mucho talento” y que tenía unos proyectos en los que ella podría participar.

“Cuando dijo eso me emocioné, no sólo porque alguien como él ‘viera mi talento’, sino porque en la empresa me estaban pagando una mierda y pensé que quizá trabajando profesionalmente en su proyecto podría tener más ingresos”.

Él le pidió hablar en persona. Quedaron en verse un sábado, cuando Roemer envió a su chófer a las instalaciones de TV Azteca para recoger a la periodista. Al llegar a la casa del escritor, éste la llevó a una salita de proyección de películas explicando que “ahí tenía las reuniones importantes”. Fue en ese momento cuando “comenzó la pesadilla”, según cuenta Ortiz en una carta en redes.

De pronto estaban solos. Roemer le preguntó por su sueldo en ADN40. Cuando ella respondió, él dijo que era “una broma” y que con él podría crecer mucho más.

“Recuerdo que llevaba vestido porque ese día me tocó grabar por el trabajo y tenía que ir formal; pero el hombre comenzó a decirme que seguramente me lo había puesto para enseñarle las piernas. Tomé un cojín que había en la sala y me cubrí las piernas, pero él me lo quitó y me comenzó a tocar. Le dije que no, lo empujé. Le dije que quería irme, pero no se detuvo”.

Roemer explicó que era un “gran amigo” de Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, por lo que podía hacer que Ortiz creciera en el medio, pero también podía hacer que la despidieran “si no cooperaba”, asegurando que era accionista y que podría disponer de quien quisiera porque “esa empresa, en parte, también era suya”. Dicho esto, Ortiz explica que el escritor comenzó a masturbarse e inició el abuso sexual.

Cuando terminó, Roemer le puso enfrente unos 7,000 pesos en efectivo y varios dólares para que ella se comprara “un vestido caro” para volverlo a ver. Ortiz lo cuestionó por su esposa. Él respondió que ella sabía las cosas que hacía y que tenían una relación abierta.

La periodista llegó a su casa a vomitar y tuvo crisis de ansiedad durante los siguientes meses.

“No se lo dije a nadie porque en ese momento pensé que todo había sido mi culpa. Me sentí culpable por llevar vestido y por ir a su casa. Me sentí culpable por permitirle dejarme engañar como novata. Me sentí culpable por entrar a un sector lleno de mucha mierda, como él. Me sentí culpable porque sabía que eso le iba a romper el corazón a mi familia si llegaban a enterarse”.

Roemer siguió escribiendo y ella le contestaba “cortante” porque pensaba que de no hacerlo, la llamarían de recursos humanos para hacerla firmar una renuncia. Con el tiempo, comenzó a dejarlo “en visto” y él se hartó.

En el canal en el que ella trabajaba estaban realizando coberturas que requerían entrevistar a Roemer. Como Ortiz “no tenía ganas de verle la cara otra vez”, decidió contarle a quien era su jefa en ese momento, pero sin detalles. Dejaron de ponerla en esas notas.

Ahora, decidió hablar “porque crecí como mujer y ser humano y entendí que esa agresión no fue mi culpa”. Logró perdonarse por “haber sido una niña ingenua”. Aceptó que fue víctima de abuso sexual y quiso romper el silencio.

“Por fin entendí a quienes no quieren denunciar a sus agresores porque las amenazaron y tienen miedo. Quise hablar para romper el pacto patriarcal del que fui cómplice al guardar silencio”.

“Andrés Roemer es un violador”, sentencia Ortiz.

En redes sociales, la reportera ha recibido muestras de cariño y apoyo. Por su parte, Roemer no se ha pronunciado sobre las acusaciones.

Esta semana, la bailarina profesional Itzel Shanaas también reveló que ganó una denuncia por acoso sexual contra Roemer.

En su narración, disponible en un video de Youtube, la víctima narró el acoso que sufrió por parte de Roemer, quien la citó para una reunión de trabajo en su casa. Una vez reunidos, comenzó a decirle piropos y halagos, que hicieron sentir incómoda a Shanaas.

“Me negué a los tragos y alcoholes de cortesía. De hecho, llegué en moto para que fuera más fácil decir que no sin recibir insistencias. Obviamente no hubo alcohol, pero no pude evitar los incómodos comentarios de lo sexy que puede volverse una mujer en moto ante los ojos de cualquier pendejo”, dijo.