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Entrevista

Daniela Santiago, protagonista de la serie Veneno: ‘Contamos la historia de todas las trans’

La actriz que revive a la primera mujer trans famosa en España apunta a superar los estereotipos de género para sus próximos papeles.

Daniela Santiago. Foto: Cortesía.

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El año pasado, en España se estrenó una de las series más exitosas y originales de los últimos años: Veneno. El título hace referencia al apodo que se le dio a la primera mujer trans famosa en ese país, Cristina Ortiz. La serie es un repaso por su biografía y una forma de dignificar al personaje, que tuvo tanto de ícono sexual como de figura de circo en los medios. 

Lo que inicialmente podía parecer una serie para la comunidad LGBT+ terminó como una historia universal porque cualquiera puede identificarse algún episodio de la vida de la vedette, actriz, cantante y trabajadora sexual española

La serie, además, sirvió para dar a conocer a una generación de actrices LGBT desconocidas para el público general: Jedet, que interpreta a Veneno en su vida postadolescente; Daniela Santiago, la vedette en su juventud y época de máximo estrellato; e Isabel Torres, que encarna la decadencia y etapa adulta de la protagonista.

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Producida por Atresmedia y creada por Javier Ambrossi y Javier Calvo, conocidos en España como “Los Javis”, la serie trascendió fronteras y en Estados Unidos, figuras como RuPaul, el drag queen y magnate televisivo, o Angelica Ross, la actriz que interpreta a Candy en la serie Pose (otra serie sobre el mundo LGBT+), se dijeron encantados con la serie. Este miércoles, de hecho, se anunció que la protagonista de Pose, MJ Rodríguez, ha sido la primera actriz trans nominada a un premio Emmy.

En eso, el trío de Veneno abrió camino. El año pasado, las tres protagonistas se hicieron con el equivalente español de los Emmys, el premio Ondas, a la Mejor Interpretación Femenina. Ahora la serie ya puede verse en México, disponible en HBO Max.

La-Lista habló con Daniela Santiago, la imagen de la serie. La actriz explicó que después de años en Madrid buscando abrir una puerta en el cine que no salió, regresó a su natal Málaga y se dedicó a la peluquería y el maquillaje.

Diez años después, llegó su momento. “Nunca tiré la toalla, sabía que algún día llegaría mi oportunidad. Es de esos pálpitos que tienes desde que naces”, asegura. El suyo es uno de esos casos en los que la carrera no es de velocidad, sino de persistencia.

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La-Lista (L-L): ¿Quién es Daniela Santiago?

Daniela Santiago (DS): Daniela Santiago es una mujer malagueña que se fue a Madrid con 17 años y donde me convertí en una artista en (el) mundo de la noche. Pero me cansé de trabajar en Ibiza, en Barcelona, no acababa de salir la oportunidad de poder dedicarme al cine porque escaseaban los papeles para trans. Así que el 2012 fue el año que dejé los tacones y cambió mi vida. Me vine a Málaga y me puse a trabajar de peluquera y maquilladora.

L-L: ¿Cómo lograste el papel?

DS: Una amiga me comentó que había un casting para una serie que hacían “Los Javis” y que necesitaban un perfil de una mujer muy atractiva, con buena dramatización para hacer de Cristina. Me mandaron a Madrid para hacer la audición presencial con “Los Javis” y fue amor a primera vista. Vieron en mí a quien querían para Cristina.

Cristina Oritz. Foto: Veneno, la serie / Facebook.
Daniela Santiago
Daniela Santiago interpretando a Cristina Ortiz. Foto: Veneno, la serie / Facebook.

L-L: La serie ilustra muy bien la herida que deja el rechazo de los papás. ¿Tú viviste algo similar? 

DS: Afortunadamente tengo una familia muy bonita en la que siempre he encontrado amor y apoyo. Mi madre para mí es mi referente de vida. Cuando me dijeron encarnar a Cristina, que fue todo lo contrario a lo mío, sentí mucho dolor porque no entendía cómo una madre puede ser así de cruel con su propia sangre.

L-L: También vemos los lazos de amistad que se crean en la comunidad LGBT, ¿crees que es así porque se entienden mejor entre ustedes o por el rechazo que la sociedad ha mostrado históricamente?

DS: Los niños se hacen con los niños porque sienten más empatía con ellos por parecerse más y las niñas hacen lo mismo, aunque hoy en día es más diverso. Si a eso le sumas que la gente no entiende que seas una persona diversa y te discriminan por eso, tú te haces tu pequeño mundo con la gente que tiene similitud contigo, que sufre lo mismo que tú, que te entiende.

En el caso de nosotras, al haber tanta carencia afectiva por tantas hermanas, se estrechan lazos muy bonitos, muy familiares. Solo con una mirada nos entendemos a la perfección.

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L-L: Otro aspecto que refleja muy bien la serie es la decisión de hacer el cambio físico, que no siempre es tan fácil de tomar. ¿Cómo fue en tu caso?

DS: Yo me hice el pecho a los 18 y a los 22 ya estaba ardiendo de deseo de tener mi vagina. Mi madre me pagó la vaginoplastía porque no podía permitirme este tipo de cirugías. Si me lo hubiese podido hacer antes, lo habría hecho porque psicológicamente sí me afectaba ver una parte masculina en mi cuerpo. No me representaba, no era algo con lo que yo tuviese sexo, no era algo del que me sintiese orgullosa sino que me frustraba, me dolía, lo tenía que esconder.

Sin embargo, hay otras amigas que no, que quieren una apariencia femenina pero les gusta su aparato reproductor. Somos todas diferentes, no por el mero hecho de que no se lo haga es menos mujer que yo.

L-L: ¿Puedes compartir alguna anécdota del rodaje?

DS: ¡Hay muchas! Por ejemplo, el día que nos vimos por primera vez las tres Venenos. Fue maravilloso porque ¡éramos todas tan parecidas! Un día de rodaje estábamos las tres y los chicos se volvían locos porque no sabían quién era quién.

Fue un rodaje muy bonito y emotivo, se creó una familia muy rompedora en todos los sentidos, porque sabíamos que estábamos haciendo algo por el colectivo muy potente. No solo era contar la historia de Cristina, sino que sabíamos que al abrir ese melón era abrir el de todas.

L-L: ¿Qué fue lo más difícil de rodar?

DS: A nivel físico, el día de la tormenta, porque trajeron cuatro grúas de agua helada. Eran las 3 de la mañana y estábamos trabajando en el parque de la Casa de Campo (en Madrid), donde las temperaturas en invierno ahí son bajo cero, y estábamos casi desnudas. Estuve en cama como una semana sin poder de moverme del dolor de lumbares por frío que agarramos.

A nivel emocional, el momento en que Cristina pide a su madre que si no la quiere, por qué acude a la televisión con ella y la madre la humilla delante de toda España. Me emocionó mucho.

L-L: Tú conociste a Cristina, ¿qué recuerdas de ella?

DS: La conocí cuando me fui a Madrid y, de casualidad, la encontré en (el barrio de) Chueca. Se acercó a hablarnos y rápidamente me ofreció a que fuese a vivir con ella. Me fui un mes pero en aquel momento me tenía loca. Me mandaba todo, me agarró un poco como su chacha (ríe). No aguanté mucho tiempo.

Pero era maravillosa, muy buena, muy inestable, con muchas carencias, se automedicaba muchísimo para la ansiedad. Tenía luz pero también, mucha tristeza. Vivió lo mejor que supo y pienso que el momento de fama que le vino, no lo supo gestionar y no tuvo gente buena que la ayudase.

L-L: En España se está tramitando la Ley Trans y hace poco, nos llegó la noticia del asesinato Samuel Luiz, presuntamente porque era gay. ¿Qué tan aceptado está ahí la comunidad LGBT?

DS: Llevábamos muchos años de lucha por Ley Trans pero en España y muchos otros lugares, sigue habiendo tránsfobas, homófobas, sigue habiendo personas que necesitan reeducarse. Hace unas semanas supimos del caso de Samuel, una noticia supertriste por la manera tan cobarde en que lo mataron. Estamos reivindicando que las penas se endurezcan contra esos crímenes.

L-L: ¿Qué puertas se te han abierto a raíz de Veneno?

DS: He trabajado con el director de cine que he admirado toda mi vida, con Pedro Almodóvar, en la película de Madres paralelas, que se estrenará en septiembre. Ahora soy la musa de Roberto Cavalli (diseñador) y he trabajado también con Desigual. Tengo dos campañas más de moda con dos diseñadores muy importantes y tengo dos películas para final de verano. O sea que mi vida ha cambiado muchísimo porque estoy haciendo lo que quiero y con gente muy influyente. 

L-L: ¿Tienes miedo de que te encasillen en papeles de mujer trans?

DS: No tiene por qué, las películas que tengo ahora para después de verano no son para chica trans. Habrá papeles que sí y no me importa, y habrá otros que no. Como actriz quiero mostrarme en todas mis facetas y personajes diferentes. Es una carrera de largo aliento.

Jedet, Daniela Santiago e Isabel Torres, las tres ‘Venenos’. Foto: Veneno, la serie / Facebook.

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