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Cultura

Fabián Cháirez: ‘Para mi familia, ser LGBT+ era una desgracia’

El creador del Zapata desnudo considera que los artistas de hoy deben debatir y alzar la voz ante los atropellos en la sociedad.

Fabián Cháirez
Fabián Cháirez junto a su obra expuesta en la galería Aguafuerte. Foto: Angélica Escobar/La-Lista

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Ha pasado un año y medio desde que Fabián Cháirez causó revuelo en México por su obra La Revolución. La pieza que presentó a un Zapata desnudo formó parte de la exhibición del Palacio de Bellas Artes dedicada al revolucionario Emiliano Zapata, marcando un hito en la carrera del creador chiapaneco. 

El artista recibió comentarios a favor y en contra sobre su obra. También obtuvo amenazas, aunque destaca las oportunidades que se abrieron para otros artistas gracias al diálogo en torno a su obra.

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La denuncia contra el racismo, clasismo y machismo son algunos de los temas que el mexicano ha abordado en sus obras, usando personajes del imaginario colectivo para desmitificar el aura que les rodea.

En entrevista para La-Lista, Cháirez habla en la galería Aguafuerte acerca de lo que significó la controversia en su trayectoria, cómo eso permitió una mayor apreciación del arte LGBT+ y también de sus nuevos proyectos, tanto su participación en un podcast como una exposición en Reino Unido, que se suma a las que ha tenido en Bélgica, Estados Unidos y España.

¿Qué representa para ti la exposición Fabián Cháirez, Other Colours en Reino Unido? 

Es un gran paso en mi carrera, pero no solo para mí sino para la comunidad LGBT+. Socialmente vivimos mucha violencia estructural y dar un paso como este es alentar a otras generaciones y artistas a que existan posibilidades para nosotros

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¿Cómo se da el acercamiento con la asociación que organiza la exhibición? 

En 2019, una académica que ya había hecho previamente una exposición sobre las revolucionarias en la Chalton Gallery se enteró del escándalo que hubo alrededor de mi obra. Le pareció muy interesante abordar o darle una continuación a los temas sobre la revolución, el género y las luchas sociales. Me contactaron en 2019 y me hicieron la invitación para el 2020, pero por la pandemia no pudo realizarse esta muestra sino hasta ahora.

¿Qué obras se podrán ver en esta exhibición?

En esta exposición estará una de mis piezas más importantes y a la que, como artista, valoro más por mis logros técnicos y conceptuales: La invocación. Aparte vemos temas relacionados con cuestionamientos a las masculinidades, invisibilizar a las personas racializadas y la hipocresía de algunas instituciones sociales.

¿Cómo lograr que México institucionalmente se abra más a la exhibición de estos trabajos?

Primero diciéndoles que esto abre más el panorama y posibilidades para aquellos sectores que no han tenido una oportunidad de ser escuchados. Creo que eso los dejaría bien, sobre todo a las instituciones que ahora vienen más desde la izquierda. Eso sería lo importante, que reconozcan otras realidades. 

El que me haya pasado esto a mí (es casualidad), es algo que muchos artistas desearían y que yo realmente ni lo busqué, estaba haciendo otra cosa y se dio solito. Es el resultado del trabajo. 

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Hay otros artistas con una gran trayectoria que no han sido reconocidos como tal…

A mí me importa mucho cambiar como ciertos paradigmas, de repente se tiene esta idea como del artista bohemio que vive en su estudio y lo vemos de vez en cuando. Ahora no se requiere eso, se necesita encarar, debatir, hablar, alzar la voz porque hay muchos atropellos. Creo que el arte es una buena herramienta para trabajar muchos temas y agarrar el toro por los cuernos. 

La Revolución no solo fue el escándalo, contribuyó con las mesas de debate, las reflexiones…

Todo el mundo estaba hablando de eso y el arte lo logró por sí solo. Creo que no importaba tanto lo que dijera, al final la gente debatía por la obra y eso es algo que me tiene bastante orgulloso. No fue por algo que yo como artista haya dicho o hecho, sino es la imagen en sí. Eso es lo que le da mucha importancia a la pintura figurativa. 

Fue la obra por sí misma la que llamó la atención pero pasaron dos o tres semanas, tras inaugurar la exposición, hasta que estalló la controversia…

Eso es algo que siempre he tenido como principio. Mi obra es primero antes que yo, mi obra debe ser la que hable por mí y ese es un ejercicio constante. Cómo decir o hablar de aquello que no se puede decir con palabras, pero sí con imágenes. 

Siempre que estoy enfrente de un nuevo proyecto busco hacer algo más contundente y complejo porque de repente el arte LGBT+ se tiene un poco segregado, que solo habla de ciertos temas o plataformas y trato de romper con eso. Hago pintura figurativa académica y lograr construir imágenes que queden como referente del imaginario no solo LGBT+, sino social. 

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En el imaginario colectivo hay estructuras muy fuertes. México está marcado por una cultura machista

Racista y clasista, que son tres temas que abordo bastante y que están constantes en mi obra. Que a veces hace tal vez más ruido el tema en contra del machismo, pero también va en contra del racismo y clasismo. La mayoría de mis personas son morenas, no cumplen con algunos estereotipos de masculinidad, entonces es una lucha desde muchas aristas las que trato de abordar en mi obra. Aún hay problemas que no han salido a la luz. El racismo empieza a tener debates, pero en un país donde el 80% de las personas somos morenas y no nos vemos representados en los medios de comunicación es absurdo que no se hable de esa desigualdad, entonces trato de hacer lo mío con la pintura y llenar de referentes que dignifiquen estas expresiones. 

¿En el extranjero, sobre todo en Europa, hay una mayor apertura al diálogo de los temas de la comunidad?

Sí, completamente, aunque México está muy adelantado en materia de derechos y diálogo sobre algunas cuestiones y temas relacionados con lo LGBT porque a veces creemos que todo se hace afuera, pero no. Aquí también existe un gran trabajo y hay que reconocerlo. México es uno de los primeros países en tener proyectos culturales relacionados con lo LGBT+, propuestas de leyes, y eso es importante porque a veces solo creemos que lo extranjero va a la delantera, pero no, en México tenemos mucho talento y una capacidad de reflexión bastante fuerte pero no es reflejada ni en los medios ni en las instituciones.

En el extranjero hay un poquito más de apertura al abordar esto desde las instituciones, desde algunos sectores de la sociedad y eso favorece esas sociedades, pero sí creo que en México sí se hace un buen trabajo. 

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¿Cómo fue que te animaste a participar en el podcast Coming out: Emociones compartidas

Por el mes del orgullo he recibido muchas invitaciones y colaboraciones de empresas y es algo que he tratado de tomar, porque creo que hay muchas cosas qué decir y hay que aprovechar estas plataformas que tienen una proyección inmensa para poder decirle a otras personas que no están solas, que compartimos realidades muy similares.

En este podcast aparecen muchas personas hablando de su salida del clóset y es interesante ver que aunque pareciera algo similar para todos, creo que hay muchas particularidades que lo vuelven interesante. En mi casa, mi salida del clóset fue un tema bastante complejo y que también marcó bastante mi obra por ese choque con lo que se espera de un hombre en sociedad. Al salirse suceden muchas cosas. Me parece muy interesante que existan este tipo de propuestas  en plataformas masivas. 

Fue muy complicado ese proceso…

Aunque ya se abordaban ciertos temas LGBT+ en algunos programas de televisión y empezaba a haber referentes, no eran los suficientes para mi familia. Para ellos, el ser una persona LGBT+ era igual a desgracia justo por la falta de referentes positivos. En el cine, las novelas se repite la misma historia: el destino es trágico para las personas LGBT, pareciera que no hay final. Y es algo que yo intento hacer y que construyo con mi trabajo y desde muchas áreas: ser un referente positivo para todas las generaciones presentes y las que vengan de un caso de éxito, de lucha, y creo que eso es importante para que la libertad sea algo constante y por lo que las nuevas generaciones sigan luchando. 

Hoy ya no solo son personajes que denigran a la comunidad, como el de un peluquero, sino son realmente protagonistas, van cambiando los paradigmas.

Son personajes que están dentro de la trama o que ya no son justo a donde nos habían segregado. Nos colocaban en cierto sector u oficio que es válido, pero la forma en que lo abordaban era bastante negativa. Hoy, por ejemplo, podemos ver a Alejandra Bogue, uno de los referentes trans en la cultura visual mexicana, como asistente de un doctor en una novela. Eso ya aporta a poder ver a las personas trans desde otras perspectivas y no solo desde la prostitución, que es algo bastante reconocible y valioso para quienes desean hacerlo, pero también mostrar otras posibilidades.

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