A un año de la toma de CNDH: Karla se unió y gracias a ello encontró justicia
12 de septiembre, 2020. Foto: Alexa Herrera / La-Lista

La toma de las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) comenzó con la protesta de Marcela Alemán, madre de una niña víctima de violación, y Silvia Castillo, madre de un joven asesinado, quienes decidieron plantarse en una oficina y comenzar una huelga de hambre ante la falta de respuesta a sus casos. Al día siguiente, Erika Martínez y un grupo de feministas encapuchadas del Bloque Negro tomaron las instalaciones y las convirtieron en un refugio para mujeres violentadas.

Un año después, Karla cuenta que fue gracias a todas esas mujeres que su caso avanzó, luego de estar estancado en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) desde 2018. Ese 4 de septiembre de 2020 su vida cambió. Se dio cuenta de que no era la única mujer pasando por una violencia de género. Más que amigas, encontró a hermanas que aún la acompañan en su búsqueda de justicia.

“Antes yo caminaba sola, pero poco a poco hemos ido avanzando. Yo no sabía qué era el feminismo y ahora no pienso abandonarlo por nada del mundo porque esto me ha generado mucha seguridad y fortaleza para defender a mi hijo”, relata.

Al día siguiente, Karla se presentó en el edificio de República de Cuba, 60, en el Centro Histórico. Con su mochila y las cinco carpetas de investigación que tenía por violencia familiar, la joven tocó la enorme puerta de madera, detrás se encontraban madres de víctimas de violencia de género, de feminicidio y Erika Martínez, madre de una menor de edad abusada sexualmente. “Toqué las puertas, afuera ya estaba todo bloqueado con unas mesas. Salieron unas chicas del Bloque Negro al balcón y me preguntaron que qué quería”, recordó Karla.

El miedo la invadió. Ahora cuenta que no sabía a qué se iba a enfrentar, no sabía qué le esperaba en el interior del inmueble, solo había visto en las noticias que la CNDH estaba tomada por un grupo de mujeres. Su propia madre fue la que la motivó a llevar su caso allí. Karla gritó desde la calle hacia el balcón que tenía un caso de violencia familiar con cinco carpetas de investigación abiertas. “En eso se asoma Erika y me dice: ‘¿Traes copias de tus documentos?’ y le dije que sí y se los entregué por la puerta. Los revisaron y luego, luego me abrieron las puertas”.

Karla entró a la CNDH siendo una mujer tímida y vulnerada por la violencia que el padre de su bebé, de un año y medio, había ejercido sobre ambos. Un año antes, logró tener una conversación con la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, en una de las audiencias públicas que la mandataria realizaba, pero el caso no se movió. Con esa experiencia, no tenía grandes expectativas, pero aun así ingresó a las instalaciones.

“Entré y vi cómo estaban acomodando despensa y ropa y Erika empezó a platicar conmigo y me dijo que la finalidad de esa toma era para que las autoridades empezaran a hacer una mesa de trabajo con la gente que llegara”. La primera semana, Karla asistió todos los días a la CNDH. Allí conoció a más mujeres víctimas de violencia de género, se identificó con sus historias y decidió quedarse por las noches aunque extrañaba a su hijo. Sin embargo, su estadía dio frutos, pues el 9 de septiembre de 2020, fue una de las víctimas que sostuvo un diálogo en la primera mesa de trabajo en la Secretaría de Gobernación (Segob).

El repunte del caso de Karla

Karla se encontraba en la lista de víctimas que asistieron el 9 de septiembre a la reunión con la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Ese día Erika Martínez no pudo entrar a Segob, pero esperó a Karla afuera del recinto. “Ese día fue como la punta para empezar con todo porque de ahí fue comenzar a exigir a las autoridades. Me citaron en la Fiscalía y repuntó mi caso”, cuenta Karla.

En 2018, Karla hizo la primera denuncia por violencia familiar, cuando el padre de su hijo la mordió mientras ella sostenía al bebé. Como las autoridades no avanzaron en la investigación, la mujer continuó siendo víctima de violencia, razón por la que denunció otras cuatro veces más. Sin embargo, las denuncias no procedieron y fueron enviadas al archivo. Incluso una de sus carpetas estaba mal clasificada, pues los hechos correspondían a tentativa de feminicidio, no a violencia familiar, ya que el agresor intentó arrollarla con un automóvil. “Él se llevaba a la fuerza a mi hijo, que tenía un año, y por yo impedir que avanzara el carro, me aventó el carro y me intentó atropellar”.

El 14 de septiembre de 2020, Karla expuso su caso en la Antigrita, evento que se realizó en la CNDH con motivo del Día de la Independencia. “Yo era una mujer muy tímida, la verdad, entonces para mí el demostrarme en la Antigrita lo que pude hacer y lo que pude externar ante todas, para mí fue muy valioso, y a partir de ahí me dio mucha fuerza para saber que no necesito de alguien y que me puedo autogestionar y seguir adelante”. 

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12 de septiembre, 2020. Foto: Alexa Herrera / La-Lista

El 16 de septiembre, colectivas y feministas que mantenían la toma tuvieron una discusión. El Frente Nacional Ni una Menos y Yesenia Zamudio, madre de una joven asesinada, se retiraron del lugar, y con ellas, dos abogadas que comenzaban a asesorar a Karla. Pero para ese momento, ella ya no tenía miedo. “Las abogadas me habían dicho que mi caso no tenía ni pies ni cabeza, pero ya tomando ese camino de empoderada, empecé a salir en medios de comunicación y me entrevistaron en el programa de Fernanda Tapia”. A partir de allí, otros abogados contactaron a Karla y comenzaron a llevar sus procesos.

Va a prisión el agresor de Karla tres años después de buscar justicia

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es uno de los días más significativos para Karla. En 2020, acudió a la marcha feminista que se realiza con motivo de esa conmemoración, y curiosamente, un año después, en 2021, su agresor fue vinculado a proceso y encarcelado por violencia familiar. 

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12 de septiembre, 2020. Integrante del Bloque Negro dentro de la Okupa en la sede de la CNDH en República de Cuba 60. Foto: Alexa Herrera / La-Lista

Actualmente, Karla busca que se reclasifique el delito por el que su agresor está en prisión, pero debido a la mala investigación de las autoridades de la FGJCDMX, el expediente no tiene las pruebas necesarias para hacerlo. “Uno de los compromisos de la Fiscalía es resarcir que no pidieron algunas evidencias como videos, fotografías, testigos, entonces van a hacer una recreación de los hechos”, explica. 

El delito de violencia familiar está clasificado con una pena de uno a seis años de prisión y la media es de tres años, por lo que Karla teme que aunque la sentencia sea condenatoria, al término de la reclusión, el padre de su hijo continúe con las agresiones. “Si me quedo con eso, él va a salir pagando un dinero, puede realizar la suspensión del proceso o el abreviado, por eso a mí me interesa que se reclasifique y pueda ser una sentencia mayor y él no alcance esos beneficios”.

Por estas, y más omisiones, los expedientes de Karla también se encuentran en Asuntos Internos, pues todas las investigaciones tienen irregularidades. “Asuntos Internos ya externó todas las irregularidades, nada más estoy esperando a que saquen un dictamen de cuáles fueron y cómo van a reparar el daño por parte de la Fiscalía”. 

De las cinco carpetas que Karla tenía, cuatro ya están en proceso, la que falta, es la denuncia que realizó por su hijo, quien también fue violentado; sin embargo, no se ha podido acreditar que el menor haya sido víctima, ya que cuando los hechos sucedieron, él era un bebé y no se le han realizado los peritajes. Karla acusa que la familia de su agresor, así como su actual pareja, la amenazan constantemente, por ello, la mujer puso una denuncia contra estas personas.

Karla ayuda a otras víctimas que están en la misma situación en la que ella se encontraba en 2020. Sigue caminando y acompañando a sus compañeras, amigas, hermanas. Junto a ellas ha cerrado la Fiscalía de la Ciudad de México para que la fiscal General, Ernestina Godoy, las atienda. Karla ya no es la mujer temerosa que el 5 de septiembre de 2020 tocó las puertas de la casona de República de Cuba 60. La nueva Karla es una de las mujeres que se empoderaron con la toma de la CNDH.

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