Octavio Paz es tendencia en redes… por una cita inexacta
En 'Todos Santos. Día de Muertos', Octavio Paz reflexiona sobre las fiestas y la muerte. Foto: Wikimedia

Durante las primeras horas del 16 de septiembre, una frase atribuida a Octavio Paz se volvió tendencia en redes sociales. La cita, presuntamente incluída en el ensayo Todos Santos. Día de Muertos, en realidad es una simplificación de una reflexión fuera de contexto.

En el ensayo, que está integrado en El laberinto de la soledad, Octavio Paz reflexiona sobre el significado ritual de las  fiestas populares mexicanas, y cómo representan un escape necesario para las sociedades con escasez económica.

Para que no quedes mal y lo cites correctamente, aquí te dejamos La-Lista de frases de Octavio Paz en Todos Santos. Día de muertos.

Sobre el 15 de septiembre

La frase simplificada en redes sociales es, en realidad, el punto de partida que hace Octavio Paz sobre las características del mexicano, siempre hosco y sigiloso.

“Cada año, el 15 de septiembre a las once de la noche, en todas las plazas de México celebramos la fiesta del Grito; y una multitud enardecida efectivamente grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año”.

Pobreza y fiesta

Octavio Paz se muestra sorprendido porque, entrevistando a una autoridad oaxaqueña, descubre que la mayor parte del presupuesto de la pobre localidad es destinado a las fiestas patronales.

“Nuestra pobreza puede medirse por el número y suntuosidad de las fiestas populares. Los países ricos pocas: no hay tiempo, ni humor. Y no son necesarias; las gentes tienen otras cosas que hacer y cuando se divierten lo hacen en grupos pequeños. Las masas modernas son aglomeraciones de solitarios”.

Mexicanos festejando

La naturaleza del mexicano, siempre reservado según el escritor, surge de forma violenta ante la invitación a la fiesta, donde la autoridad es ausente.

“En esas ceremonias —nacionales, locales, gremiales o familiares— el mexicano se abre al exterior. Todas ellas le dan ocasión de revelarse y dialogar con la divinidad, la patria, los amigos o los parientes. Durante esos días el silencioso mexicano silba, grita, canta, arroja petardos, descarga su pistola en el aire. Descarga su alma”.

Violencia y celebración

Para Octavio Paz, los connacionales no buscan festejar, sino una especie de venganza contra aquello que siente que lo oprime.

“El mexicano no se divierte: quiere sobrepasarse, saltar el muro de la soledad que el resto del año lo incomunica. Todos están poseídos por la violencia y el frenesí”. 

Valores y apertura

Como en algún momento Fernando Pessoa dijo sobre Portugal que los pueblos tristes tienen canciones alegres, el ensayista señala que es el carácter taciturno del mexicano el que nos lleva a la fiesta.

“Gracias a las fiestas el mexicano se abre, participa, comulga con sus semejantes y con los valores que dan sentido a su existencia religiosa o política. Y es significativo que un país tan triste como el nuestro tenga tantas y tan alegres fiestas”.

Sobre la alegría

Octavio Paz ahonda sobre la contradicción del mexicano, quien cuando está más deprimido muestra mayor alegría.

“No hay nada más alegre que una fiesta mexicana, pero también no hay nada más triste. La noche de fiesta es también noche de duelo”. 

Los mexicanos no conocen el diálogo

Para Octavio Paz, el hermetismo nacional implica que no somos capaces de comunicarnos con nuestros similares.

“La violencia de nuestros festejos muestra hasta qué punto nuestro hermetismo nos cierra las vías de comunicación con el mundo. Conocemos el delirio, la canción, el aullido, el monólogo, pero no el diálogo”.

Muerte sin sentido

Tristemente, el premio Nobel advirtió que en la sociedad nacional la culpa se le suele cargar a la víctima.

“Si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo nuestra vida. Por eso cuando alguien muere de muerte violenta, solemos decir: ‘se lo buscó'”.

Indiferencia mexicana

Para Paz, la fiesta que se hace sobre la muerte no implica que el mexicano no le tema, sino que no le importa.

“La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. El mexicano no solamente se postula la intranscendencia del morir, sino del vivir”.

Muerte inútil

Al final, Octavio Paz postula que, para nuestra sociedad, el final de los días es irrelevante. 

“La muerte mexicana es estéril, no engendra como la de los aztecas y cristianos”.