Personaje del mes | Regreso a clases, a los 17 meses del Covid-19
El regreso a clases y los debates a su alrededor marcaron los últimos 30 días. Foto: Alexa Herrera / La-Lista

Casi un año y medio después, y en su segundo intento, México reabrió las escuelas de educación preescolar, primaria y secundaria en el país para el regreso a clases presenciales de manera voluntaria.

La primera jornada del ciclo escolar 2021-2022 presentó afluencias limitadas de estudiantes por precaución, entidades donde mayormente abrieron los colegios privados o lugares donde las instituciones públicas dominaron las despedidas de las mamás en la puerta.

Pero también muchos padres, maestros e incluso escuelas completas decidieron que aún no es momento para que los niños estén en clases presenciales. Por otro lado, muchas familias ya no pueden tener a sus hijos en casa mientras que las propias niñas, niños y adolescentes han manifestado su intención de querer regresar a jugar con sus amigos, convivir con compañeros o simplemente, ya no estar encerrados.

Por estas razones, que se han debatido desde las comidas familiares hasta en círculos académicos y varias conferencias matutinas del presidente, en La-Lista escogimos al regreso a clases como el personaje del mes de agosto.

La suspensión de clases

El sábado 14 de marzo del 2020, en una conferencia de prensa convocada de última hora, el entonces secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, anunció que las escuelas cerrarían sus puertas. Dos semanas antes se había confirmado el primer contagio de Covid-19 en la Ciudad de México y las autoridades querían evitar que la enfermedad se esparciera entre los alumnos.

El plan del gobierno federal era reabrir las instituciones educativas el 20 de abril, luego de las vacaciones de Semana Santa, pero la fecha se postergó ante la expansión de la pandemia. Fue apenas este 30 de agosto del 2021, 17 meses después del primer caso de coronavirus en México, cuando se dio el regreso a clases presenciales a nivel nacional.

En las últimas semanas, el personal educativo, padres y madres de familia acudieron a las escuelas para realizar labores de limpieza y hacer un diagnóstico de las instalaciones. El tiempo no pasó en vano para los espacios educativos y una muestra de esto es que, según la organización Mexicanos Primero, alrededor de 5,493 instituciones sufrieron algún tipo de robo. Otras registraron problemas con sus servicios de agua potable, luz, internet o su infraestructura, dañada por el desuso.

Esta es la segunda ocasión en que México tratará de retomar las clases presenciales. Algunos estados intentaron hacerlo entre mayo y junio pasados, casi al final del ciclo escolar 2020-2021, pero los casos de coronavirus surgieron entre la comunidad estudiantil y las autoridades dieron marcha atrás con su decisión.

Esta vez las cosas serán diferentes. La Secretaría de Salud (Ssa) publicó la Guía para el Regreso Responsable y Ordenado a las Escuelas del Ciclo Escolar 2021-2022, donde señala que si un alumno es sospechoso de tener Covid-19 será aislado. A diferencia del mes de junio, ya no se ordena que las escuelas cierren en caso de que haya un contagio.

Esta misma guía establece intervenciones que las escuelas deben llevar a cabo para que el regreso a clases sea seguro: crear comités participativos de salud escolar, tener las manos limpias, cubrebocas obligatorio, mantener la sana distancia, optimizar el uso de los espacios abiertos, detectar posibles contagios de manera temprana y brindar apoyo socioemocional para alumnos y docentes.

El Gobierno de la Ciudad de México anunció que seguirá esta guía y no cerrará sus escuelas pese a los contagios, aunque no todos los actores se han mostrado de acuerdo. Representantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dijeron la semana anterior en una conferencia de prensa que maestros y maestras de la capital del país, Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán no retornarán a las aulas.

Para los alumnos, el regreso a clases presenciales no es obligatorio. Cada familia decidirá si envía a la escuela a sus niños, niñas y adolescentes. De igual forma, el retorno es voluntario para los profesores y profesoras, aunque la Ssa considera que ellos ya no están en riesgo ante el Covid-19 porque, a diferencia de los menores de edad, ya fueron inmunizados con la vacuna del laboratorio Cansino.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido uno de los principales promotores del retorno a las escuelas. El mandatario ha dicho que “llueva, truene o relampaguee”, los espacios educativos estarán abiertos, e incluso cuando se le cuestionó sobre la posibilidad de que los contagios aumentaran, opinó: “Tenemos que correr ciertos riesgos”.

Rezago por clases a distancia

La reapertura de las escuelas ha dividido a la población. Por un lado, están quienes apoyan el regreso a las aulas para evitar el rezago educativo; y por otra, los que critican esta medida con el argumento de que los casos de Covid-19 podrían volver a crecer y se generaría una cuarta ola de contagios.

El gobierno federal y organizaciones de la sociedad civil son quienes apoyan el retorno de los menores de edad a las instituciones educativas. Hace dos semanas la Secretaría de Gobernación (Segob) defendió esta postura al informar que alrededor de 3 millones de niños, niñas y adolescentes desertaron de sus escuelas por la cancelación de las clases presenciales y por otros motivos asociados al Covid-19.

Mientras el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) detalló, con base en datos del Banco Mundial, que antes de la pandemia los mexicanos tenían conocimientos equivalentes al tercer grado de secundaria y después del Covid-19 solo alcanzan lo relativo al primer grado de secundaria, un retroceso de dos años de educación.

Sobre el impacto del coronavirus en los conocimientos educativos aún no hay cifras oficiales. La prueba PISA, que se realiza cada tres años para medir este rubro, fue suspendida y se llevará a cabo hasta el 2022 con los estudiantes en las aulas de México.

Durante la emergencia sanitaria, el gobierno federal implementó el programa televisivo Aprende en Casa, dirigido a los estudiantes de nivel básico. También los maestros y maestras siguieron con sus clases a través de videoconferencias, aunque esto implicó un reto para el 48% de los hogares del país que, según el Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), no tienen internet.

“El retorno a las escuelas es fundamental para las infancias en múltiples sentidos”, dice Tania Ramírez, directora de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), otra ONG en favor de la reapertura. “Las escuelas son espacios de protección para prevenir la violencia, se evita el trabajo infantil, se promueve el desarrollo integral de niños y niñas, hay actividad física, convivencia entre pares y desarrollo cognitivo”.

La experta matiza que el regreso a las aulas “no debe ser un retorno como sea”, sino que se deben tomar las medidas sanitarias para cuidar la salud de la comunidad académica. De igual forma lamenta que las instituciones educativas, fundamentales para la vida de cualquier persona, han sido estigmatizadas por parte de la población.

“Observamos que puede haber una suerte de estigmatización a las escuelas, estos nervios porque las instituciones educativas sean un espacio de contagio no generaron un nivel de alarma cuando se abrieron bares, restaurantes, centros comerciales y casinos”, critica Ramírez.

Regreso a clases y riesgo de contagio

Del otro lado, están los especialistas en temas de salud, matemáticas y algunos padres de familia quienes se oponen al retorno a las escuelas por considerar que los casos de Covid-19 podrían incrementar derivado de la convivencia entre estudiantes.

Estas últimas semanas han sido las más críticas en términos de contagios en México y los menores de edad no han escapado de esta dinámica. Según cifras del Sistema Nacional de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (SIPINNA), durante agosto los casos de coronavirus en este sector de la población incrementaron 290% respecto a junio, al pasar de 1,613 a 6,299.

Los fallecimientos de menores de edad a causa del Covid-19 también crecieron. En junio hubo cuatro y en agosto se registraron por lo menos 31. La aplicación de vacunas ha sido la principal herramienta del gobierno mexicano para prevenir las muertes, pero los niños y niñas aún no han sido considerados en el plan de inmunización. Aunque actualmente, por ejemplo, las autoridades de Estados Unidos solo han aprobado la aplicación de una vacuna para menores de 12 años.

Este panorama ha hecho que muchos padres y madres rechacen el regreso a clases. En una encuesta que la CNTE hizo a poco más de 60,000 personas, el 90% consideró que esta decisión representa un riesgo.

“Regresar en este momento a clases es una mala decisión porque nos encontramos en el peor momento de la epidemia en México”, cuestiona Arturo Erdely, actuario y doctor en Ciencias Matemáticas que estudia las tendencias de contagios de la enfermedad. “Ya se intentó en junio volver a las clases, en ese entonces teníamos nueve veces menos contagios de los que tenemos ahorita y ni así funcionó”.

El experto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) considera que un momento aceptable para reanudar las clases sería cuando el 90% de la población tenga su esquema de vacunación completo, pero consciente de que eso no ocurrirá pronto, pide que se tomen todas las medidas preventivas para la reapertura a la que están convocados los alumnos de preescolar, primaria y secundaria.

“La buena noticia es que el presidente dijo que (el regreso a las escuelas) es voluntario”, menciona Erdely. “Si el 70% de las familias deciden no enviar a sus hijos a las escuelas, si solo lo hacen quienes en verdad lo necesitan por su situación socioeconómica que no les permite seguir con las clases a distancia, va a ser bueno para todos”.

Los niños sí quieren volver

Los niños, niñas y adolescentes no se han quedado callados en este debate. Su voz se hizo escuchar por medio de la encuesta Caminito de la escuela, realizada por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCDMX), en la que el 68% de 40,427 menores de edad respondieron que su decisión es volver a las clases presenciales.

El deseo de retornar a las aulas coincidió en niños, niñas, personas no binarias, adolescentes, jóvenes indígenas o con alguna discapacidad. La encuesta de la comisión reveló que las principales motivaciones de los estudiantes son convivir con sus compañeros, realizar actividades físicas y culturales, entender mejor lo que se les enseña y tener contacto directo con sus docentes.

Al igual que varias organizaciones mexicanas, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha recomendado el regreso a clases presenciales. En su estudio Salud mental en tiempos de coronavirus esta asociación internacional señaló que, más allá del rezago educativo, los jóvenes de entre tres y 12 años sienten irritación, mal humor, fastidio, ansiedad y padecen de un “sube y baja” emocional a causa del encierro.

“La reducción significativa de los intercambios con pares y otros referentes adultos no convivientes se expresa en altibajos emocionales, desgano, enojo, irritabilidad, angustia y resignación”, señala el documento.

Para garantizar un regreso seguro a clases, el presidente López Obrador anunció el pasado 18 de agosto que la Unicef acompañará este proceso con ayuda en la creación de protocolos sanitarios, vigilancia de las escuelas y mantener comunicación con la planta docente.

Luis Fernando Carreras, representante del fondo en México, se presentó en Palacio Nacional junto al titular del Ejecutivo federal y lamentó que en los últimos dos años los estudiantes han perdido aprendizajes, pero se mostró confiado en que esto pueda revertirse.

“Por más que hemos hecho medidas remediales en el mundo entero, en todos los países del mundo, todos los niños del mundo han sufrido pérdidas de aprendizaje y tenemos que recuperarlos”, aseveró Carreras.

El regreso a clases presenciales tras 17 meses de pandemia no fue cosa de un día, y habrá que seguirlo de cerca por semanas, meses o más.