Gran Café Victoria, el reto de abrir un restaurante en pandemia
El Gran Café Victoria es un espacio que abrió en medio de la pandemia de Covid-19. Foto: Cortesía

Iniciar un negocio propio es difícil por toda la preparación que tiene detrás. Para el chef Martin Marín Amaya no fue la excepción, pues aún con un semáforo epidemiológico cambiante y comentarios para que pensara dos veces su decisión, optó por abrir hace un año el Gran Café Victoria.

El proyecto de este espacio surgió a la par de la pandemia, pues en marzo de 2020 fue el momento en que empezaron a trabajar la idea que vio su inauguración el 21 de septiembre.

Y aunque pensó en los ahorros que había logrado en unos años, su decisión fue salir adelante con su restaurante, llamando a 15 personas para unir fuerzas y generar empleos en un momento en que la emergencia sanitaria parecía no tener fin.

“La situación era complicada, no teníamos ni idea de que fuera a durar tanto tiempo. Nos pasaba por la mente un par de meses; yo era de los que decía que para diciembre ya estaríamos bien. Ese optimismo y que la gente saliera adelante pese a las circunstancias hizo que me moviera”, dijo Marín Amaya en entrevista para La-Lista.

Y aunque reconoce que la decisión de abrir o no “fue un volado, una decisión arriesgada”, para él era una necesidad que debía realizar al grado en que prefería arrepentirse de que no funcionara en vez de no haberlo hecho.

Recordó que a su alrededor la mayoría de la gente le decía que no lo hiciera, que esperara y se encerrara en su casa; que no arriesgara sus ahorros; incluso su esposa se lo insistió y él escuchó por un tiempo, pero tuvo la decisión de salir adelante para poder dar trabajo a las personas.

“Eran decisiones fríamente calculadas y al calor de la emoción de la gastronomía, pero sin ponernos en peligro”, dijo el dueño del Gran Café Victoria, pues siempre pensó en presupuestos para no poner en riesgo la economía de su familia.

Gran Café Victoria

Señaló que como en todo establecimiento nuevo ha habido veces que meten algunos cuantos pesos de su bolsa, pero buscan seguir adelante y formar una familia más sólida.

Por supuesto que hemos tenido altibajos provocados por el semáforo rojo en diciembre, la cuesta de enero típica, por los picos de las olas del Covid-19. No te voy a decir que nos ha ido bien desde el primer momento y no sabemos ni dónde meter los billetes, pero en promedio nos ha ido bien”, comentó.

La incertidumbre era una constante, por un lado por entrar a una colonia habitacional con un ritmo de vida más tranquilo, pero por otro porque decidieron abrir en el momento de mayor riesgo para la industria gastronómica.

“La incertidumbre por supuesto que existió desde el primer momento en que decidimos poner un peso en el local. Espero que no nos arrepintamos y que este proyecto que tiene tanto corazón lo sienta la gente y lo vea reflejado. Llegó muchísima gente la primera semana, dentro de los parámetros permitidos, y eso nos motivó muchísimo y disminuyó el miedo por la incertidumbre”.

El Gran Café Victoria cumplió su primer año y su cercanía con las personas es que se contrató un repartidor exclusivo para este espacio con el fin de que los consumidores no tengan que pagar las comisiones de las aplicaciones.

El pensamiento de Martín Marín es de agradecimiento para los clientes, quienes confían en los protocolos de higiene y la oferta gastronómica.

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