¿Por qué hay más inundaciones en el centro del país?
Inundación en Tequisquiapan. Foto: Facebook / tequismpio

La última vez que Hidalgo había tenido una declaratoria de emergencia por lluvias fue en 2015, a causa de lluvias severas que afectaron el municipio de San Felipe Orizatlán, al norte de la entidad.

Mientras que la última vez que Querétaro tuvo un evento hidrometeorológico importante fue hace más de una década, en 2010, con impacto en solo un municipio por lluvias severas.

Las inundaciones de las últimas semanas en el centro del país aparecen como un fenómeno extraño, consecuencia en buena medida del cambio climático por la contaminación de la actividad humana, asegura Judith Domínguez, especialista en política y marco jurídico del agua de El Colegio de México.

Pero también hay algo de responsabilidad política. El martes, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que 75 presas de las casi 5 mil en el país estaban por encima del 100% de su capacidad.

Hace dos semanas, tras la inundación en Hidalgo por el desbordamiento del río Tula, además del agua que llegó procedente de la Ciudad de México vía el Túnel Emisor Oriente, y la lluvia intensa que cayó en la entidad, se mencionó el desahogo de dos presas, Endhó y Requena, en Hidalgo, que ya habían rebasado su capacidad.

Así como en Hidalgo, en los últimos 20 días en el centro del país se han registrado inundaciones importantes: en Ecatepec, Estado de México, el mismo 6 de septiembre, mientras la semana pasada, municipios de Zacatecas, Morelos y Querétaro también registraron anegaciones.

Aunado a ello, la amenaza en Hidalgo ha persistido por semanas desde inicios de mes, sumada a la latencia del riesgo en localidades como Tamazunchale en San Luis Potosí para esta semana.

Si bien, históricamente las entidades costeras son las más vulnerables ante las inundaciones por huracanes y tormentas, este año destaca la incidencia en localidades del centro del país.

Anteriormente, una entidad del centro del país que había padecido por inundaciones había sido Guanajuato en 2018, cuando cuatro municipios se vieron afectados por las lluvias e inundaciones pluviales. Y antes de eso, Puebla en 2012 presentó una declaratoria de emergencia por este problema en una sola localidad.

Casi una década después, las entidades del centro, como Morelos, con la inundación en Yautepec el pasado fin de semana, o el desbordamiento del Río San Juan en Tequisquiapan, Querétaro, han causado nuevas emergencias en esas localidades.

Apenas el martes 21, en el Diario Oficial de la Federación se publicó la declaratoria de emergencia por la inundación ocurrida entre el 6 y el 8 de septiembre en Tula y otros 8 municipios de Hidalgo, la cual, por cierto, no implica la entrega de recursos financieros para remediar el impacto de la anegación por el desbordamiento del río Tula, que causó la muerte de 17 pacientes en el Hospital General de la Zona número 5, a unos 200 metros del cauce. Y solo contempla apoyos para atender las necesidades básicas de la población. Mientras tanto, habitantes de la zona refieren a la La-Lista que el censo apenas comenzó el pasado fin de semana, casi dos semanas después de la tragedia.

“Esperábamos las lluvias en CDMX, y no pasó por aquí y pasó un poquito más por allá, y no se llenó el Cutzamala, se esperaba que iba a haber afectaciones. Pero qué pasó, es que no se esperaban con esa intensidad tan puntual y en cuestión de pocas horas, hay una precipitación para los cuales no hay, creo que sería atinado decirlo, no hay preparación. Nunca se esperaba que esto llegara a pasar”, comenta Domínguez a La-Lista.

Y tiene razón. De acuerdo con datos de la Conagua, la previsión a inicios de septiembre era de lluvias más abundantes a las normales sobre todo en entidades del norte, como Chihuahua, Durango, Coahuila, Baja California, Nuevo León, Sonora, Zacatecas, Sinaloa y Tamaulipas; mientras que en entidades del centro como Querétaro,Hidalgo, la Ciudad de México, Estado de México y Morelos se anticipaban por debajo de la media pero aún dentro de un rango normal. Sin embargo, la realidad superó las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

“Hay un fallo en el Meteorológico, porque se ha equivocado mucho en sus proyecciones, porque no tuvo en cuenta el viento, no sé, otros elementos”, acota Domínguez.

Cambio climático

En agosto pasado, investigadores especializados en cambio climático del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) resaltaron que los eventos meteorológicos tendrían mayor intensidad que antes a causa de la actividad humana.

Y con ello no se referían solo a que los polos se derritieran de forma acelerada, sino a huracanes más intensos, sequías más intensas, tormentas más impactantes y lluvias con mayor afectación.

Si bien hace cuatro décadas la temporada de lluvias iba del día de San Isidro Labrador el 15 de mayo al de San Francisco el 4 de octubre, las temporadas actualmente se han modificado a un intervalo desde inicios de mayo o incluso antes a el último día de noviembre de cada año. Pero se trata solo de una estimación.

Esto ha modificado los pronósticos, así como la capacidad de atender las lluvias de cada año. “Las autoridades del agua y los estados y municipios no esperaban esto, no estaban preparados para enfrentar los riesgos del cambio climático”, señala la académica.

En una revisión de la incidencia mensual de las lluvias en los años anteriores, se observa que solo en agosto hubo lluvias por encima de la media registrada en años anteriores, con un porcentaje mayor hasta de 25%, fuera del rango normal de acuerdo con la Conagua, en las zonas afectadas por inundaciones en el último mes, lo que implica una acumulación de precipitación más allá de los primeros días de septiembre, cuando comenzaron a presentarse las inundaciones.

“La primera responsabilidad es de la Conagua sobre todo porque estamos hablando de grandes presas, el SMN está dentro de la Conagua, es la primera autoridad que tiene que reaccionar y coordinarse al interior”, indica la especialista.

Cambios en la Conagua

En septiembre de 2020, con motivo del problema de la agua en la frontera norte, hubo cambios en Conagua a niveles directivos. En noviembre siguiente, en un video al sobrevolar las áreas afectadas por la inundación en Tabasco, el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que se decidió inundar una comunidad indígena en Nacajuca en vez de afectar la ciudad de Villahermosa.

“Asumimos el costo social y el riesgo de que se inunde al sur o al oriente que el centro (de la CDMX), porque el riesgo es mayor y el caos. Y eso pasó en Tabasco: el mal menor, y eso va a pasar, con la presa del Zapotillo, si se llegaran a inundar el desbordamiento de la presa, la gente que se inundaría son 100 o 200 personas es un costo asumible”, considera Domínguez.

Del mismo modo, las decisiones de dónde inundar pasan no solo por una decisión técnica sino política, en el entendido de que la autoridad decide a dónde enviar el excedente de agua, como ocurrió en Tula a principios de mes.

Apenas este martes, la Conagua reportó que 75 presas se encuentran a tope, algunas de ellas relacionadas con las inundaciones del último mes, como la Centenario, en Querétaro, asociada con el daño en Tequisquiapan, así como las dos presas de Hidalgo que afectaron a Tula.

Por ello, para la académica, es de suma importancia establecer protocolos y planes para decidir cómo operar en estos casos y que se establezcan responsabilidades no solo políticas sino legales.

“Todas las presas deberían tener un plan de seguridad. Para tomar decisiones, creo que si se hacen, están a medias, porque no llegaron a reaccionar, si ya se está llenando la presa, pudo empezar antes. Ya está en 104% en Querétaro, ya cuando la abren va a provocar un impacto mayor que si se hubiera hecho paulatinamente, ahí es donde yo recalco la coordinación con el SMN. Un plan de seguridad de las presas debería tener ese protocolo, ese procedimiento, finalmente hay un componente político, una decisión pero un plan puede marcarte una ruta pero cuando tomas la decisión, cuando viene la lluvia y tiene que agravarla”, sentencia.