¿Los stickers que usas en WhatsApp están violando la privacidad de los niños y niñas?
Foto: Heiko en Pixabay .

Compartir un sticker de WhatsApp con la imagen de un menor llorando, feliz, bailando o comiendo (entre otros ejemplos), parece algo inofensivo, pero en realidad es un acto que implica violaciones a los derechos de los niños, niñas y adolescentes. 

La aplicación de mensajería WhatsApp permite que los usuarios almacenen una galería de stickers, que son imágenes o animaciones que se utilizan comúnmente para demostrar sentimientos, reacciones, así como emociones en los chats, y los stickers de niños pequeños o adolescentes suelen ser utilizados de manera frecuente para reemplazar los mensajes escritos.

Las tiendas de aplicaciones para iOS y Android tienen opciones de apps que permiten tomar una imagen y convertirla en un sticker que se puede compartir vía WhatsApp. Cuando alguien te envía un sticker, tú puedes guardarlo para compartirlo en otra conversación. 

Algunos de los stickers y memes que se conocen hoy, son de personas cuya foto de pequeños se viralizó y se siguió compartiendo en internet mientras ellos crecían. 

En diciembre de 2020, por ejemplo, un hombre llamado Adrian Smith descubrió que una imagen de sí mismo cuando era pequeño se había hecho viral y se convirtió en un meme que fue compartido en internet por años, sin que él estuviera al tanto. 

¡Esta foto de mi versión de 3er grado de 8 años, ha sido un meme DURANTE AÑOS! Hay merchandising y todo. Internet es raro”, apuntó el hombre en una publicación en Twitter.

Smith, quien se dedica a la ciencia, calificó como “extraña” la experiencia de encontrarse a sí mismo convertido en un meme de internet. 

“Hace 27 años, el único lugar donde vivía esta foto era en una pared junto a la puerta trasera de mi abuela (…) Ha tenido su propia vida extraña en internet desde entonces”, apuntó.

Cuando compartimos un sticker o meme de un menor porque nos parece gracioso o tierno, se está usando suimagen de y puede tener implicaciones graves en el crecimiento y derecho de los niños y niñas. 

Adrian Smith confesó a la BBC que aunque encontrarse consigo mismo convertido en un meme le causó gracia, de niño lo hubiera encontrado “confuso y triste”.

“No nos hemos puesto a pensar no solamente como adultos, sino también como sociedad en su conjunto que este tipo de cosas que se empieza tal vez a partir de un juego, pueden tener repercusiones psicológicas en los niños y las niñas”, dice al respecto Jesús Villalobos, integrante del Consejo Directivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM). 

El experto indica que incluso se expone a que el menor caiga en redes de trata, debido a que en los stickers aparecen sus rostros y algunos rasgos de personalidad. 

Juan Martín Pérez, el coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe, enlista entre los efectos de usar stickers de menores, los siguientes: 

  1. Es una forma irrespetuosa de tomar la imagen de un niño para tus propios fines, por lo que hay una falta de respeto al derecho a la imagen de niñas y niños. 
  2. Puede ser revictimizante si estas imágenes convertidas en stickers colocan a los menores en una situación de víctima, burla, o algo que afecte su propia imagen personal. 
  3. Suma a su huella digital, debido a que los hace crecer con una vida digital. La huella digital se refiere al rastro de las actividades que llevamos a cabo en internet.

“Es frecuente que se usen en los chats (frases como) “no seas infantil” o la típica expresión machista de “lloras como niña”, y hay varios stickers de ese estilo, que circulan para burlarse en una forma despectiva, usando la imagen de un niño o niña”, dice el coordinador de Tejiendo Redes.

Ese tipo de stickers, que llegan a ser creados por los propios miembros de la familia del menor, pueden tener implicaciones en su salud mental y en su crecimiento y desarrollo, debido a que pueden ser víctima de bullying y burlas, coinciden los expertos.

La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, establece que los menores de edad tienen derecho a la intimidad personal y familiar, y a la protección de sus datos personales. 

“Niñas, niños y adolescentes no podrán ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia; tampoco de divulgaciones o difusiones ilícitas de información o datos personales, incluyendo aquélla que tenga carácter informativo a la opinión pública o de noticia que permita identificarlos y que atenten contra su honra, imagen o reputación”, señala. 

Sin embargo, cuando se trata de los stickers de WhatsApp, se dificulta castigar este tipo de prácticas debido a la facilidad de viralizar una imagen y los obstáculos para identificar a todas las personas que comparten dicho sticker

Además, pese a que hay un marco normativo, éste en realidad resulta de carácter orientativo para la sociedad en general, según Juan Martín Pérez. 

“Hemos logrado avanzar con los medios digitales, con la industria de Meta, con sus expresiones, con Twitter, Google, para que en lo posible hasta el límite de la libertad de expresión, puedan restringir con algoritmos o con los reportes que puede hacer la comunidad, ese tipo de imágenes que violen los derechos de niños y niñas”, apunta el experto. 

En ello coincide el integrante de REDIM, quien establece que la legislación de este tipo de actos se ha complicado en el caso de las imágenes de menores en redes sociales porque se ve como algo normalizado. 

“No existe una legislación muy precisa para el asunto de las redes sociales en general, solamente está como en el macro, está sujeto a interpretación, pero a lo que nosotros apelamos en REDIM es a que podamos concientizar que ese tipo de problemáticas pueden agravarse y pueden atentar contra el interés superior del niño”, dice Jesús Villalobos. 

¿Cuando un niño se hace viral y ello le provoca un daño, puede emprender acciones legales al ser menor de edad?

“La legislación lo permite y nosotros hemos asesorado para que funcione, lo que está pasando es que por lo menos hay recomendaciones por parte de la Comisión de Derechos Humanos para que se borren o para que desaparezcan de la red, pasa más con fotos que son de carácter más violento, pero con el asunto de la niñez en este sentido no ha habido casos, no tenemos precedentes que nos indiquen que eso puede llegar a suceder y pueda tener algún efecto legal”, indica Villalobos. 

En este escenario, lo esencial para respetar los derechos de los niños y niñas es dejar de compartir este tipo de stickers, aunque parezcan inofensivos, para evitar algún tipo de repercusión en el crecimiento y desarrollo del menor, concluyen los expertos.