¿Quién es Sergio Villarreal Barragán, ‘El Grande’?
El Grande, uno de los testigos estrella en el juicio contra Genaro García Luna. Foto: Saúl López/Cuartoscuro

En su primer día como testigo en el juicio en contra de Genaro García Luna, Sergio Villarreal Barragán, El Grande”, pudo hablar de su origen y cómo llegó a ser parte de los cárteles.

Es originario de Torreón, Coahuila, donde estudió hasta el segundo año de la carrera de Derecho pero decidió entrar a trabajar a la policía judicial del estado a inicios de los años 90. A los dos años atendió una convocatoria de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) y fue elegido como agente de la Policía Federal Judicial (PJF), al obtener las calificaciones más altas en las pruebas que le aplicaron.

Fue asignado a supervisar un tramo carretero en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde un día llegó un convoy de camionetas en el que viajaba Amado Carrillo, jefe del Cártel de Juárez, el más fuerte en la época, los encañonaron a él y a sus compañeros y los amenazaron con unirse a su organización o que se fueran del estado. Trabajó para él hasta 1997, cuando hubo una depuración de elementos de la PFJ y perdió su empleo, así que ya no era útil para la organización criminal, según explicó en el juicio contra García Luna.

“El Grande” puso negocios en el norte del país hasta que integrantes del Cártel del Golfo, liderado entonces por Osiel Cárdenas Guillén, intentaron extorsionarlo, le quitaron sus negocios y asesinaron a su cuñado.

Fue entonces cuando pidió ayuda a Arturo Beltrán Leyva, quien era el representante del Cártel de Sinaloa en Monterrey, Nuevo León y en Nuevo Laredo, Tamaulipas, para controlar ese punto de la frontera. Pero este, en lugar de ello, le invitó a que se uniera a su organización y este aceptó.

En esa época, cuando Arturo Beltrán vivía en San Pedro Garza García, Nuevo León, se llevaba bien con Joaquín “El Chapo Guzmán” y se decían “primos”.

El papel de Villarreal Barragán era diseñar operativos contra sus enemigos, los integrantes del Cártel del Golfo, quien tenía el apoyo de las policías municipales y estatal y el Cártel de Sinaloa contaba con el de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI).

“El Grande” fue asignado a Tapachula, Chiapas, a establecer rutas de tráfico de drogas y trabajaba diseñando operativos para eliminar a los rivales de los Beltrán Leyva, quienes pertenecieron al Cártel de Sinaloa hasta su ruptura, en 2008.