Agentes antidrogas testifican en el juicio contra García Luna, pero ninguno lo menciona

En el tercer día de testimonios en el juicio en contra de Genaro García Luna, declararon cinco agentes antidrogas de varias corporaciones en Estados Unidos y un narcomenudista, quienes mostraron evidencia de aseguramientos de toneladas de cocaína en barrios de Chicago y Nueva York, pero ninguno vinculó esos hechos con el exsecretario de Seguridad Pública en México en el gobierno de Felipe Calderón.

Cada uno de los agentes dio detalles sobre cómo los cargamentos de cocaína, la droga venía envuelta en “tabiques”, compactada en varias capas de plástico y cinta adhesiva y colocada en fondos falsos de carros tanque o almacenada en bodegas en los barrios de Queens y Brooklyn.

Ernest Cain, policía retirado de una división especial del Departamento de Policía de Chicago, Illinois, dio cuenta de una investigación en la que logró el aseguramiento de mil 927 kilos de cocaína, con un valor de 240 millones de dólares, el 16 de agosto de 2002. La droga fue detectada después de vigilar los movimientos de dos camionetas conducidas por personas que descargaban mercancía de una a otra, pero el mayor volumen fue hallado en un carro tanque con un doble fondo.

El agente especial de la Administración de Control de Drogas (DEA) Matthew Coleman relató cómo a finales de 2002, realizó labores de vigilancia que lo llevaron a ubicar un cargamento de mil 588 kilos de cocaína en una bodega en el barrio de Queens, en Nueva York.

Al responder que tan “tremendo” era ese volumen de cocaína, dijo que en su experiencia, cubriendo otros estados, no era nada extraño, pero en una ciudad como Nueva York sí era una cifra récord.

El agente Noel Moloney, de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), describió cómo han detectado cargamentos en puertos de entrada, tales como aeropuertos, puertos marítimos, y entradas por las fronteras sur y norte

El agente Steven DeMayo, del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). quien capturó a Tirso Martínez Sánchez, alias “El Futbolista”, fue el quinto agente en rendir su testimonio.

Todos los operativos que realizaron fueron acerca de cargamentos asegurados de los que habló “El Futbolista”, un testigo que transportaba droga del Cártel de Juárez en los años 90 y luego del cártel de Sinaloa a través de un fondo oculto fabricado en los extremos de carros tanque, trenes que viajaban desde México hasta Chicago y Nueva York.

Este testigo fue el único que recibió un contrainterrogatorio por parte de la defensa de García Luna, tan solo para evidenciar que su declaración en el juicio podría darle beneficios para garantizar su estancia legal en Estados Unidos.

El juez Brian M. Cogan le informó a quienes integran el jurado que, hasta donde ellos decidan, pueden cuestionar la credibilidad de aquellos testigos que están recibiendo beneficios por acudir a declarar en el juicio en contra de García Luna

Parte del testimonio de “El Futbolista”, ofrecido el martes, fue anulado porque estaba basado en rumores. La defensa de Genaro García Luna, encabezada por César de Castro, presentó la noche del martes una moción para eliminar su testimonio. El Juez Brian M. Cogan la aceptó y dijo que no iba a permitir que el jurado escuchara rumores sobre el acusado y que además consideraba una pérdida de tiempo.

En el cierre de su testimonio de este miércoles, “El Futbolista” solo se refirió a tres cargamentos de cocaína que le habían asegurado en 2002 y 2003 y que pertenecían a Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, a quienes se refirió como “El Patas Cortas” y “El Corajudo“.

Describió que él le reportaba directamente a Vicente Carrillo, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa, quien primero reaccionó con reservas cuando le informó de los aseguramientos, pero al tercer reporte se enojó.

El último testigo del día fue Héctor Tolentino, de 31 años, un narcomenudista en las calles de Nueva York de origen dominicano que desde los 14 años ha caído preso en varias ocasiones. En su uniforme como persona privada de la libertad, Tolentino relató que en la cárcel llegó a ser líder de la banda de Los Trinitarios, una de las pandillas más violentas en esa ciudad.

La penúltima vez que estuvo, conoció a un hombre de nombre Manuel, con quien le gustaba platicar de música mexicana y mujeres. Dos años después, cuando dejó la presión, se lo encontró en un servicio de autos mientras él trabajaba en servicios de limpieza. Ese amigo le dijo que tenía. un “plug”, un conecte que le podía surtir de droga.

De esa forma, conoció a otro Manuel, originario de Sinaloa, quien una de las fiscales le dijo que llamarían “Manuel Sinaloa“, para no confundirlo con el primero. En abril de 2019, comenzó a venderle desde un kilo de fentanilo y después le dio los precios y el margen de ganancia que podía obtener, le hizo llegar cocaína, pastillas, M30´s, pastillas azules también conocidas como Roxy.

Su conecte, Manuel de Sinaloa, una vez le dedicó una canción de Antonio Aguilar y en una ocasión en 2019 hizo una videollamada con él desde Sinaloa, donde supuestamente le mostró a Iván, “el hijo del señor” mientras que a él lo presentó como José, “La Torre”, en referencia a Nueva York, por las Torres Gemelas.

Los testimonios sobre cómo llega la droga y se distribuye en las calles del Bronx y Queens parecieron haber estado dirigidos a quienes integran el jurado, personas promedio que ven el impacto de la adicción a las drogas en Nueva York.

Más allá de los testimonios, y en el caso de hoy ni siquiera eso, en el juicio en contra de García Luna, la fiscalía aún no da cuenta de evidencias de que recibió cientos de millones de dólares para comprobar los delitos de conspiración para el tráfico y distribución de drogas.

El juicio reanuda este lunes, ya que el el jueves, un jurado no podrá asistir y los viernes no habrá sesiones. El juez Cogan les advirtió a los miembros del jurado que no deben leer notas periodísticas ni publicaciones en redes sociales sobre el juicio en contra de García Luna. Tampoco deben comentar entre ellos sobre el caso para no crear ningún prejuicio sobre lo que se ha dicho ni hablar con la prensa.

Nota del editor: Esta nota fue actualizada para corregir la ortografía de dos nombres de los testigos.