Invasores amenazan a arqueólogos que descubrieron la ciudad más antigua en América
La ciudad sagrada de Caral. Foto: Burkhard Mücke/Wikicommons

Un grupo de personas se estableció ilegalmente en las ruinas de la ciudad más antigua del continente americano y amenazó de muerte a Ruth Shady, la famosa arqueóloga peruana que descubrió esta civilización de 5 mil años de antigüedad.

Las amenazas se hicieron por vía telefónica mediante llamadas y mensajes a varios trabajadores del sitio arqueológico durante el pico de la pandemia por Covid-19 en Perú. Las llamadas se hicieron después de que se reportara a la policía y a las autoridades de la invasión de las antiguas ruinas de Caral.

“Llamaron al abogado del sitio y dijeron que si seguía protegiéndome lo matarían, y a mí  también, y que nos iban a enterrar cinco metros bajo tierra”, dijo Shady de 73 años.

“Mataron a nuestro perra a modo de advertencia. La envenenaron como diciendo que nos podría pasar lo mismo”, dijo la arqueóloga.

También lee: ‘La gente ya no tiene miedo’: jóvenes peruanos se levantan para exigir un cambio

No es la primera vez que amenazan o atacan a Shady. En 2003, le dispararon en el pecho en un asalto en el complejo arqueológico de 625 hectáreas que fue declarado por la Unesco patrimonio de la humanidad en 2009.

Después de nueve invasiones a la ciudad sagrada durante la pandemia, Shady y su equipo solicitaron la intervención de las autoridades.

“Se tiene la sensación de que no hay autoridades que se dediquen a defender y a proteger nuestra herencia. Es una gran preocupación”, dijo.

En julio, los invasores utilizaron una excavadora para derribar paredes de adobe y rompieron el terreno y destruyeron piezas de cerámica antigua, tumbas que contenían momias, textiles y restos de utensilios domésticos. Todo esto pasó antes de que la policía o los encargados del sitio pudieran hacer algo.

Como resultado de las peticiones de Shady, una patrulla vigila el sitio arqueológico día y noche pero no se ha hecho nada para castigar o desalojar a los invasores.

También lee: Mineras chilenas recibirán capacitación para trabajar en México

Se cree que los invasores pertenecen a una misma familia, muy extensa. Dicen que les dieron la tierra en los 1970s durante la controvertida reforma agraria de Perú que implementó la dictadura militar de izquierda.

Shady niega este argumento: “No tienen un solo título de propiedad. El dueño de la tierra es el estado peruano”.

El desalojo de uno de los invasores no pudo realizarse porque un oficial local no emitió la orden para proceder a pesar de tener el apoyo de la policía”, dijo Shady.

También lee: Un estudio encuentra indicios de vida en Doggerland después de tsunamis devastadores

Los precios en la zona subieron de 5 mil dólares la hectárea a 50 mil dólares porque mucha gente de fuera se apresuró a comprar tierras alrededor del prestigioso sitio arqueológico que está rodeado por una zona de protección de 145 kilometros cuadrados.

Shady estuvo en la lista de las 100 mujeres de la BBC el año pasado. Visitó Caral por primera vez en 1978. Pero no fue sino hasta 1994 que descubrió la ciudad antigua y empezó a realizar excavaciones en el sitio, que se encuentra en una zona de terracería en el desierto sobre el valle del río Supe a cerca de 200 km al norte de Lima.

También lee: David Attenborough: ‘La Tierra y los océanos son finitos. Tenemos que controlarnos’

Lo que ella descubrió es el “centro de civilización más antiguo del continente americano” y que la Unesco describe como un lugar “excepcionalmente bien preservado” con un complejo diseño arquitectónico “con piedras monumentales y montes de plataformas de tierra y construcciones circulares hundidas”. El material orgánico que se descubrió en el sitio se ubica mediante prueba de carbón en 2627 antes de Cristo.

Shady y su equipo siguen investigando y excavando en otros doce lugares, la mitad de los 24 sitios del valle del Supe que forman parte de la civilización Caral-Supe. Los descubrimientos incluyen instrumentos musicales como flautas hechas de huesos de animales y  pájaros y evidencia del cultivo de algodón multicolor que se utiliza en los textiles.

“No podemos permitir que los sitios arqueológicos se sigan invadiendo y destruyendo. Se trata de una historia que no está escrita y con nuestra investigación la recuperamos”, dice Shady. “Si no podemos lograrlo, sería como quemar un libro que nadie podrá leer”.

“Espero que podamos seguir investigando y recuperando nuestra historia porque contiene un mensaje muy interesante”, agregó. “Se trataba de una sociedad muy, muy pacífica. No hemos encontrado ningún establecimiento con paredes”.

“Está el mensaje de que nosotros, los seres humanos, debemos vivir en armonía entre nosotros y la naturaleza”, concluye Shady. “Estamos atravesando esta pandemia, en parte, porque maltratamos a la naturaleza”.

Traducido por Leonor Guerrero

https://www.theguardian.com/world/2021/jan/03/squatters-ancient-ruins-peru-death-threats-archeologist-caral