Golpe de estado en Myanmar: El partido de Aung San Suu Kyi pide su liberación
Los soldados vigilan una carretera bloqueada cerca del parlamento de Myanmar en Naypyitaw. Fotografía: AFP / Getty Images

El partido de Aung San Suu Kyi pidió su liberación inmediata y que el ejército reconozca el resultado de la elección tras el golpe de estado que realizó el lunes.

La líder electa del país se encontraba entre decenas de personajes políticos que señaló el ejército y aparentemente se encuentra en arresto domiciliario.

El golpe de estado provocó indignación en todo el mundo, pero China y Rusia bloquearon los esfuerzos encabezados por Gran Bretaña en el consejo de seguridad de la ONU para presentar un comunicado conjunto que condenara el golpe de estado.

Las calles de Yangon, la ciudad más importante de Myanmar, estuvieron en calma el martes, pero en línea la gente usó filtros rojos en sus perfiles para expresar su apoyo a Aung San Suu Kyi, quien ganó abrumadoramente las elecciones en noviembre. En la noche los habitantes de Yangon, hicieron sonar cacerolas para protestar simbólicamente en contra de los militares que gobernaron Myanmar durante cinco décadas. Otras personas encendieron velas en sus ventanas.

Los médicos y los trabajadores de la salud de decenas de hospitales de Myanmar están realizando una campaña de desobediencia civil y dicen que desde el miércoles no trabajarán para un gobierno militar.

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Un comunicado en la página de Facebook de May WIn Myint, una funcionaria de la Liga Nacional por la Democracia dijo que el comité ejecutivo del partido exigió al ejército que reconociera los resultados de las elecciones de noviembre y pidió el inició de una sesión parlamentaria esta semana para seguir adelante. Asimismo exigió la liberación inmediata de Aung San Suu Kyi.

El martes un funcionario de la Liga Nacional por la Democracia dijo en un mensaje en Facebook que Aung San Suu Kyi estaba bien de salud y que no había planes de moverla. No es posible verificar esas publicaciones.

La enviada especial de la ONU en Myanmar, Christine Schraner Burgener, presentó su informe al consejo de seguridad de la ONU a puertas cerradas  el martes.

“No se guardó nada”, dijo un diplomático que estaba en la cámara. “Insistió en que el consejo tiene que enviar una clara señal de apoyo para la democracia en Myanmar”.

Sin embargo, China y Rusia bloquearon el borrador de Gran Bretaña de un comunicado que condena el golpe y que exige que se dé marcha atrás mientras que la India y Vietnam también expresaron sus reservas.

“China no apoyó activamente al ejército pero habló de estabilidad y de asuntos internos y trató de no decir nada”, dijo un diplomático. Rusia apoyó a China, y luego India y Vietnam se mostraron más reservados y dijeron que era importante considerar los esfuerzos regionales”.

Louis Charbonneau, director de la ONU de Human RIghts Watch, condenó el silencio del consejo de seguridad.

“El fracaso abyecto del consejo de seguridad, gracias a países como China y Rusia, para hacer responsables a los líderes militares de sus crímenes les hace sentir que pueden cometer abusos terribles y pagar poco o nada”, dijo Charbonneau. 

Un vocero de la misión china de la ONU dijo: “También queremos que cualquier movimiento del consejo lleve a la estabilidad de Myanmar y no complicar más la situación”.

Beijing invirtió miles de millones de dólares en proyectos en Myanmar. La agencia de noticias del gobierno, Xinhua, describió el golpe militar con el eufemismo: “importante reestructura del gabinete”.

El presidente de EU, Joe Biden, amenazó con sanciones y pidió a los gobiernos que presionen a los militares para que liberen a los detenidos. El consejo de seguridad de la ONU se reunirá el martes para discutir el asunto.

Un funcionario del departamento de estado de EU dijo que su país define como golpe de estado los eventos que sucedieron en Myanmar, situación que implica una revisión inmediata de sanciones, dirigida a los generales y a las compañías militares. El funcionario dijo que algunos de los líderes militares del país ya enfrentaban sanciones, y que la intención de revisar era para asegurarse de que la ayuda humanitaria no resultara afectada.

“Vamos a actuar en contra de los responsables, incluyendo la revisión cuidadosa de nuestra postura actual de sanciones, que también afecta a los líderes militares de Birmania y a las compañías con las que están asociados”, dijo el funcionario. “Las restricciones del golpe se aplican a la asistencia de EU al gobierno de Myanmar. Continuaremos con los programas para la gente de Myanmar que los beneficia directamente incluyendo la asistencia humanitaria a Rohingya y a otras poblaciones que lo necesitan”.

El total de la ayuda de EU al país asciende casi a 109 millones este año y se hace mediante instituciones sociales civiles, y no por medio del gobierno. EU también está hablando con los socios de la región que tienen lazos más estrechos con Myanmar, como Japón e India, para discutir una acción coordinada, dijo el funcionario.

Un área que puede resultar sancionada es la de comunicaciones. El grupo de ayuda, Justice for Myanmar, publicó un reporte en diciembre delineando una serie de redes satelitales dominadas por los militares de Myanmar y los militares vietnamitas, que utilizan tecnología occidental.

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El general de la armada, Min Aung Hliang dijo el martes que el golpe del ejército era inevitable ya que el gobierno no respondió a los cuestionamientos sobre un supuesto fraude electoral. El ejército no ha ofrecido respuesta a las críticas del exterior.

El martes, cientos de miembros del parlamento de Myanmar permanecieron confinados dentro de los edificios del gobierno en la capital. Un legislador no identificado dijo a AP que él y otros 400 podían hablar entre ellos dentro del compuesto y comunicarse por teléfono con sus representados, pero no pueden dejar el complejo en Naypyidaw. La policía estaba dentro del complejo y los soldados afuera, agregó.

En las calles de Yangon, la vida parecía seguir igual, y no se veía más presencia de seguridad.

Muchos residentes, sin embargo, estaban enojados. “Los militares nos gobernaron durante cinco décadas. Nos costó mucho conseguir la democracia y ya se acabó, así como si nada, de un día para otro. Ya no esperamos nada bueno de este país”, dijo Khin, un maestro.

“En cuanto a los militares, ellos no tienen ni una onza de empatía. Están dispuestos a matar civiles por su propio beneficio egoísta”. Me molestaban los militares, ahora me molestan más. Son unos monstruos”.

Myae, de 69 años, un exportador que huyó a Tailandia durante los levantamientos de 1988 en favor de la democracia dice que está en estado de negación. “Quiero que regrese nuestro gobierno. Es eso o la intervención de otros países”.

“De verdad los desprecio a estos (los militares). Son ilegítimos y analfabetas. No tienen la habilidad, o el derecho, de gobernarnos. No respetan a la gente”, dice.

Teme que el desarrollo del país, y de su propio trabajo e ingreso, pueda sufrir. “Pero vemos y tenemos esperanzas. Esto no es el fin. La historia se va a repetir una y otra vez”.

Algunos trabajadores de la salud dicen que no van a trabajar con el ejército mientras que el grupo de activistas, Yangon Youth Network, uno de los más grandes del país, dice que también inició una campaña de desobediencia civil, una de las primeras señales de protesta organizada en contra del golpe militar. La All Burma Federation of Students Unions también pidió a los empleados del gobierno que no trabajen para el nuevo gabinete”.

Algunas personas en Yangon hicieron un llamado a la comunidad internacional para que presionen al ejército. El consejo de seguridad de la ONU ha sido blanco de críticas porque no ha podido responder a abusos previos del gobierno, como el violento ataque en Rakhine en 2017 que obligó a 700 mil personas de Rohingya a huir a Bangladesh. Estos últimos están varados al otro lado de la frontera en campamentos de refugiados muy maltrechos.